Sobre la agresividad actual de EUA con respecto a Rusia

Dr. Nelson Roque

 

 

Dr  Nelson Roque Suástegui

nelson@cipi.cu

Ante una propuesta reciente de analizar las causas de la agresividad actual de Estados Unidos hacia Rusia, expresamos que no era nueva, que siempre había existido; pusimos algunos ejemplos, pero el tiempo no alcanzaba para hablar de cada uno de ellos. Ahora lo haremos.

Comenzaremos a partir de la segunda guerra mundial.

La Unión Soviética y Rusia, su principal república fue atacada por las tropas fascistas alemanas con una operación que llegó, prácticamente, a las puertas de Moscú.

Las potencias occidentales, con Estados Unidos a la cabeza, estaban interesadas en aniquilar la maquinaria fascista –otra amenaza para ellas—, pero también a la Unión Soviética y alargaron su entrada en la guerra, esperando ver hacia donde se inclinaba la balanza y decidir cómo actuar.

Solo cuando valoraron que, de no incorporarse, la victoria sería solamente soviética, decidieron tomar parte. Esa demora costó a la URSS una enorme cantidad de vidas adicionales.

Una vez lograda la victoria, Alemania fue  dividida en dos. Desde entonces comenzó  el asedio a la República Democrática Alemana, a la Unión Soviética y al resto del Campo socialista por Estados Unidos y sus Aliados occidentales. El trabajo de subversión de todo tipo desempeñó un papel primordial y los errores de los partidos comunistas, en primer lugar, el soviético, contribuyeron a la caída del socialismo en Europa del Este.

La Unión Soviética dejó de existir y Rusia pasó a ser un país capitalista con un marcado descenso en su poderío militar.

En este lapso sucedieron hechos que marcaron el curso de la política internacional: la fabricación por EUA de la bomba atómica y su uso artero contra Japón, el logro de la paridad nuclear por la URSS, la creación de la OTAN, la instalación, en bases militares  estadounidense de la técnica coheteril más moderna apuntando a Rusia; la lucha por el dominio del cosmos, la Crisis de Octubre y el crecimiento de una desenfrenada carrera armamentista entre ambos polos de poder.

Cerraba así la primera parte del plan, trazado por Estados Unidos y sus aliados desde antes de la segunda guerra mundial: aniquilar el socialismo en Europa y debilitar a Rusia todo lo posible.

Aniquilado el socialismo en Europa y con una Rusia debilitada, parecía que la OTAN ya no tenía razón de ser; sin embargo, mientras se producía el bombardeo noratlántico a Serbia, en 1999, entraron a la Alianza Atlántica Hungría, Polonia y Republica Checa.

Desde el año 2000 Vladimir Putin asumió la presidencia de Rusia y comenzó, lentamente, a ordenar el país, lo cual preocupó mucho a Estados Unidos.

En 2004 la organización se amplió con siete nuevos países del antiguo campo socialista. Se acercaban más las fronteras de la OTAN a las rusas. El bloque ha continuado ampliándose hasta llegar a 30 miembros.

Entre 2003 y 2005 se produjeron, auspiciadas por Washington, las llamadas revoluciones de colores en Georgia, Ucrania y Kirguistán, con el objetivo de debilitar más a Rusia al privarle interactuar con estos países.

Las relaciones de Rusia con  Georgia  y Ucrania sufrieron varias crisis: en Ucrania hubo dos, relacionadas con el gas ruso que circula a través de ese país hacia Europa; el cierre del suministro por parte  Rusia, complicó mucho sus relaciones europeas.

Se produjo la llamada “Guerra de agosto de 2008”, cuando el gobierno georgiano atacó Osetia del Sur, alegando pertenecerle, y obligó a Rusia a rechazar la ocupación. Ya la OTAN, en abril de 2008, había aprobado que Georgia y Ucrania pudieran acceder a la Alianza cuando cumplieran los requisitos establecidos.

Durante este periodo, George W. Bush anunciaba instalar una posición del escudo antimisil estadounidense en Europa. Se preveía colocarlo en Polonia y República Checa. Esto último profundizó más la crisis entre las dos potencias. Rusia, amenazaba con adelantar sus misiles Iskander hacia Kaliningrado, fronterizo con Polonia.

Barack Obama llegó a la Casa Blanca con la consigna del “RESET” respecto a Rusia: Borrón y Cuenta Nueva. Aparentemente todo transcurriría en conversaciones, acuerdos para la disminución del arsenal nuclear y otras.

El presidente Obama asumió la instalación del escudo antimisil en Europa y lo puso en manos de la OTAN, alegando que estaba planificado contra una supuesta amenaza iraní. Rusia exigió le aseguraran por escrito que el escudo no estaría dirigido contra ella. Nunca se recibió tal confirmación.

Mientras, se  avanzaba en la instalación del famoso escudo con otras ubicaciones: Turquía, Rumania y cuatro buques lanzadores de misiles, ubicados en la base militar estadounidense de Rota, España.

