Bolivia en tiempos de la COVID 19

MsC Orietta Hernández

 

 

MSc Orietta Hernández Bermúdez

orietta@cipi.cu

(Artículo publicado el 26 de abril de 2020 en https://www.alainet.org/es/articulo/206170 )

 

El proceso de cambio en Bolivia fue interrumpido abruptamente el pasado mes de noviembre de 2019, por un golpe cívico-militar-policial. La autoproclamación de la senadora Jeanine Añez, tras violar todo lo previsto en la Constitución, dio inicio a un período de incertidumbre, inestabilidad y persecución política contra los dirigentes y simpatizantes del gobierno anterior.

Las protestas del pueblo fueron reprimidas y masacradas en Sacaba y Senkata[1] dejando numerosos muertos, heridos y desaparecidos. Los militares y policías que habían sido una pieza clave en el golpe, operaron amparados por un decreto presidencial[2] que les otorgó impunidad para matar en nombre de la pacificación del país, ellos no solo traicionaron su juramento de Patria o Muerte, sino que se mantienen acompañando a las fuerzas golpistas en su campaña de amedrentamiento y desmontaje del proceso de cambio. Desde entonces, el Estado Plurinacional de Bolivia vive bajo la desacertada conducción de Jeanine Añez y su controvertido e incompetente gabinete.

En medio de este escenario, en los primeros días del 2020, se declaró la emergencia por la COVID 19 a nivel mundial, poniendo al descubierto la fragilidad de los sistemas de salud y en no pocos casos la falta de voluntad política de muchos países para enfrentar la pandemia. En Bolivia, se detectó el primer caso positivo el 10 de marzo y hasta el día de hoy el número de contagiados asciende a 564 y a 33 los fallecidos[3].

 

¿Cómo ha enfrentado el gobierno golpista la pandemia?

 

De una forma ineficiente, irresponsable y en ocasiones irrespetuosa. Es posible asegurar que las dos principales causas de la crisis actual a tenor de la pandemia y la alarmante situación que se avecina son: la demora en la toma de medidas, para su contención y el carácter electoralista de las mismas.

Ya se conocía de la existencia del virus en los paises colindantes y no se implementó a tiempo el protocolo de seguridad para detectar viajeros con síntomas en los puntos de entrada al país.y aislarlos para evitar el contagio. De igual manera, no se tomaron las medidas necesarias para preparar las instituciones de salud. En medio de este escenario, la declaración del Tribunal Supremo Electoral sobre la postergación de las elecciones, debido a la situación sanitaria, abrió un abanico de oportunidades en el marco de la crisis, especialmente para la autoproclamada Jeanine Añez, que junto al resto de la derecha boliviana ya padecía por el resultado de las encuestas de intención de voto que situaban al Movimiento al Socialismo (MAS), en el primer lugar y cercano a la mayoría necesaria para ganar en primera vuelta. Hacía falta una estrategia para modificar estos resultados y desgraciadamente por encima de la salud del pueblo, Añez y sus asesores encontraron aquí la oportunidad de continuar haciendo campaña.

La cuarentena fue decretada casi sorpresivamente, dando muy poco margen a las personas para prepararse. En una parte de su comparecencia, mientras anunciaba la medida, la mandataria expresó: “Queridos bolivianos pido a ustedes unirnos en una oración permanente. Este domingo inicia una cuarentena total y pido que podamos realizar un ayuno en oración, arrepentimiento y fe, para que sea nuestra mayor arma de lucha contra esta enfermedad. Que Dios bendiga a Bolivia”.

Hábilmente, Añez, o mejor, quienes le escriben sus discursos, utilizaron elementos simbólicos como la confianza en Dios y al mismo tiempo el arrepentimiento, para simular un clima de tranquilidad en medio de una situación que empeoraba. Pedirle al pueblo, a los humildes, a los que viven del día a día, que recen y se arrepientan solo trae a la mente aquella escena de la película Titanic, cuando la madre que viajaba en tercera clase, ante la imposibilidad de salvar a sus hijos del desastre, los acomodó en la cama y les contó historias para desviar su atención del fatal desenlace. Dos cosas ya estaban claras, el gobierno golpista no estaba preparado para enfrentar la pandemia y necesitaba ganar tiempo.

En este contexto, Luis Arce Catacora, candidato por el Movimiento al Socialismo, pidió a Añez, dejar a un lado las posiciones políticas, pensar en la salud de los bolivianos y solicitar al gobierno cubano, que enviara médicos y medicamentos producidos en la Isla para combatir la COVID 19. Sin embargo, la propuesta fue rechazada y Arce acusado de pretensiones electorales.

