El Ejército Rebelde y lo social en la Guerra de Liberación
Resumen
El Ejército Rebelde y lo social en la Guerra de Liberaciónconstituye una investigación de corte histórico-teórico sobre la dimensión social de la actividad del Ejército Rebelde durante la Guerra de Liberación Nacional en Cuba. El ensayo muestra como el desarrollo de transformaciones sociales en los territorios liberados por el Ejército Rebelde llegaría a convertirse en un trabajo político y social masivo, aún antes del primero de enero de 1959.
En su dimensión teórica, la investigación se inserta en el campo del estudio de las generalidades y particularidades de la construcción social en Cuba durante la lucha armada, a partir del estudio de la trilogía ejército revolucionario-gobierno revolucionario-transformaciones sociales. En su dimensión histórica, analiza particularmente la experiencia social y política acumulada por el Segundo Frente Oriental “Frank País”,en tanto factor de cambio social. Además, aborda algunas premisas que condicionaron un ambiente de cambios sociales en Cuba en la década de los años cincuenta del siglo XX.
El Ejército Rebelde y lo social en la Guerra de Liberaciónresponde a la exigencia de mostrar, a través del permanente estudio y difusión de los hechos históricos, y de su sistematización teórico-práctica, la profunda naturaleza social del Ejército Rebelde, y por antonomasia, de su heredera y continuadora: las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR).
Índice
Resumen/3
Introducción/4
I. Historiografía/14
II. Premisas/28
II.1. Premisas económicas y sociales/28
II.2. Premisas políticas/34
II.3. El Programa del Moncada/41
III. Transformaciones/46
III.1. Creación y visión del Segundo Frente Oriental “Frank País” /46
III.2. Reorganización para la transformación/53
III.3. “El problema de la tierra” /57
III.4. “El problema obrero” /64
III.5. “El problema de la educación” /68
III.5. El “problema de la salud” /83
IV. Sistematización/91
Conclusiones/109
Bibliografía/111
Introducción
En las Tesis y Resoluciones aprobadas por el Primer Congreso del Partido Comunista de Cuba (1975) se alertó sobre la existencia de,
“(…) enemigos de la Revolución que deforman y tergiversan la experiencia política de la lucha insurreccional; desconocen intencionadamente el Programa del Moncada; analizan esquemática y unilateralmente el papel del Ejército Rebelde, divorciándolo de sus amplios objetivos democráticos y de su sólida base social”.[1]
Este eje de ataque continúa vigente. Su centro de gravedad se desplaza a otros objetivos, como la crítica al papel que desempeñan las Fuerzas Armadas Revolucionarias en el Sistema Político y Social de la Sociedad Cubana, lo que acusa un desconocimiento intencionado de las particularidades y regularidades que caracterizan secularmente la lucha por la independencia nacional cubana, y el alcance y preservación de conquistas sociales, dos categorías indivisibles.
En ocasiones se ignora de forma deliberada la existencia de un nexo histórico vital: el de la estrecha y filial relación existente entre los ideales sociales de los ejércitos Libertador, Rebelde y de las FAR, o cuando menos se desconoce el papel que estos desempeñaron y desempeñan, en sus respectivas épocas históricas, en la construcción social en Cuba. El estudio colectivo, objetivo y documentado de este fenómeno tiene hoy una importancia histórica, teórica y práctica no menor.
En línea con lo anterior, constituye una exigencia de continuar estudiando y sistematizando la experiencia práctica y teórica de la escuela revolucionaria cubana de trabajo social, y al mismo tiempo, evidenciar uno de sus principales aportes: el trabajo social masivo, cuyo basamento histórico descansa en los ideales de justicia social, soberanía e independencia que defendieron los revolucionarios cubanos de todas las etapas, en particular el Ejército Rebelde.
Aun cuando los destinos de la Nación se dirimían en los campos de batalla y no se contaba con el poder político —tanto en el siglo XIX como en el XX— las revoluciones cubanas siempre dedicaron tiempo y esfuerzos a la materialización de conquistas sociales, además de luchar, simultáneamente, por la independencia y la liberación nacional. Se trata de procesos indivisibles.
