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Asia

China-Rusia: Asociación que puede cambiarlo casi todo

febrero 20, 2022   0

Adormecida está buena parte de la opinión pública mundial en torno a la cacareada beligerancia rusa o a la supuesta violación de derechos humanos por el Partido Comunista de China. La prensa servil a los intereses hegemónicos estadounidenses es experta en buscar episodios colaterales, y darles envoltura de escándalo para intentar ocultar lo trascendente. Entre esos momentos cruciales está el cara a cara de Xi Jinping, presidente de la RPCH, con su homólogo de la Federación Rusa, Vladimir Putin. A pesar de los esfuerzos occidentales de distracción, cualquier movimiento que hagan esos países jamás podrá pasar inadvertido y más si lo realizan de conjunto y de mutuo acuerdo.

BOHEMIA, aguijoneada por el reciente encuentro, contactó en exclusiva al especialista Eduardo Regalado, del Centro de Investigaciones de Política Internacional (CIPI), el cual nos aportó valiosos juicios. El experto cubano desmenuzó asuntos vitales con claridad meridiana. Sobre si se trataba de un evento sorpresivo o era de curso lógico, razonó: “Después de significativos cambios en la política interna de ambos países y de sus situaciones estratégicas de décadas anteriores, de manera cautelosa, China y Rusia fueron superando las discrepancias que motivaron la ruptura y avanzaron hacia el entendimiento político”.

¿Por qué?, indagó esta reportera: “Las acciones ofensivas de Occidente, principalmente de los EE.UU., contribuyeron de manera determinante al acercamiento: los despliegues de movimientos diplomáticos y las alianzas estadounidenses por la región, la prohibición a la Unión Europea de levantar el embargo de ventas de armas a China, la ampliación de la Unión Europea y la OTAN hacia el Este y su actitud más intrusiva desde la antigua Yugoslavia hasta Taiwán les demostraron que no podían hacer valer sus intereses aisladamente, lo cual los compulsó a realizar una serie de acciones fortalecedoras frente a la hegemonía occidental”.

Al insistirle acerca de la posible sombra de las desavenencias del pasado, el interlocutor acotó que los vínculos políticos chino-rusos se han ido incrementando a partir de la inexistencia de problemas políticos que puedan perjudicar el desarrollo de una amplia cooperación y el avance en sus relaciones bilaterales en todos los planos. “La coincidencia de puntos de vistas respecto a la mayoría de los problemas, ya sean internacionales como internos, es un rasgo común presente en sus relaciones”.

¿Qué los motiva?, precisé. El hecho de que “ambas naciones tienen gran coincidencia en sus políticas internas de resguardar su integridad territorial y la unidad nacional”. Para el experto, ello fortalece sus vínculos. Y sí, como apunta, de hecho Rusia ha manifestado su apoyo y respeto a todas las políticas implementadas por China, reconociendo en todo momento que Taiwán y el Tíbet son partes indisolubles del gigante asiático. “Por otro lado, Beijing ha reciprocado con el apoyo, o no censura, a las políticas aplicadas por Moscú en el conflicto de Chechenia y en el de Osetia.

Definición estratégica

Regalado admite que ahora se percibe algo diferente porque los gobiernos de China y Rusia han conceptualizado sus relaciones como asociación estratégica. Más recientemente las han llamado “Asociación Estratégica Integral de Coordinación”. Ambas partes son claras al explicar que sus pasos no pueden calificarse como alianza, pues no hay compromisos para ejecutar acciones comunes en defensa de los intereses mutuos si se viesen afectados o amenazados. Tampoco existen compromisos para enfrentar conjuntamente desafíos a su seguridad o la colaboración recíproca para garantizar sus respectivos objetivos e intereses estratégicos. Es decir, proclaman la asociación estratégica como un mecanismo de autodefensa, de fortaleza mutua y como una carta de negociación hacia terceros países. Eso me quedó claro.

¿De cara al mundo qué significa? En la charla, coincidimos en que las relaciones entre China y Rusia representan uno de los ejes de mayor relevancia a nivel regional y global. Ejercen la mayor contención al hegemonismo, a la vez que son un activo constructor de un nuevo orden democrático internacional que mejore la gobernanza mundial. “Además –sostuvo el especialista–, para aproximarse a la esencia de las relaciones bilaterales entre China y Rusia resulta imprescindible realizar un ejercicio de triangulación, donde se incorpore al actor estadounidense. La hegemonía de los EE. UU. y sus férreas acciones contra el surgimiento de un mundo multipolar han desempeñado paradójicamente un papel muy relevante en el impulso de las relaciones bilaterales chino-rusas”.

Entonces lo confronté dudando: ¿no existen puntos comunes entre los tres actores?: “Sí, los hay”, dijo. “Por eso mismo China y Rusia reconocen la creciente interdependencia que tienen con los EE.UU., de ahí que posean una clara diferenciación entre sus estrategias de relaciones exteriores en materia política con las estrategias en materia económica. Por tal motivo, Beijing y Moscú evitan la confrontación abierta, solo hasta el punto en que Washington no vulnere los intereses de ambos, ya que también requieren participar en dinámicas de corte financiero, económico y comercial con dicha potencia mundial”.

Pero lo esencial radica en otra cosa; así lo señaló Regalado: “A partir de las lecciones históricas, de la complementariedad entre chinos y rusos, de las acciones agresivas yanquis y de las crisis del viejo orden mundial unipolar existente, se avizora continuidad de la cooperación entre los dos países emergentes en su desarrollo de alto nivel, donde la seguridad es un componente esencial. Hay que partir de que las dos naciones comparten una extensísima frontera común, por lo cual el establecimiento de un vínculo de amistad en dicha área se vuelve elemento de suma importancia para la estabilidad y seguridad, vista de manera integral”.

¿Cuál es el punto neurálgico? preguntó BOHEMIA: “Las amenazas yanquis y de sus aliados. China y Rusia están sometidas a un serio peligro debido a las bases militares de Occidente en sus fronteras con el objetivo de cercarlos”. Al cierre del valioso intercambio no hubo divergencias. Él como analista y esta servidora como reportera concluimos que ese propósito es un mero sueño, aunque vale estar preparados. Ah, y en que otra manera de ir venciendo esa “batalla” geoestratégica pasa por la sabiduría de las asociaciones económicas, comerciales, financieras y hasta culturales como las establecidas por Xi y Putin este 4 de febrero.

Tomado de: http://bohemia.cu/mundo-2/2022/02/china-rusia-asociacion-que-puede-cambiarlo-casi-todo/


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