 El entonces Viceministro de Salud Erwin Viruez, dijo que “los médicos bolivianos tienen toda la capacidad para responder a esta u otra contingencia”. Su declaración resultó completamente fuera de tono teniendo en cuenta que en el mes de febrero, el Director del Servicio Departamental de Salud en Santa Cruz, Marcelo Ríos, advirtió que la expansión de la epidemia de dengue en el país, se encontraba fuera de control. Sus palabras fueron ratificadas por el ex Ministro de Salud Aníbal Cruz, quien además agregó que dicha situación se controlaría en junio, pero no por la eficiencia de su ministerio sino por la llegada del invierno.[4] No es difícil imaginar entonces que el Ministerio de Salud, que tras el Golpe de Estado de noviembre fue entregado como botín al Colegio Médico, no estaba listo para enfrentar la COVID 19 y desde entonces comenzaría una larga historia de improvisaciones y desaciertos en detrimento de la salud del pueblo.

 

Las Medidas de Jeanine

El 17 de marzo en comparecencia en los principales medios de comunicación, Jeanine anunció cuatro medidas. La primera de ellas fue la creación del Bono familia, consistente en 500 bolivianos, equivalentes a aproximadamente 72 dólares, por cada hijo que asista a escuelas primarias fiscales. Implementó, además, la ayuda para las familias y pequeñas empresas que están pagando créditos, cuyos pagos se postergarán hasta el final del período de la deuda. Pospuso el pago del impuesto a las utilidades para el mes de mayo, permitiendo además que se realice en plazos. Finalmente prohibió cortar los servicios de agua y gas a los hogares mientras dure la cuarentena y la crisis de salud.

Estas primeras medidas con alcance limitado y claramente dirigidas a conquistar el voto de determinados sectores, dejaban desprotegidos a un número considerable de bolivianos y las protestas sociales tuvieron lugar en barrios de Trinidad, Riberalta, y otras localidades del país, terminando en detenciones. En este contexto, el Centro de Estudios Jurídicos e Investigación Social ha denunciado que los pueblos originarios son excluidos de las medidas contra la COVID 19, que no tienen acceso a alimentos y a otras necesidades esenciales.

 La presión social obligó al gobierno a extender las ayudas, con la entrega de la Canasta familiar, un nuevo bono por un valor de 400 bolivianos para mujeres embarazadas, jubilados y discapacitados, así como la ampliación del Bono Familia a todos los estudiantes de escuelas fiscales. Paralelo a ello se ha anunciado la implementación de un Bono universal que llegará a los mayores de 18 y hasta 60 años que no se benefician con otras medidas.

 Si bien es cierto que han ido aumentando la cantidad de personas protegidas por la ayuda económica, aun no es suficiente y las percepciones de sectores sociales y fuerzas políticas sobre el hecho, dejan ver una sociedad dividida. Las críticas sobre el mal manejo de la crisis han llegado en voces de diferentes fuerzas políticas. Los dirigentes de las organizaciones sociales del MAS que conforman el Pacto de Unidad, coincidieron en que el gobierno maneja la crisis con intenciones electoralistas. El senador Omar Águila expresó:” Como medida económica me parece adecuada, porque inyecta recursos a la economía, pero la forma en como se lo está anunciando tiene un componente político”. Por su parte , la ex ministra de Comunicación y actual candidata al ejecutivo por la alianza Creemos, Roxana Lizárraga criticó que se de un bono estatal en lugar de dotar de insumos a los hospitales.[5]

Sin embargo, en las redes sociales, seguidores de Añez, además de criticar las protestas de los sectores más humildes llamándoles salvajes y bestias, publican mensajes dirigidos a alabar la gestión de la presidenta. Claro ejemplo de ello lo encontramos en el twitter del 18 de marzo de Erick Foronda -secretario personal de Añez:·”Liderazgo de Presidenta Añez hace historia en Bolivia. Queda claro que la misma firmeza para pacificar es usada para esta dura batalla contra el Corona Virus. Gracias Presidenta, gracias a Dios, que Dios cuide Bolivia”.

Para la alianza Juntos que postula al binomio Jeanine-Doria Medina, la crisis sanitaria, constituye una oportunidad y con total impunidad sus seguidores han dedicado algunas madrugadas a inundar de propaganda electoral las calles y hasta regalan barbijos[6] con el logotipo de la formación política. No es la salud del pueblo el punto más importante para este gobierno de facto, ellos siguen ocupados en distintas direcciones de acuerdo con sus intereses.

En este sentido, destaca la doble moral de la presidenta, quien aseguró en una alocución al pueblo en medio de la pandemia:.. “soy madre y se lo difícil que es llegar a fin de mes, soy madre y se lo difícil que es irse a la cama con un nudo en la garganta, porque ese día no pudimos llevar lo que nuestros hijos necesitaron”… y mientras muchos creían en su conmovedor discurso, ella engrosaba su patrimonio.