Durante el siglo XIX la manigua redentora fue testigo de la labor desarrollada por las prefecturas mambisas en la recuperación y protección de las menguadas economías familiares, llegando a constituir estas un escenario natural que cobijó el proceso mutuamente enriquecedor de influencias y relaciones socioculturales, psicológicas, demográficas, de género y familia, entre los soldados del Ejército Libertador y las comunidades humanas donde estos vivaqueaban y con las cuales se fundían, en un episodio humano que fue descrito por James O’Kelly en su obra, La tierra del mambí.
En San Lorenzo, el Padre de la Patria, Carlos Manuel de Céspedes, dedicó tiempo a alfabetizar niños; en el Camagüey, Ignacio Agramonte alfabetizó personalmente a soldados de su tropa y creó una escuela con esos fines.
La visión humanista de Antonio Maceo constituiría también fuente y manantial que nutrió la dimensión social del pensamiento revolucionario cubano. Durante su paso por Guane, Maceo ordenó que con los fondos existentes en el municipio se pagaran los sueldos atrasados a los maestros de las escuelas primarias de la zona. El Lugar teniente general Antonio Maceo creía que,
“No trabajamos principalmente para nosotros ni para la presente generación, bien al contrario, muévenos sobre todo el triunfo del derecho de todas las generaciones que se sucedan en el escenario de nuestra Cuba”.[2]
En el siglo XX, durante la Guerra de Liberación Nacional (1956-1958), fueron puestas en práctica importantes transformaciones sociales en beneficio de la población de los territorios liberados por el Ejército Rebelde, aun cuando la lucha armada no había concluido. Dichas transformaciones constituirán la materialización del pensamiento martiano acerca de la guerra, la revolución y lo social en la revolución cubana. Para el Héroe Nacional cubano, José Martí,
“(…) la guerra no es más que la expresión de la revolución (…) se ha de pelear de manera que, al desceñirnos las armas, surja un pueblo”[3] (…) “Lo social está ya en lo político en nuestra tierra, como en todas partes (…) A los elementos sociales es lo que hay que atender, y a satisfacer sus justas demandas, si se quiere estudiar en lo verdadero el problema de Cuba, y ponerlo en condiciones reales”.[4]
Una prueba de lo anterior es la inmediata respuesta que enviara Fidel Castro Ruz en noviembre de 1957 a una carta que había recibido de la maestra rural serrana, Nancy Reyes. Fidel Castro le responde,
“Acabo de recibir su carta y deseo expresarle de inmediato que consideramos muy humana y digna de atención la solicitud que nos hacen los vecinos de ese lugar (…) Para nosotros es una verdadera satisfacción ayudar a la educación de esos niños como lo estamos haciendo en otros puntos de la Sierra Maestra”.
“A tal objeto hemos acordado asignar la cantidad de 50 pesos todos los meses para gastos de personal y 25 mensuales para libros y material (…) Con un lápiz y un libro se puede hacer mucho también en esta hora en que se lucha no solo contra la tiranía, sino, contra las causas que la han hecho posible en nuestra patria”.
“Hay que sembrar de escuelas la tierra que libremos de la opresión y empezar desde ahora la obra (…) Esperamos poder hacer mucho más en el futuro por todos los vecinos de esa localidad y por todos los cubanos”.[5]
Desde este espíritu y visión de futuro, la Guerra de Liberación devendría, además de contienda militar liberadora, en etapa de cambio y fundación social, de transformación social “anticipada”, cuya esencia estuvo marcada por el cumplimiento del Programa del Moncada, La historia me absolverá (1953), tanto desde las condiciones de la lucha guerrillera, como desde la posterior creación de columnas y frentes rebeldes.
El Segundo Frente Oriental “Frank País” constituiría uno de los botones de muestra de este proceso. En los territorios liberados por ese Frente se puso en marcha lo que sería denominado por su jefe, Raúl Castro Ruz,[6] como un “trabajo político y social masivo”.
