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Escudo de las Américas: un acuerdo de (in)seguridad

Otros autores: MSc. Claudia Marín Suárez, investigadora del CIPI.
marzo 14, 2026   0

Crédito: The White House

La publicación de la Estrategia de Seguridad Nacional y la Estrategia de Defensa de Estados Unidos, con una declaración explícita de resurrección de la Doctrina Monroe, auguraba posteriores miniestrategias, que de forma gradual cobraran vida y no la expusiera a la percepción de que era letra muerta o una declaración festinada.

La convocatoria a la “Cumbre” para el lanzamiento de la iniciativa Escudo de las Américas es la primera propuesta institucionalizada en esta segunda administración de Donald Trump hacia la región. Un factor común a las iniciativas con supuestamente un carácter regional emanadas de sus presidencias es que no son inclusivas, pues la participación en ellas se limita sólo a aquellos que adhieren sus dictados.

“América Crece”, la única iniciativa hacia la región de la primera administración de Trump, tenía su foco en la economía,[1] pero a pesar de su título no tuvo alcance regional pues sólo habían firmado Memorándum de Entendimiento de la misma Argentina,[2] Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Ecuador, El Salvador, Honduras, Jamaica y Panamá, aunque podrían participar los otros países de la región, excepto Cuba, Nicaragua y Venezuela.

La iniciativa Escudo de las Américas, a diferencia de “América Crece”, fundamenta la relación en un criterio de securitización. Si bien el propósito declarado es el desmantelamiento de los carteles y terroristas extranjeros que operan en el hemisferio occidental (Trump, 2026a), la razón esencial que anima la proclama presidencial del 7 de marzo de 2026 es la contención de China en la región. A la “Cumbre” fueron invitados 12 mandatarios de la región: Argentina, Panamá, Ecuador, Paraguay, El Salvador, Guyana, Bolivia, Costa Rica, Trinidad y Tobago, República Dominicana, Honduras y Chile, todos catalogados de derecha y manifiesta alineación con Estados Unidos. Tras la reunión formal fue firmado el documento Commitment to Countering Cartel Criminal Activity, que en síntesis convoca a una coalición militar liderada por Estados Unidos de la que formarían parte los gobiernos afines.

Las principales ideas de la proclama del presidente Trump suscrita por los mandatarios latinoamericanos y caribeños presentes estaban referidas a (Trump, 2026a):

  • Desmantelamiento de los carteles criminales y las organizaciones terroristas extranjeras que operan en el hemisferio occidental, en la medida de lo posible de acuerdo con la ley.
  • Coordinación entre Estados Unidos y sus aliados para privar a esas organizaciones de acceso a financiamiento y que tuvieran control sobre territorios.
  • Estados Unidos capacitarían y movilizarán a los militares de los países socios para lograr mayor efectividad en el combate contra los carteles.
  • Y, por último, lo que parece ser la razón principal del convite: Estados Unidos y sus aliados deben mantener a raya las amenazas externas, incluidas las influencias extrahemisféricas malignas, en una clara referencia a sus adversarios estratégicos:

Una primera interpretación de los resultados de la reunión a partir de los documentos e información disponibles permite avanzar algunas consideraciones:

Históricamente Estados Unidos se ha autoproclamado como único depositario de la seguridad hemisférica y contrario a la emergencia de cualquier entidad que tangencialmente tocara temas relativos a la seguridad sin su participación, por eso no fue motivo de sorpresa la preocupación y oposición a la UNASUR y de manera especial al Consejo Suramericano de Defensa, de manera que cuando el balance político regional lo permitió apoyó a PROSUR y se consumó la desarticulación de un organismo que en la consideración estadounidense competía con las facultades de la OEA.

Por tanto, lo derivado de esta reunión puede calificarse como continuidad y profundización. Continuidad en tanto sigue la tónica de “cooperación” seguida en las reuniones de ministros de defensa del hemisferio, hasta el momento con las consabidas exclusiones de Cuba, Nicaragua y Venezuela. Profundización al replantear el tema del narcotráfico como principal amenaza a la seguridad hemisférica, vinculándolo al terrorismo.