De acuerdo con el medio local: La Estrella de Oriente, Jeanine, compró un departamento, el pasado 9 de marzo, en medio de la crisis, por un monto superior a lo presentado en la Declaración Jurada de Bienes y Renta, que registró un total de bienes activos por un valor de 133 300 bolivianos (19 275 dólares), por lo que no se justifican los restantes 544 700 bolivianos, es decir más de 78 000 dólares para la adquisición del inmueble.

 La Ministra de Comunicaciones Isabel Fernández, intentó aplacar el escándalo mostrando una carta del Banco Nacional de Bolivia, que justifica un crédito ofrecido a Añez para la compra del departamento, pero las incongruencias con los requisitos necesarios para recibir dicho crédito a los cuales no aplica, causaron descontento en la población confinada en sus hogares en medio de una estricta cuarentena.[7]

 La demagogía, ha sido un componente esencial del discurso de Jeanine Añez quien con tono dramático aseguró públicamente “Hoy nos une la causa de ayudarnos entre todos para salvar la vida y la vida no tiene partidos ni colores políticos” .Cabría preguntarle entonces como explicaría, desde su pronunciamiento tan inclusivo el hecho de abandonar a su suerte a alrededor de 700 bolivianos en la frontera con Chile, a quienes se les ha negado la entrada al país, mientras otros ciudadanos ingresaron a territorio boliviano en aviones habilitados por “razones humanitarias” alegando que ellos mismos costearon sus gastos de transportación. O será que la vida de los varados en la frontera no es tan importante, pues probablemente por su extracción humilde son seguidores del MAS.

El doble rasero que ha caracterizado al gobierno de facto, se ha manifestado libremente en tiempos de COVID, la persecución política continúa y son los militantes del MAS, los más afectados. El pasado 7 de abril, Andrónico Rodríguez, vicepresidente de las Federaciones del Trópico de Cochabamba, coordinó la entrega de una donación a las familias del eje metropolitano de ese departamento, por parte de los productores de la región. La ayuda consistía en 16 camiones con más de 150 toneladas de frutas. Las fuerzas armadas intentaron detener la entrega pero los habitantes de la zona salieron en defensa del dirigente cocalero.

 La Cuarentena ha sido además el escenario adecuado para justificar el autoritarismo y cercenar aún más la libertad de expresión. La organización Human Rights Watch (HRW), cuestionó el carácter ambiguo de algunas medidas adoptadas por el gobierno de facto frente a la pandemia, en tanto dejan a las autoridades margen considerable para coartar la libertad de expresión. De acuerdo con José Miguel Vivanco, director para América de HRW, “el gobierno interino de Bolivia aprovecha la pandemia para arrogarse el poder de sancionar penalmente a quienes publiquen información que las autoridades consideren incorrecta y esto viola el derecho a la libertad de expresión”[8].

En Bolivia, son el Ministro de Gobierno, Arturo Murillo y el de Defensa, Fernando López los que comparecen con mayor frecuencia en los medios de comunicación en estos tiempos de crisis sanitaria. El gobierno está utilizando la represión y el miedo, está criminalizando y politizando la protesta. Los derechos de los ciudadanos son violados, los que se atreven a reclamar por la falta de alimentos son encarcelados por violar la cuarentena.

A esta situación, se une la falta de transparencia con respecto al manejo de fondos y donaciones que han llegado a Bolivia para enfrentar la pandemia. Al respecto, el presidente de la Cámara de Diputados del MAS Sergio Choque reclamó: “El gobierno nacional tiene que decirnos donde está gastando toda esta ayuda que está llegando. Italia (dio) 20 millones de euros, Japón 30 millones de dólares, Europa 5 millones de euros, el FMI 300 millones de bolivianos, el Banco Central de Bolivia 15 millones de dólares”.

 ¿Hay corrupción? ¿Están llegando los recursos a los lugares donde realmente se necesitan?¿Se está haciendo un uso eficaz de los mismos? Comparto solo algunas preguntas que puede cualquiera hacerse especialmente al ver por un lado periodistas y miembros del gabinete con trajes de bioseguridad y por otro lado médicos y enfermeras con protección insuficiente y no en pocos casos fruto de gestión personal.

Las condiciones sanitarias en el país, así como la preparación de su personal no están a la altura del desafío que enfrentan. De acuerdo con el ex ministro de salud Aníbal Cruz, quien dimitió el pasado 7 de abril, “(…) de seguir las cosas como van, las personas con Covid 19 llegarán a 900 en los próximos cuatro días y a 48 000 en cuatro meses, y las muertes sumarán unas 3840 (…) lastimosamente cuando se hace política partidaria la vida no tiene precio, a ellos no les interesa nada. Bolivia debe tener un momento de reflexión humana”.