El término trabajo político y social masivo aparece en la literatura —al menos— en marzo de 1998. Caracteriza la magnitud y alcance de las transformaciones sociales que se pusieron en marcha en el Segundo Frente Oriental y fue introducido por Raúl Castro Ruz. Según el jefe del Segundo Frente Oriental la primera campaña de alfabetización que se llevó a cabo en esa zona,
“Tuvo un carácter masivo, de modo que abarcó tanto a los combatientes del Ejército Rebelde como a muchos hombres y mujeres que hasta entonces vivían dentro de la más profunda ignorancia, por lo que he considerado siempre que el conjunto de este esfuerzo constituyó, de hecho, un trabajo político y social masivo de inestimable valor, que hizo sentir de un modo muy directo a los habitantes de aquellos territorios lo que representaría el triunfo de la Revolución”.[7]
Es en este contexto que el presente trabajo se planteó como objetivo estudiar el proceso de transformaciones sociales desarrollado por el Ejército Rebelde durante la Guerra de Liberación, tomando como ejemplo de caso la actividad del Segundo Frente Oriental “Frank País”, entre marzo y diciembre de 1958.
En su dimensión teórica el presente trabajo se inserta en el campo del estudio de las generalidades y particularidades de la construcción social en Cuba, específicamente durante una etapa de la lucha insurreccional, a partir del estudio de la trilogía de relaciones ejércitorevolucionario-gobierno revolucionario-transformaciones sociales.
En su dimensión sociológica estamos en presencia de un estudio de caso, donde confluyen importantes procesos de socio génesis.
En su dimensión histórica analiza, particularmente, la experiencia acumulada por el Segundo Frente Oriental “Frank País” en el desarrollo de acciones, servicios y transformaciones sociales en beneficio de la población, dirigidas a erradicar males sociales como el analfabetismo, las enfermedades curables, la insalubridad, el modo de vida aislado, entre otras, cuyo desarrollo demandó la organización y participación masiva y consciente de la población en calidad de sujeto de estas transformaciones.
¿Por qué la elección del Segundo Frente Oriental como caso de estudio?
Durante la Guerra de Liberación todos los frentes y columnas rebeldes tuvieron como punto de partida, cuales ramas de un mismo tronco común y madre nutricia, a la Columna No. 1 “José Martí”, comandada por Fidel Castro Ruz.
La posterior creación y existencia de varios frentes y columnas rebeldes —una decisión de Fidel que sellaría la victoria estratégica—, motivó, con el paso de los años y décadas, la aparición de numerosas investigaciones tanto sobre la actividad general del Ejército Rebelde, como de sus frentes y columnas por independiente, como partes orgánicas de un todo indivisible.
Luego del triunfo del primero de enero y con el paso de los años, cuando según el propio Fidel, “en lo adelante todo será mucho más difícil”, la dirección de la Revolución planteó también a sus protagonistas la necesidad de “escribir”, de documentar la epopeya de la liberación. Y ello aplica también al conocimiento sobre las transformaciones sociales inéditas puestas en marcha en los territorios liberados, de manera simultánea con el desarrollo de la guerra.
Como se verá seguidamente —en síntesis—, el Segundo Frente Oriental “Frank País”, al mando del comandante Raúl Castro Ruz, acumuló importantes experiencias también en este terreno.