Lo novedoso en esta oportunidad serían dos cosas: en primer lugar, el avance semiinstitucional de la idea, ya en práctica, en varios países de la región, de la militarización de la lucha contra el narcotráfico, incluso con cooperación estadounidense, caso de Ecuador; y en segundo lugar el planteamiento explícito del liderazgo estadounidense en un esquema de seguridad hemisférico, que de aceptarse tal como refiere la proclamación de la Casa Blanca implicaría su autoridad para movilizar a las fuerzas armadas de los países involucrados, lo que en una interpretación laxa expondría a los fuerzas armadas de estos países a una subordinación compartida al jefe de Estado de otro país.

Debe subrayarse que esta reunión ocurre en un momento en que el papel internacional de Estados Unidos está sometido a crítica por diferentes fuerzas políticas de la comunidad internacional, de manera que la convocatoria misma pretende afirmar un eje político regional conservador de respaldo a su política, aunque como se plantea más adelante pueden identificarse matices en el apoyo por parte de los asistentes.

La representación de los asistentes a la reunión mostró no sólo la fragmentación política de la región, sino también la no coincidencia de importantes actores del hemisferio para poder hablar de un escudo de las Américas: Brasil, Canadá, Colombia y México. Los países latinoamericanos mencionados han sido críticos de la política de la administración Trump y objeto de amenazas que han ido desde la subida de aranceles hasta la intervención. En este sentido resulta llamativo que una cumbre convocada para formar una coalición militar contra el narcotráfico excluya a dos de los países señalados como territorios donde esa actividad delictiva tiene mayor presencia, lo que a todas luces apunta al alineamiento político del convite.

Aunque la cumbre se desarrolló en un ambiente relativamente informal a cuyo término todo parecía indicar que se había aprobado la proclama que después de concluido el cónclave fue firmada por el presidente Donald Trump aparecieron suspicacias e inferencias en torno a determinados elementos levantados en el discurso de Trump ante los mandatarios presentes y sobre las prerrogativas legales de los mandatarios para asumir el texto de la proclama.

En su discurso Trump afirmó que 17 naciones habían entrado en la nueva alianza, Escudo de las Américas, cuyo núcleo […] es el compromiso de utilizar la fuerza militar letal para destruir los siniestros cárteles y las redes terrorista de una vez por todas (Trump, 2026b)”. Se estaba refiriendo a la Conferencia de las Américas contra los Cárteles efectuada entre los días 4 y 5 de marzo liderada por el secretario de Guerra Pete Hegseth con la participación de 16 países de la región[3] y que concluyó con una declaración conjunta en cuyo punto final afirmaba la intención de unirse en una coalición para combatir el narcoterrorismo y otras amenazas compartidas que enfrenta el hemisferio occidental (Americas Counter Cartel Conference Joint Security Declaration (in Spanish), 2026)”.

El contenido de la Declaración Conjunta del 5 de marzo y de la proclama del día 7 del mismo mes sugieren que el documento firmado por los ministros de defensa o sus representantes forma parte de la iniciativa y que la cumbre con los presidentes era un acto más protocolar de lanzamiento y respaldo a la misma. El documento firmado el día 5 está formulado como carta de intención, la proclama revela más, pero aun así quedan pálidas frente al discurso de Trump y las declaraciones de Pete Hegseth en la citada Conferencia.

El discurso de Trump fue particularmente agresivo con el potencial control de otras potencias sobre infraestructuras críticas en la región, en esa dirección hizo una referencia al Canal de Panamá[4] dejando un interregno en torno a la neutralidad del Canal, lo que provocó reacciones que requirieron aclaraciones por parte de la cancillería quien desde su cuenta en X informa que: […] durante el evento denominado Escudo de las Américas no se firmó documento alguno, sino se realizó un acuerdo tácito para unir fuerzas en contra del crimen internacional, especialmente el narcotráfico” Y más adelante señala que estas acciones […] no tienen ninguna contradicción con el Tratado de Neutralidad del Canal” (Ministerio de Relaciones Exteriores de Panamá, 2026).

