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El silencio del Parlamento Europeo (5)

julio 3, 2026   0

Imagen: Tomada de prensa-latina.cu

Guardar silencio puede significar disímiles connotaciones y estados de ánimo, por ejemplo: meditación, entrega, amor, paciencia, respeto o complicidad; pero también intriga, maldad, vesania o contubernio, que en el Derecho es multado, si se añade la alevosía (o saña) entre los cargos acusatorios. El rastro que deja un comportamiento alevoso en el orden humano e institucional induce a prever actos peores contra la convivencia y la paz en nuestro vapuleado planeta.

Precisamente la huella dejada por el Parlamento Europeo en los dos últimos decenios, es que —además de su función legislativa— la institución promueve, instiga y procura juzgar políticamente al resto del mundo (del tercero o denominado periférico). Sin exagerar ni dramatizar, el parlamento (PE) radicado en Estrasburgo, actúa como ideólogo de la Unión Europea, integrada por 27 países industrializados, aunque el grupo regional haya perdido potencial y prestigio después de su sacrificio al apoyar los conflictos en Ucrania, el genocidio palestino y los ataques inconsultos de Estados Unidos e Israel contra Irán. Valga la parábola, la (UE) se consagra en cuerpo, alma y recursos para complacer los requerimientos del imperialismo mayor.

Por ello, la ultraderecha imperante en el PE no está en condiciones de erradicar una de sus peores crisis de credibilidad, mientras que su presunta autonomía se diluye cuando sigue otros llamados del aliado trasatlántico, ese que en una relación aparentemente igualitaria dicta y exige, sin importar la inseguridad interna, lo sacrificios económicos, la inflación o el desprecio cuando negocia acuerdos o decide agresiones.

Progresivamente el Parlamento Europeo refrenda documentos y aconseja a las restantes instituciones de la UE para que adopten enmiendas, comunicados, resoluciones y posiciones comunes, con énfasis sobre las sanciones unilaterales adoptadas contra países del Sur Global.

Un apresurado recuento del “ingenio parlamentario europeo” contribuye a recopilar medidas coercitivas más severas, semejantes a las emitidas por el departamento de Estado de Washington o por la Corte Penal Internacional radicada en la Haya. Si se midiera por el número de sanciones, la Unión Europea ocuparía el segundo lugar universal por medidas coercitivas refrendadas contra países en desarrollo o emergentes. ¿Responde acaso a una casualidad?

Se ratifica que el Parlamento Europeo adopta y mantiene un silencio cómplice para no perjudicar a sus principales aliados ni a los 27 Estados integrantes del grupo regional. El inventario sobre su sordera o displicencia resulta inagotable, pero ilustra sobre una realidad sesgada, cuando omite o no critica:

  • los bombardeos y agresiones actuales, exculpados y minimizados al ser practicados por Estados Unidos e Israel;
  • las 80 000 víctimas palestinas, alrededor de 3 000 libanesas y 200 niñas iraníes asesinadas por Israel, con apoyo logístico estadounidense;
  • las reticencias para suspender el Acuerdo Estratégico con Tel Aviv;
  • los ataques impunes contra embarcaciones en el Caribe y la costa del Pacífico, justificados por Washington para “combatir el narcotráfico y el terrorismo”;
  • el secuestro de presidentes latinoamericanos en sus propios países, que transgrede la resolución de Naciones Unidas para las personas especialmente protegidas;
  • la injerencia para forzar la victoria electoral del candidato preferido por los polos de poder, al costo de la democracia, heridos y muertos;
  • la represión callejera en determinados países donde imperan la inestabilidad y la ausencia del Estado de derecho;
  • la frecuente declaración de estado de sitio en países latinoamericanos
  • las hambrunas y el éxodo en tierras arrasadas por los conflictos;
  • las violaciones por efectivos internacionales de niñas y mujeres de África y Haití;
  • la separación de niños inmigrantes de sus padres, el acoso policial, la expulsión y muertes a causa de maltratos en los eufemísticos centros de internamiento implementados por el Sistema de Aduanas y Fronteras (ICE) de Estados Unidos;
  • el incremento de actos xenófobos en Estados Unidos y países de la UE;
  • el financiamiento y permanente suministro bélico a Ucrania, para provocar la prolongación del conflicto;
  • la próxima instalación en terceros países (aprobada hasta la fecha por 19 gobiernos) de centros de reclusión extrafronterizos para inmigrantes rechazados;
  • los efectos tangibles sobre la energía, la alimentación, las medicinas y el transporte —entre otros— que sufre el pueblo cubano, resultado de las medidas inhumanas incorporadas al bloqueo recrudecido por Washington.

El prolongado historial de inequidades del Parlamento Europeo cuando legisla para censurar a los países del Sur Global no sorprende, porque amplía su papel sancionador, a semejanza de su principal aliado. Al respecto, habría que replantearse la pregunta: ¿La coincidencia es casual o concertada?