Así, para Jiménez y Causse,
“Comenzando desde marzo de 1958, en Cuba dentro de un estado, existía otro (…) se llamaba territorio libre del Segundo Frente en la provincia de Oriente (…) Aquí funcionaban otras leyes y fue creado un nuevo sistema de administración estatal”.[8]
Para Causse,
“Aquí, en un amplio territorio, que ocupaba casi la mitad de la provincia de Oriente, funcionaba su propio sistema para la dirección político-militar y económica. Se trataba de un verdadero aparato estatal revolucionario”.[9]
Para Vilma Espín,
“El Segundo Frente Oriental Frank País se convirtió en una verdadera república”.[10]
Para Fidel Castro Ruz, su creador intelectual,
“El Segundo Frente fue un modelo de organización, de trabajo y de eficiencia”.[11]
Para Regis Debray,
“La función política o vocación de la guerrilla para hacerse dirección, se revela todavía mejor cuando ella organiza su primera zona liberada. Hace entonces el ensayo y el aprendizaje de las medidas revolucionarias de mañana, como en el Segundo Frente de Oriente; reforma agraria, congresos campesinos, nueva repartición de impuestos, tribunales revolucionarios, disciplina de vida colectiva. La zona liberada se convierte en ejemplo de estado futuro y sus administradores, en ejemplos de dirigentes futuros del estado. ¿Quién, sino una fuerza armada popular puede hacer semejantes ensayos socialistas?”.[12]
Resulta de interés aquí significar que, en su obra, El ejército revolucionario, cuando estudió precisamente el papel de dichos ejércitos, V.I. Lenin anotaría,
“La función de estos destacamentos debe consistir en proclamar la insurrección (…) proporcionar a las masas la dirección militar (…) en crear puntos de apoyo de la guerra de todo el pueblo, en hacer llegar la insurrección a los lugares vecinos, para asegurar, siquiera sea para empezar, en una pequeña parte del país, la libertad política completa e iniciar la reorganización revolucionaria (…) en desplegar al máximo la iniciativa revolucionaria de las capas inferiores del pueblo, que participan poco en esta obra en tiempos pacíficos, pero que avanzan al primer plano en las épocas de revolución”.[13]
Gracias a la visión de Fidel, el Ejército Rebelde, sus frentes y columnas, “proclamaron la insurrección”, “proporcionaron a las masas dirección militar, crearon puntos de apoyo de la guerra de todo el pueblo, hicieron llegar la insurrección a los lugares vecinos”.
El Segundo Frente Oriental “Frank País” llegaría a ocupar el 12 % del territorio nacional[14] (12 000 kilómetros cuadrados), donde habitaba el 8,8 % de la población del país (unas 500 000 personas). En esta región existió una larga tradición de luchas históricas.[15]
Por tanto, no es casual que en estos mismos territorios se apreciara con nitidez la puesta en práctica, anticipadamente, de varios postulados del Programa del Moncada.
Como han referido antes protagonistas directos de los hechos, aquí el Ejército Rebelde creó un peculiar y relativamente amplio sistema de órganos de poder, una especie de gobierno revolucionario, cuyo objetivo consistía en el ejercicio de la organización directa e inmediata de la vida de la población de las zonas liberadas, y por supuesto, el desarrollo de las acciones militares.
Paralelamente, comenzaron a fundarse y funcionar auténticas organizaciones obreras y campesinas, las cuales se convirtieron en una fuerza activa en el impulso de las transformaciones socio-políticas, sin esperar el triunfo revolucionario a escala de todo el país. En este sentido Z.I. Sokolova sustenta la tesis que,
“El proceso de surgimiento y desarrollo de la dictadura democrático-revolucionaria en Cuba, está vinculado, sobre todo, con la lucha del Segundo Frente Oriental”.[16]
Durante el segundo semestre de 1958 el Segundo Frente Oriental “Frank País”,de conjunto con el desarrollo de numerosas acciones combativas, organizó el movimiento y la participación campesina para luchar por las transformaciones sociales; llevó a cabo un Congreso Campesino en Armas; creó un Buró Agrario, un Comité Regional Campesino y Asociaciones Campesinas. Organizó el movimiento obrero; desarrolló un Congreso Obrero en Armas; creó un Buró Obrero, así como diferentes Departamentos político-administrativos para facilitar la dirección de los territorios liberados, una condición importante para acometer las transformaciones que tendrían lugar.
Respondería a ciertas circunstancias históricas el que en algunos frentes “las bases de la Revolución”, al decir de Raúl Castro, contaran con mejores o peores condiciones para organizar la “creación revolucionaria de las masas”.