Existen argumentos suficientes para cuestionar al gobierno de facto por el deficiente manejo de la crisis, incluyendo el reciente nombramiento de Marcelo Navajas, como nuevo Ministro de Salud. Este señor, dueño de Clínicas privadas en La Paz, se opuso férreamente a la aplicación del Sistema Único de Salud en Bolivia (SUS), durante el mandato de Evo Morales, al tiempo que repudió la construcción de los 47 hospitales previstos en el programa. Participó además activamente del paro médico en Bolivia que ocasionó numerosos prejuicios incluyendo la muerte de 16 personas.

Resultado de sus primeros días de gestión es el Comunicado del Ministerio de Salud del 19 de abril de 2020, donde se define que solo se les hará un test para determinar el contagio por Corona Virus a las personas que presenten síntomas. La justificación es la llegada del período invernal y junto a ello las enfermedades estacionales que pueden confundirse con el virus.

Esta decisión, además de irresponsable, es inaceptable. De acuerdo con los registros del comportamiento de la COVID 19 a nivel mundial, los casos de pacientes positivos asintomáticos aumentan cada día. Está bien claro el oscuro propósito del gobierno de facto, ellos pretenden ocultar su ineficiencia tras menores cifras de contagiados y de paso exhibir el éxito de su gestión en la contención de la pandemia, aunque ello implique peligrosas consecuencias para la salud del pueblo.

Los días venideros en el Estado Plurinacional de Bolivia serán sin dudas complicados. El país sufre el embate de dos peligrosas fuerzas. Por un lado, la pandemia que azota al resto del mundo. Por el otro lado y con la misma capacidad de ocasionar desastres una Presidenta más concentrada en sus temas de campaña electoral que en las necesidades del pueblo, siguiendo instrucciones desde Washington para guiar a un gabinete con la misión de continuar el desmontaje de los logros del proceso de cambio.

 El gobierno de Jeanine Añez repite las malas prácticas del pasado, va camino de endeudar al país, bajo el escudo de la crisis sanitaria y compromete la soberanía económica lograda en 14 años del gobierno del MAS. De acuerdo con la experiencia luego vendrán privatizaciones y concesiones con los recursos naturales que pertenecen al pueblo  ¡Alerta Bolivia! no solo la salud de los bolivianos está en juego, existe una gran probabilidad que para cuando la crisis por el Corona Virus quede superada, las palabras de Eduardo Galeano sean un hecho: “Vinieron. Ellos tenían la Biblia y nosotros teníamos, la tierra. Y nos dijeron ‘cierren los ojos y recen’. Y cuando abrimos los ojos, ellos tenían la tierra y nosotros teníamos la Biblia.”

 


[1]Las Masacres de Sacaba y Senkata, tuvieron lugar en el mes de noviembre de 2019, tras el golpe de Estado a Evo Morales y la ilegal autoproclamación de Jeanine Añez como presidenta. Las protestas de los habitantes de dichas poblaciones, fueron reprimidas criminalmente por fuerzas militares y policiales dejando un saldo de 37 fallecidos, 500 heridos y un número indeterminado de desaparecidos.

[2] Conocido popularmente como “Licencia para matar”, el Decreto Supremo 4078 , fue aprobado por Jeanine Añez, el 15 de noviembre de 2019.Su artículo 3 establece que :”El personal de las Fuerzas Armadas que participe en los operativos para el restablecimiento del orden interno y estabilidad pública estará exento de responsabilidad penal cuando en cumplimiento de sus funciones constitucionales , actúe en legítima defensa o estado de necesidad y proporcionalidad , de conformidad con el Art 11 y 12 del Código Penal, Ley 1760 y el Código de Procedimiento Penal.

[3] Según datos publicados por el Ministerio de Salud de Bolivia el 19 de julio de 2020. https://www.minsalud.gob.bo

[4] Tomado de Cubadebate “Bolivia frente al colapso del sistema de salud: Régimen golpista en medio de dos epidemias” publicado el 3 de marzo de 2020.

[5] “El MAS y Creemos consideran electorales las medidas de Añez. Publicado en el diario Página Siete. https://www.google.com/amp/s/wwwpaginasiete.bo/sociedad/2020/3/20

[6] Nasobucos o máscaras

[7] Primeralínea.info-la Estrella de Oriente-bolivia.com-Prensa Latina

[8] “El gobierno de Bolivia recibe críticas por amenazar la libertad de expresión durante la cuarentena” Publicado en el diario El País, el 8 de abril de 2020. https://elpais.com/internacionales