Después de los 70, ¿habrá futuro?

Dr. Nelson Roque

 

 

Dr  Nelson Roque Suástegui

nelson@cipi.cu

En relación con el 70 aniversario de la OTAN

 

El día 4 de abril de 2019 la OTAN cumple 70 años. Según los criterios etarios internacionales, la Organización se encuentra en la tercera edad. En los seres humanos cuando se alcanzan los 70 años hace mucho que ya no se crece más, pero en el caso de la Alianza Atlántica, es diferente.

 

Después que la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas y el Campo Socialista fallecieran, el bloque trasatlántico, que debió desaparecer al no tener ya los rivales que dieron lugar a la “Guerra Fría” comenzó a crecer a base de los antiguos países socialistas donde la derecha se posesionó y aprovechó el mareo y la confusión que ocasionan estos cambios tan drásticos de sistemas sociales y políticos para incorporarse.

 

Estados Unidos no quiso desaprovechar la inversión realizada durante años para mantener un bloque, que entre otras cosas le permite tener maniatada a la Unión Europea y a Europa Occidental, en general, cumpliendo misiones de segundo orden en comparación con sus intereses geopolíticos mundiales, pero en su interés.

 

Así, la Organización comenzó a extender sus tentáculos, primero a Europa con la “Asociación para la Paz” donde se encuentran los países europeos no miembros, pero listos a mantener una estrecha cooperación con el bloque.

 

De la misma manera surgieron en diferentes momentos asociaciones que agrupan países de África Norte y Medio Oriente, así como una estrecha relación con la Unión Africana. Últimamente la Alianza Atlántica se acerca a América Latina, aceptando como asociado a Colombia y a Brasil con el estatus especial de aliado importante no OTAN (Major non-NATO Ally). En estos momentos, la Alianza ejerce influencia de mayor o menor grado en más de 120 países, casi las dos terceras partes del planeta.

 

Otra característica que distingue en estos momentos al bloque armado es su actuación bélica fuera de las fronteras originales, establecidas por el Tratado de Washington del 4 de abril de 1949, en el cual se establecen las fronteras de la Organización: el Atlántico Norte. El “Concepto Estratégico de la OTAN” —estrategia de la Organización— vigente desde 2010, establece que los aliados actuarán en cualquier lugar donde corran peligro los intereses de sus miembros: dígase reservas minerales, petróleo, gas u otros, así como posiciones estratégicas mantenidas desde la época colonial.

 

La OTAN ha plantado su bota militar en Yugoslavia, y se mantiene en Kosovo; ha permanecido durante 18 años en Afganistán, tratando de mantener un dominio que nunca ha llegado a tener: primeramente, en la misión denominada “Libertad Duradera” (Enduring Freedom) y después, con menor cantidad de efectivos, en la denominada “Apoyo Decidido” (Resolute Support) con un saldo de muchos miles de vidas afganas. También tuvo el desafortunado privilegio de destruir a Libia, en nombre de la libertad y la democracia, donde supusieron que peligraban los intereses de algunos miembros del bloque.

 

Desde que Rusia salió nuevamente a la palestra de las potencias mundiales, fortaleció su poderío militar y su influencia en las áreas que le son afines, Estados Unidos, con el acompañamiento de la OTAN han dedicado grandes esfuerzos para debilitar al coloso euroasiático, al punto que en estos momentos la presencia militar de ambos, abarca todas las fronteras rusas y los mares a los que ella tiene acceso, fundamentalmente el Mar Negro. También la Alianza Atlántica ha instalado un poderoso escudo antimisil que amenaza directamente a Rusia, implantando con ello una nueva versión de Guerra Fría.

 

Durante los dos últimos años ha surgido un grupo de contradicciones entre miembros del bloque y de un grupo con Estados Unidos por razones diversas: el gasto militar que Washington insiste en que se eleve al 2% de los respectivos PIB, el interés de algunos países europeos por tener una organización armada defensiva europea, independiente de la OTAN y otras.

 

La prensa y algunos analistas internacionales auguran un futuro desmembramiento de la Alianza Atlántica a partir de las contradicciones que se presentan en su seno. No obstante, a partir de la historia de las relaciones de estos países, la mayoría parte también de la UE, entre ellos y de todos con Estados Unidos se puede concluir que tales contradicciones no serán la causa de la disolución de la OTAN. Europa no está en capacidad de independizarse de Estados Unidos por la vía militar ni por la económica: las raíces de esta unión son demasiado profundas y cualquier contradicción por fuerte que parezca se convierte en banal, ante la aplastante realidad.

 

La OTAN, a pesar de encontrase en la tercera edad, seguirá creciendo poco a poco, en primera instancia, a base de los países ex yugoeslavos que aún no han alcanzado la membresía y después, es probable que trate de incorporar otros del Cáucaso y algunos europeos del norte, que a pesar de declararse neutrales ya participan activamente en las acciones del bloque.

 

Por el momento y en el mediano plazo se aprecia que el mundo no podrá celebrar el deceso de esta agresiva organización.