El propio Fidel Castro manifestó que durante la ofensiva de verano de 1958 del ejército de la tiranía fue preciso reforzar el Frente de la Sierra Maestra con fuerzas del Tercer Frente, sin embargo,
“La única fuerza que no movimos fue la de Raúl, porque estaban demasiado distantes y tenían una misión estratégica grande: mantener el frente aquel allá”.[17]
Visto lo anterior y para cumplir su objetivo, el presente trabajo —cuyo título revela su esencia: El Ejército Rebelde y lo social en la Guerra de Liberación—, se divide en cuatro partes: I. Historiografía, II. Premisas, III. Transformaciones y IV. Sistematización. Para un mejor ordenamiento e interpretación de los temas se han colocado algunos epígrafes.
La primera parte del trabajo está dedicada a estudiar la historiografía, la obra escrita sobre el Segundo Frente Oriental “Frank País”, como factor de cambio social, tarea que, al parecer no había sido acometida, al menos que se conozca. De partida se declara que tal propuesta es preliminar y está sujeta al permanente y necesario enriquecimiento colectivo.
En la segunda parte, y respetando el principio metodológico que exige que, “(…) para analizar cualquier problema social se le debe encuadrar dentro de un marco histórico determinado, y si se trata de un solo país se deben tener en cuenta las particularidades concretas que distinguen a este país”,[18] se muestra el proceso de maduración de las contradicciones que gestaron un ambiente de cambios sociales en Cuba en la década del 1950, a partir, sobre todo, del estudio del Programa del Moncada, La historia me absolverá, documento histórico fundacional de imprescindible valor para comprender los problemas que exigieron poner en marcha una nueva práctica de lo social en la historia de la Nación cubana, a partir de la conquista del poder político por parte de los nuevos elementos revolucionaros, a través de la lucha armada, como única vía posible en las condiciones de la Cuba de entonces.
La tercera parte estudia la experiencia práctica política y social del Segundo Frente Oriental “Frank País”, a partir de un conjunto de variables que muestran las dimensiones del proceso de transformaciones que tuvo lugar.
Entre ellas se estudian las acciones y servicios sociales puestos en práctica por la Comandancia del Frente; la amplia y consciente participación de la población en los mismos; la infraestructura y mecanismos administrativos, organizativos y técnicos creados, la sistematicidad y rigor con que estos funcionaban y evaluaban sus resultados. Son analizados algunos documentos y órdenes emitidas por la Comandancia del Frente, las cuales ayudan al cumplimento del objetivo planteado aquí.
La cuarta parte intenta sistematizar algunos elementos sobre la experiencia teórico-práctica del Segundo Frente Oriental “Frank País” en el ámbito de la génesis del trabajo social masivo en Cuba, a sabiendas de que los rasgos y esencia de este proceso constituyen un reto teórico no satisfecho totalmente, como también una oportunidad y un reto para las ciencias sociales.
Por trabajo político y social masivo en el Segundo Frente Oriental “Frank País”se tiene en cuenta aquí el conjunto de acciones, servicios y transformaciones políticas y sociales puestos en práctica organizada y masivamente por el Ejército Rebelde entre los habitantes y los combatientes de las zonas liberadas, dirigidos a erradicar los problemas sociales; a movilizar la participación activa y consciente de la población y los combatientes en las transformaciones en curso, en las zonas liberadas por dicho Frente rebelde.
Temporalmente se trata de un proceso que ocurrió durante la Guerra de Liberación Nacional (sobre todo entre marzo y diciembre del año de 1958), y al mismo tiempo como resultado de ella, lo que permitió que tales experiencias se convirtieran en una anticipación política y social en gran escala, en una visión adelantada y real de lo que ocurriría luego del triunfo revolucionario a lo largo y ancho del país.