No obstante, la nota oficial sigue dejando el vacío de las implicaciones del “acuerdo tácito,” a qué compromete el país y cómo será instrumentado. Tales interrogantes tendrán su respuesta en lo que ya se haya acordado o se acuerde bilateralmente, aunque probablemente la transparencia no sea lo que caracterice esos acuerdos. Una nota publicada en el sitio del Ministerio de Defensa de Argentina otorga razón a esta idea al revelar: “Como producto final de la reunión, se firmó una declaración pública multilateral, entre todos los participantes; además de una bilateral con Estados Unidos por cada estado participante, lo que permitió la adaptación del marco jurídico de cada Nación, como un elemento sustancial de lo acordado, todo ello sobre la base de que los participantes presentan marcos legales, estructuras constitucionales y modelos de organización de sus Fuerzas Armadas y de Seguridad diferenciados (Ministerio de Defensa, 2026)”. Es decir, que ya pueden existir acuerdos que no se han hecho públicos. Adicionalmente, la nota puntualizó que la declaración conjunta no tenía carácter vinculante.

Por su parte el discurso de Pete Hegseth (Hegseth, 2026) no sólo se refirió al tema del narcotráfico, fue una pieza oratoria de alabanzas a la sabiduría y actualidad de la Doctrina Monroe, pero fue mucho más allá. Lo más relevante y novedoso de su intervención fue lo siguiente:

  • Presencia de potencias adversarias: Se alerta sobre la penetración de actores estatales rivales en infraestructura estratégica, puertos y rutas comerciales, y su control como riesgo para la seguridad estadounidense.
  • Cuestionamiento al concepto de “Sur Global”: Se le considera una narrativa que excluye a Estados Unidos y favorece la influencia de potencias no occidentales, frente a lo cual se reivindica la cooperación Norte-Sur en el hemisferio.
  • Concepto de “Gran América del Norte”: Se define un espacio estratégico desde Groenlandia hasta Ecuador y desde Alaska hasta Guyana como perímetro de seguridad de Estados Unidos.
  • Distribución hemisférica de responsabilidades : Se propone compartir las responsabilidades para enfrentar los riesgos de seguridad definidos por Estados Unidos, especialmente con los países al Sur del Ecuador. En la práctica, esto podría interpretarse como un mayor compromiso con la colocación de recursos en la llamada Gran América del Norte y transferir costos a los países al sur del Ecuador.
  • Reforzamiento institucional y reajuste funcional del Comando Sur: Se plantea fortalecer su papel, dotándolo de más recursos y capacidades operativas, al tiempo que se concentran sus funciones en la dimensión militar y de seguridad en un sentido más estrecho que el que prevaleció en administraciones anteriores en el que desarrollaba acciones relacionadas con el desarrollo, la cooperación civil y la asistencia social.

Resulta llamativo que las declaraciones del secretario de Guerra no hayan tenido una amplia difusión y que enfoques tan agresivos y desarticuladores de conceptos que parecían asentados en el lenguaje político no hayan provocado reacciones críticas de fuerzas políticas, medios de difusión y académicos de la región y del mundo.

Desde una perspectiva regional, la cumbre del 7 de marzo significa un distanciamiento de facto de los gobiernos participantes respecto a la declaración de América Latina y el Caribe como Zona de Paz suscrita por todos los miembros de CELAC, lo que anuncia una profundización de las facturas del consenso en su próxima cumbre prevista para fines de marzo en Colombia.

Hasta el momento la cooperación regional en seguridad se había sustentado en intercambio de inteligencia, asistencia técnica, capacitación policial y coordinación judicial (Redacción Escenario Mundial, 2026); el “acuerdo tácito” de la reunión corre el eje hacia lo militar. Las formas en las cuales se operacionalizará este corrimiento no se conocen, pero no debe ser descartada la posibilidad de establecimiento de nuevas bases o facilidades militares que involucren la presencia de efectivos de las fuerzas armadas estadounidenses en la región.

En este marco, se busca convertir a la región en un aliado de Estados Unidos en la disputa geopolítica con actores considerados adversarios, sin ofrecer alternativas que signifiquen la erogación de recursos o compromisos creíbles para el desarrollo en condiciones competitivas con las de China.

La sostenibilidad de este “acuerdo tácito” también se ve cuestionada por el hecho de que está basado en afinidades políticas que pueden ser efímeras a la luz de la alternancia que ha caracterizado el escenario político del continente en este siglo.

