Seis décadas estudiando y divulgando la cultura cubana en Estados Unidos
Foto: Ismael Francisco/ Cubadebate
Una presentación quizás innecesaria
Los lectores asiduos de los materiales producidos por el Centro de Investigaciones de Política Internacional (CIPI) de Cuba, recordarán que el número 013 (Nueva Época) de la Revista Cuadernos de Nuestra América estuvo dedicado al intercambio científico entre Cuba y los Estados Unidos. Este volumen es el único hasta el momento que ha sido traducido en su totalidad al idioma inglés. Teniendo en cuenta el éxito que tuvo dicho proyecto, valoramos en el centro preparar un similar pero dedicado al intercambio cultural entre ambos países. Estábamos precisamente en la fase de comunicarnos con los potenciales autores cuando llegó al poder el actual gobierno estadounidense, que ha intentado, entre otras metas imposibles, cortar y desconocer todo tipo de vínculo entre ambas naciones y pueblos.
En ese contexto no fue posible lograr todas las contribuciones que nos habíamos propuesto. Se han concluido otras ediciones temáticas y relacionadas con los eventos recientemente celebrados por el centro, por lo que el mencionado proyecto se retomará más adelante.
Sin embargo, como parte las contribuciones que si recibimos en tiempo y con la calidad requerida, se encuentra este texto del autor Emilio Cueto Suárez, que por su actualidad y pertinencia ponemos a disposición de nuestros lectores en solitario.
La obra personal de Emilio en cuanto a la investigación, colección y promoción de las manifestaciones culturales cubanas valdría ella sola para varias antologías. Está entre los cubanos fuera de la isla que más se han destacado en esa disciplina y que ha tenido el rigor de registrar casi todos sus hallazgos. Ex funcionario del Banco Interamericano de Desarrollo dedicó prácticamente todos sus ingresos personales a perseguir la huella de Cuba por el mundo y a poblar su lugar de residencia en Washington DC de libros, cuadros, vajillas, serigrafías, sellos y todo tipo de manifiestos culturales que explica con vehemencia al visitante.
Interlocutor inteligente y continuo de grandes figuras cubanas como Eusebio Leal Spengler o Miguel Barnet Lanza, tiene entre sus grandes atributos el de sustentar cada palabra con años de investigación y el de nunca intentar agradar distorsionando la realidad.
En el orden personal tengo el gusto de conocerlo desde el año 1994 en que se celebró la Primera Conferencia Nación y Emigración, en La Habana, y haber podido desarrollar una amistad con él durante sucesivos años de visitas o permanencia en Estados Unidos y de recorridos suyos por la Isla. Ha sido durante varias décadas un observador activo de las relaciones de Cuba con sus emigrados y un crítico consistente de aquellas oportunidades que no hemos aprovechado para llegar más allá en cada intento.
A la inmensa cantidad de información que se expone en el texto que leerán a continuación, solo quizás cabría agregar que en los últimos años Emilio ha tenido especial cuidado en traer a Cuba la suficiente cantidad de ejemplares de sus libros recién editados para llevarlos prácticamente a todas las bibliotecas provinciales en la Isla y exponer sus hallazgos ante grupos de estudiantes, directivos o aficionados a la cultura.
El intercambio pueblo a pueblo crea sin dudas puentes indestructibles entre las naciones. Emilio ha construido también una catedral de conocimiento, espacio propicio para amplios encuentros entre cubanos de cualquier latitud.
Resumen
En el texto de explica la experiencia migratoria del autor, que más que alejarlo de sus raíces cubanas resultó un acicate para estudiar las manifestaciones culturales de su país de origen, su simbología y su impacto en todo el mundo. Resulta la experiencia singular de un estudioso que no se especializa en estos temas como parte de su ocupación laboral principal, pero que se convierte por vocación en una de las razones principales de su existencia. En la misma medida en que el autor va adquiriendo mayor información sobre su sujeto de atención se va convirtiendo en un promotor principal de la huella de Cuba en todo el planeta. Refleja así mismo la singularidad de que su obra es reconocida y respetada tanto en Cuba, como en los mayores asentamientos de cubanos residentes en el exterior, particularmente en los Estados Unidos.
Abstract
The text explains the author’s migratory experience, which, rather than distancing himself from his Cuban roots, served as an incentive to study the cultural manifestations of his country of origin, its symbolism, and its impact on the world. It is the unique experience of a scholar who does not specialize in these topics as part of his primary occupation, but whose vocation makes it one of the main reasons for his existence. As the author acquires more information about his subject of attention, he becomes a major promoter of Cuba’s influence throughout the world. It also reflects the uniqueness of his work being recognized and respected both in Cuba and in the largest settlements of Cubans living abroad, particularly in the United States.
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