De YALTA a ESTAMBUL

Leyla Carrillo

 

 

 

Lic Leyla Carrillo Ramírez

leyla@cipi.cu

De Yalta a Estambul no hay tanta distancia geográfica, como tampoco parece haberlas en el sentido histórico. Recorrer la historia nos sitúa ante incógnitas e incertidumbres porque la recomposición de la Alemania fascista, a punto de desplomarse, fue decidida en la Cumbre de Yalta por los cuatro grandes de la época (Estados Unidos, Rusia, Francia y Reino Unido).

Recién presenciamos la Cumbre de Estambul, con la asistencia de  los dignatarios de Rusia, Francia, Alemania y Turquía para delinear la paz y el futuro de Siria. No todos los interlocutores o involucrados estuvieron representados, porque si fuéramos a incluir a todos  los participantes en el prolongado conflicto sirio, faltarían algunos, como Estados Unidos, Reino Unido e Irán, o tal vez, otros integrantes de la denominada Coalición Internacional, que no son visibles, como Arabia Saudita.

El momento seleccionado para la reunión, convocada por Turquía, coincide con la creciente derrota del llamado Estado Islámico, el fortalecimiento militar de los defensores (los propios sirios, Rusia e Irán) y las amenazas estadounidenses y de algunos aliados, en un declive difícil de ocultar.

El complejo panorama del conflicto  sirio, muestra la ocurrencia de explosiones de armas químicas, usadas como pretexto para los ataques del mundo occidental; la presencia de expertos británicos, chechenos y turcos y de Cascos Blancos; la propaganda oficial francesa contra supuestas violaciones del alto el fuego en Raqqa; el bombardeo sobre 62 civiles en las aldeas de Susah y Bu Badran por la Coalición Internacional; la demanda  siria a la ONU de que ésta acepte su responsabilidad ante las agresiones de la citada Coalición; las perspectivas de dotar al país de una nueva constitución y la disposición del gobierno de Damasco de trabajar con cualquiera con voluntad verdadera para eliminar el terrorismo y estabilizar la situación.

La Cumbre cuatripartita de Estambul se centró en la situación en el terreno, el acuerdo adoptado recientemente entre Rusia y Turquía para una zona desmilitarizada en Idlib y un proceso político que armonice una solución duradera al conflicto. El representante de la ONU, anticipó su entusiasmo sobre el encuentro y los cuatro Jefes de delegación (Putin, Merkel, Macron y Erdogan) expresaron que las conversaciones habían sido muy fructíferas, planteando como prioridad finalizar la muerte de civiles inocentes en Siria y asegurar el retorno de los refugiados, bajo un clima de seguridad supervisado por la ONU.

En definitiva, en Estambul todos mostraron sus propios intereses y algunos interlocutores –como el francés y la alemana- adjudican a Rusia y a Siria la máxima responsabilidad de la huida de los refugiados, omitiendo quiénes comenzaron la guerra e intentan proseguirla, por muchos acuerdos que se adopten. Uno de los puntos divergentes es la propuesta de que la nueva constitución sea elaborada bajo la supervisión de la ONU, elemento que evidentemente pretende reducir la capacidad soberana siria.

La declaración final solo alcanzó reafirmar teóricamente un aspecto básico para alcanzar una solución al conflicto: una salida no militar que respete la unidad territorial y política de Siria. Tal vez algunos olviden la participación francesa con misiles en el bombardeo dirigido por Estados Unidos u otros no recuerden el petróleo sirio trasladado por el Estado Islámico hacia suelo turco; pero el resultado concreto es que, de los preparativos en Yalta a los de Estambul, no aparecen muchas diferencias.