En contraste, la locuacidad contra Cuba del Europarlamento muestra una sostenida trayectoria desde el pasado siglo. Destacan fechas en las que los contemporáneos inquisidores de los siglos XX y XXI activan su rechazo, acusación e injerencia. Convendría recapacitar sobre sus causas y efectos, que propendieron a extender las medidas coercitivas unilaterales en 1996, 2021, 2024 y junio de 2026, émulo del bloqueo estadounidense.

Estudios sobre las sucesivas sanciones unilaterales de la Unión Europea (propuestas mayoritariamente por su Parlamento) contra un país bloqueado, asediado y amenazado militarmente) también evidencian ilegalidad, ya que la sanción procura evitar un delito —al ser adoptado por la comunidad internacional, mientras que un país o grupo mínimo de países carece de esa prerrogativa. En tanto, la radicalización y ampliación de las medidas coercitivas trazan un procedimiento erróneo cuando la propia Unión Europea vota anualmente ante la Asamblea General de la ONU contra el prolongado bloqueo.

Entre otros antecedentes divulgados, en mayo del presente año la alta representante de política exterior y seguridad de la UE, había confirmado ante el pleno del mes de mayo que el Acuerdo de Diálogo Político y Cooperación (ADPC) “estaba en proceso de revisión” y un eurodiputado argumentaba sobre “la vergüenza que debería sentir la UE por mantener el acuerdo sin resultados democráticos”. Para hacer memoria, el citado acuerdo abarca el diálogo político, de cooperación entre Cuba, la UE y sus Estados miembros, basados en principios de igualdad soberana, reciprocidad y respeto mutuo. Rescindirlo representaría un retroceso sobre varios propósitos de la Carta de las Naciones Unidas que la UE proclama defender.

La proporcionalidad en los escaños de los partidos derechistas en el Parlamento facilita la aprobación de textos acusatorios que movilizan a la Comisión Europea y a otras instituciones comunitarias, con la finalidad de eliminar el diálogo y la colaboración, reanudados al cesar la Posición Común instaurada en 1996.

El reciente 18 de junio el PE emitió una nueva resolución sobre la “represión política y situación humanitaria en Cuba”, presentada por los eurodiputados conservadores y reformistas, Mariuz Kaminski y Carlo Fidanza, que alcanzó 331 votos a favor, 241 en contra y 63 abstenciones, documento que cuestiona la continuidad del ADPC.

 De esa forma el Europarlamento se arroga, una vez más, el derecho a atentar contra la soberanía cubana en momentos cruciales, exacerbados por el estrangulamiento del bloqueo comercial, económico, financiero y energético estadounidense contra la Isla. Los diputados “ganadores” ignoraron así el incremento de los mensajes solidarios y las frecuentes manifestaciones de calle en incontables capitales y diversos sectores de la población y, por supuesto, de los representantes de la izquierda.

Los principales asuntos de la Resolución consisten en:

  • Su profunda preocupación por el financiamiento de la UE a “regímenes autoritarios” y un llamamiento a la Unión Europea a utilizar todos los instrumentos disponibles para asegurar el respeto a los derechos humanos en Cuba”.
  • Señala que Cuba mantiene “relaciones estrechas con los gobiernos de Moscú y Minsk y ha enviado militares a apoyar la invasión rusa de Ucrania”.
  • Propone abrir un debate sobre “la revisión profunda y la eventual suspensión del acuerdo, si no se producen avances verificables en materia de derechos humanos”.
  • Sancionar a los “responsables de la represión y de directivos del conglomerado militar GAESA”.

El nuevo documento lesivo a la soberanía, la dignidad y la autodeterminación cubanas del Parlamento Europeo, estrechan el cerco trazado desde la doctrina Eisenhower a la fecha. El ensañamiento y la alevosía aplicados recuerdan —desafortunadamente— la vesania de un letrero colocado sobre los portones de Auschwitz, Buchenwald o Matthausen “¡Dejad toda esperanza!”.

Sería sensato recomendar al Parlamento Europeo que mantenga un silencio reflexivo y respetuoso para evitar un holocausto en tierras de América.

Selección bibliográfica

ONU. Carta de las Naciones Unidas, 1945. Artículo 1, incisos 1 y 2.

ONU. Informes de Cuba ante la ONU para resoluciones de la Asamblea General contra el bloqueo. 2023-2024. www.cubaminrex.cu

Rodríguez Parrilla, Bruno. MRE. Conferencias de Prensa: 2021-2025

Carrillo, Leyla. Capítulo “Las sanciones unilaterales: sus orígenes, doctrina y efectos”. Libro en edición: Las sanciones unilaterales: un examen crítico. Ediciones Alexander Gusmao, Brasil.

CIPI. Artículos en pág.web: “El silencio del Parlamento Europeo” (2) 26/12/2018, “Nomenclatura” 29/8/19. “El silencio del Parlamento Europeo” (4) 25/6/2021 y “Lecciones y Reflexiones”. 17/07/21 www.cipi.cu;


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