Esta anticipación política y social en gran escala, esta visión adelantada y real, que derivaron en un trabajo político y social masivo en los territorios liberados por el Segundo Frente Oriental “Frank País”, estuvieron inspirados por la letra y el espíritu del Programa del Moncada, La historia me absolverá.
Son presentadas algunas Conclusiones, así como la Bibliografía consultada.
[1] Tesis y Resoluciones del Primer Congreso del Partido. La Habana: Editora de Ciencias Sociales. 1976, p. 231.
[2] Franco, J. L. Antonio Maceo: apuntes para el estudio de su vida. La Habana: Ciencias Sociales. 1979, t.1, p. 455.
[3] Martí, José (1885). “Carta. El Avisador cubano”. 6 de julio. Obras completas, t. 22, p. 325.
[4] Martí, José (1889). “Carta a Serafín Bello”. 16 de noviembre, en Paz Hidalgo I. (2012). José Martí. Cronología. 1853-1895. La Habana: Centro de Estudios Martianos., p. 93.
[5]Morales, V. “Hombres del 68: Rafael Morales y González, maestro del Ejército Mambí”, p. 241.
[6] El entonces Capitán Raúl Castro fue ascendido en marzo de 1958 al grado de comandante en la Sierra Maestra, y se le nombró jefe de la Columna 6 que debía operar al norte de la provincia de Oriente, desde el término de Mayarí al de Baracoa, según la Orden firmada por el comandante en jefe Fidel Castro Ruz, con lo cual se colocaron las bases para la creación de un nuevo frente rebelde en la citada región oriental. El primero de marzo partió la Columna 6 desde la localidad de Pata de la Mesa, en la Sierra Maestra. El 11 de marzo arribó a Piloto del Medio, donde quedaría establecido el nuevo Frente rebelde.
[7] Castro Ruz, Raúl en De los Santos, T. A. Con visión de futuro. La Habana: Editorial Pueblo y Educación. 1998, pp.30 y 32.
[8] Causse, J. De la Sierra Maestra a La Habana. El Segundo Frente Oriental “Frank País”, Memorias de los participantes destacados de la Revolución cubana. Politizdat. 1965. p. 131.
[9] Ídem.
[10] Espín G., V. “Déborah”. Revista Santiago, No.18 y 19. 1975.
[11] Castro Ruz, Fidel. Periódico Granma, 2 de diciembre de 1996.
[12] Debray, Regis. Revolución en la Revolución. Casa de las Américas. 1967, p. 57.
[13] Lenin, V.I. “El Ejército revolucionario”. Obras completas, t.10, p. 338.
[14] Los territorios donde se asentó el Segundo Frente Oriental abarcaban la Sierra Cristal, la Sierra de Nipe y las Cuchillas del Toa. Comprendía los municipios de Mayarí, Sagua de Tánamo, Baracoa, Guantánamo, Yateras, Alto Songo y San Luis. Ver: De los Santos Tamayo, Asela: Ob. cit, p. XIII; Guevara N., Orlando (2023). “II Frente Oriental Frank País. Bastión de la victoria”. Periódico Sierra Maestra. 11 de marzo. www.sierramaestra.cu.
[15] En esta zona transcurrieron luchas históricas del cimarronaje, existían palenques, luchó el Ejército Libertador, tuvieron lugar luchas campesinas. Según Guevara N., Orlando, “A los nombres de los caciques Hatuey y Guamá, se unirían luego los de José Martí, Máximo Gómez, Antonio Maceo, José Maceo, Flor Crombet, Donato Mármol, Guillermón Moncada, Periquito Pérez y otros grandes patriotas que lucharon en esta zona”. Ver: Guevara N., Orlando (2023). Ob. cit.
[16] Sokolova, Z.I. “Generalidades en la lucha por el socialismo y la experiencia de Cuba”. Revista América Latina. 1978, No.6, p. 29.
[17] Castro, F. Periódico Granma. Ob.cit.
[18] Lenin, V.I. “Sobre el derecho de las naciones a la autodeterminación”. Obras completas, t. 20, Capítulo 2, p. 373.
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