La OTAN se reforzó, elevando los efectivos en sus ubicaciones de respuesta rápida de 13 000 a unos 40 000, más una fuerza de respuesta súper rápida de  5000 hombres, distribuida en varias ubicaciones, cercanas a la frontera rusa.

A principios  de 2010 Ucrania eligió un nuevo presidente, Víctor Yanukovich, de signo contrario al de la Revolución Naranja, quien declaró no entraría en ninguna alianza militar. Yanukovich coqueteaba con la Unión Europea, explorando las ventajas que podría obtener si entraba a ella y con Rusia, que le proponía entrar a su Unión Aduanera.

Cuando Estados Unidos comprobó que Ucrania iría en la dirección rusa, organizó el derrocamiento del gobierno. Las amenazas hacia Rusia no se hicieron esperar. Entre las reacciones rusas estuvo la de incorporar nuevamente Crimea, después del referendo realizado por la población de la península.  Ello provocó el incremento de la agresividad hacia Rusia y la proliferación  de sanciones al gigante euroasiático, que perduran hasta hoy.

Donald Trump irrumpió en la Casa Blanca con la situación provocada por la crisis en Ucrania y continuó incrementando las sanciones contra el Kremlin, así como la cantidad de tropas en Polonia y los tres países del Báltico. Continuó la ampliación del escudo antimisil, su fortalecimiento y acercamiento a las fronteras rusas.

Las acusaciones de que Rusia violaba el Tratado INF, el de fuerzas convencionales en Europa, el de Cielos abiertos y cualquiera otro, se mantuvieron en la agenda permanente del gobierno estadounidense, hasta que se salió del INF y amenazó hacer lo mismo con el Tratado de armas nucleares.

La acumulación de tropas estadounidenses y de la OTAN más las continuas maniobras y ejercicios militares, condicionaron la retirada rusa del Tratado de tropas convencionales en Europa, pues le impedía aumentar las suyas en la frontera.

Durante todas estas etapas, la propaganda que acusa a Rusia de violar los derechos humanos se mantuvo e incrementó: la acusación de asesinatos políticos de opositores, fabricados y pagados por las agencias estadounidenses, el envenenamiento de ex espías rusos y otros, siempre han estado en el centro de la propaganda contra el Kremlin. 

Todos los gobiernos estadounidenses a los que se ha hecho referencia han presionado a los aliados de la OTAN para que incrementen su gasto militar y la compra del armamento más poderoso con el objetivo de disuadir al enemigo eslavo.

La llegada de Biden a la presidencia no ha cambiado nada la agresividad estadounidense hacia Rusia, al contrario, se ha incrementado. La violación de las normas diplomáticas por parte del presidente Biden han sobrepasado los límites, al calificar de asesino al presidente ruso, Vladimir Putin durante una entrevista.

Independientemente que después de esto último se produjo una entrevista entre los presidentes ruso y estadounidense, la situación no ha cambiado. Está por ver como se desarrollarán las relaciones futuras, que no dejan avizorar cambios importantes.

Durante el rápido recorrido realizado en este trabajo ha quedado claro que la agresividad de Estados Unidos hacia Rusia no es nueva.

Entonces ¿por qué esa agresividad permanente?

Desde que Estados Unidos se convirtió en nación, los objetivos que se trazó fueron extender su dominio en el mundo: comenzó garantizándolos en su continente, arrasando desde la costa Este hacia la Oeste, colonizando todo lo que le fue posible, eliminando en su mayoría a los habitantes originarios y apropiándose de territorios pertenecientes a otros países, como México.

En el ideario norteño siempre existió la idea de que toda la tierra circundante era prometida y que ellos estaban predestinados a poseerla. La declaración del Destino Manifiesto fue necesaria, solo para dejar plasmada en blanco y negro esa idea para las nuevas generaciones.

En todas las Estrategias de Seguridad estadounidenses, siempre aparece la idea de que Estados Unidos es ejemplo del mundo y que su misión es garantizar la permanencia de su liderazgo y la democracia, a su estilo, alrededor del globo.

Cuando tiene frente a sí un competidor, cuyo poderío pueda poner en peligro la hegemonía estadounidense mundial, toma todas las medidas para debilitarlo. Rusia, desde la Unión Soviética, siempre ha tenido un poderío militar capaz de ser una amenaza para Estados Unidos, aunque nunca se hayan propuesto agredirlo.

Actualmente Rusia, junto a China -que se ha convertido en un rival peligroso desde el punto de vista económico y dentro de unos años, militar también- le hace perder el sueño a los inquilinos de la Casa Blanca. 

La confrontación, basada por el momento en sanciones e intentos de desestabilización, seguramente continuará agudizándose. Veremos hasta donde llegarán los límites de la misma, hasta ahora sin la utilización de las armas.