La cercanía de África

Leyla Carrillo

 

Lic Leyla Carrillo Ramírez

 

África es más cercana de lo que parece. La llevamos en la sangre, a diferencia de lo que sustentan racistas, xenófobos y antiinmigrantes. Así lo demostró la Cumbre del grupo de los BRICS celebrada en la ciudad surafricana de Johannesburgo.

Algunos olvidan los problemas que afronta un continente flanqueado por mares insondables, heredero de la explotación y el desamparo centenarios. Esta es una de las enseñanzas, extraídas al vuelo del debate entre cinco países ante la realidad circundante: Brasil, Rusia, China, India y África del Sur. Parte de una voluminosa agenda, fue la propuesta de colaborar para el crecimiento inclusivo y una prosperidad compartida en la cuarta revolución industrial del continente.

La declaración adoptada en la Cumbre de Johannesburgo concierne a la problemática para la subsistencia y el desarrollo en los tres continentes representados, a la vez que incluye temas específicos necesarios para un desarrollo integral africano.

Los acuerdos subrayaron el apoyo a los principios del respeto mutuo, la igualdad soberana, democracia, inclusión y fortalecimiento de la colaboración; un rechazo unánime al proteccionismo y trabajar por el multilateralismo; deplorar los actos terroristas en todas sus formas y un llamamiento para establecer una amplia coalición contraterrorista en apoyo a la ONU como eje coordinador; promover negociaciones para una convención internacional que suprima los actos de terrorismo químico y biológico;  la indivisibilidad entre paz y seguridad y la reiteración de que ningún país realce su seguridad a expensas de la seguridad de los demás; la aspiración de que Brasil, India y Suráfrica adquieran un mayor papel en la ONU;  preocupación sobre el incremento de los conflictos y la elevación de las tensiones en el Medio Oriente; la necesidad de renovar los esfuerzos diplomáticos para una solución comprensiva del conflicto israelo-palestino en el Medio Oriente, para crear un estado independiente, viable, con existencia territorial de Palestina como Estado, conviviendo en paz y seguridad con Israel y la preocupación por una carrera armamentista en el espacio ultraterrestre que podría conducir a una confrontación militar y necesidad de prevenirlo.

Sin embargo, lo más significativo de la citada Declaración fue la  heterogénea problemática africana. Por ejemplo:

-el apego a los Objetivos de Desarrollo Sostenible hasta 2030 en su dimensiones económica, social y medio ambiental;

-la necesidad de implementar, con responsabilidad común y diferenciada, los Acuerdos de París sobre el cambio climático, que urge al suministro financiero, tecnológico y la capacidad para mitigarlo:

- fortalecer la cooperación en materia energética, especialmente para la transición hacia modelos sostenibles;

- continuidad de una plataforma para investigaciones agrícolas (ARP) y trabajar por la resiliencia en la agricultura colectiva y sistemas alimentarios;

- fortalecer la cooperación y colaboración entre los 5 para la conservación de la biodiversidad;

-desafíos para alcanzar la igualdad de género y los derechos de la mujer, el desarrollo de la juventud y el empleo;

-el uso fiscal, monetario y de políticas estructurales para el crecimiento fuerte, sostenible, balanceado e inclusivo;

-potenciar la 4ta revolución industrial, que profundice el papel de los BRICS en la cooperación para la digitalización, industrialización, innovación, inclusión e inversión que maximalice las oportunidades;

-importancia de una economía abierta que facilite a los países y pueblos compartir los beneficios de la globalización;

-el combate a los flujos ilícitos de financiamiento, condenar la corrupción como amenaza global, cooperar en el combate contra los delincuentes y emitir leyes anti-corrupción, con extradición y repatriación de fugitivos y corruptos.

Puede apreciarse que África aparece, lenta, pero decisivamente en las agendas de todos los grupos regionales y temáticos. Ya no está tan lejos como parecía y gana su propio espacio.