El planteamiento de Hegseth de que Estados Unidos tiene la capacidad de enfrentar los riesgos para su seguridad en solitario, pero que prefiere hacerlo junto a sus vecinos de la región, transmite el mensaje de “estás conmigo o contra mí”. Una vez más, las propuestas estadounidenses están dirigidas a contrarrestar los efectos que pueda tener para su seguridad y no las causas que generan la inseguridad en la región.

Referencias bibliográficas

Hegseth, P. (2026, marzo 5). Remarks by Secretary of War Pete Hegseth at the Americas Counter Cartel Conference (As Del. U.S. Department of War. https://www.war.gov/News/Speeches/Speech/Article/4424673/remarks-by-secretary-of-war-pete-hegseth-at-the-americas-counter-cartel-confere/

Ministerio de Defensa. (2026, marzo 5). La estabilidad del continente americano es condición indispensable para el desarrollo y la prosperidad de nuestras naciones. Argentina.gob.ar. https://www.argentina.gob.ar/noticias/la-estabilidad-del-continente-americano-es-condicion-indispensable-para-el-desarrollo-y-la

Ministerio de Relaciones Exteriores de Panamá. (2026, marzo 10). Comunicado Oficial. https://x.com/CancilleriaPma/status/2031386082969829758/photo/2

Redacción Escenario Mundial (2026, marzo 8). Qué implica para la Argentina la adhesión de Milei al “Shield of the Americas” de Donald Trump. Escenario Mundial. https://www.escenariomundial.com/2026/03/08/que-implica-para-la-argentina-la-adhesion-de-milei-al-shield-of-the-americas-de-donald-trump/

State Department. (s. f.). América Crece: Aspectos destacados de sus actividades. De Diciembre 2019-a Marzo 2020. Growht in the Americas. Recuperado https://2017-2021.state.gov/wp-content/uploads/2020/04/AC-News-Spanish-508.pdf

The Americas Counter Cartel Conference joint security declaration, in Spanish. Americas Counter Cartel Conference Joint Security Declaration (in Spanish). (2026, marzo 5). https://media.defense.gov/2026/Mar/05/2003885538/-1/-1/1/AMERICAS-COUNTER-CARTEL-CONFERENCE-JOINT-SECURITY-DECLARATION-IN-SPANISH.PDF

Trump, D. (2026a, marzo 7). Commitment to Countering Cartel Criminal Activity. A Proclamation [Proclamation]. https://www.whitehouse.gov/presidential-actions/2026/03/commitment-to-countering-cartel-criminal-activity/

Trump, D. (2026b, marzo 7). Transcripción del discurso de Donald Trump 7 de marzo de 2026 [Post]. Cumbre Escudo de Las Américas. https://rollcall.com/factbase-transcripts/


[1] América Crece según el Departamento de Estado está dirigida a catalizar la inversión del sector privado de Estados Unidos hacia infraestructuras de la región; en sus comienzos en 2018 estuvo centrada en infraestructuras de energía y en 2019 se amplió a la infraestructura en telecomunicaciones, energía, puertos, carreteras y aeropuertos (State Department, s. f.); tras esta ampliación de las áreas de inversión se evidencia la intención de competir en las mismas áreas en que la presencia china se ha hecho relevante. En el marco de esta iniciativa Estados Unidos se plantea “asistir” a los países latinoamericanos y caribeños a mejorar sus marcos regulatorios.

[2] Recordar que esta iniciativa es lanzada durante el gobierno de Macri por lo que asumir la presidencia Alberto Fernández explícitamente fue planteado que su participación dependería de que cumpliera con los criterios exigidos en los cuales la discrecionalidad y subjetividad sobrepasaban lo que explícitamente se había divulgado.

[3] Además de Estados Unidos esta declaración fue firmada por Argentina, Bahamas, Belice, Bolivia, Costa Rica, República Dominicana, Ecuador, El Salvador, Guatemala, Guyana, Honduras, Jamaica, Panamá, Paraguay, Perú y Trinidad y Tobago.

[4] Por no mencionar la forma irrespetuosa en la que se refirió a los Tratados Torrijos-Carter al tratarlo scomo un acuerdo transaccional ventajoso a Panamá, desconociendo la historia de lucha del pueblo panameño por la soberanía de esa porción del territorio nacional.

Declaración Conjunta de Seguridad. Conferencia de las Américas contra los Cárteles. 5 de marzo de 2026. Fuente: Departamento de Guerra de Estados Unidos.

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