Elecciones legislativas en Israel. El desenlace
Foto: EFE
Las elecciones legislativas en Israel, celebradas el 27 de octubre de 2026, estuvieron condicionadas por los ataques de Hamás, el 7 de octubre de 2023, y la contienda para destronar al primer ministro Netanyahu, sin la pretensión de cambiar la difícil realidad palestina, sujeta al empuje del sionismo radical, como ha quedado corroborado en el mandato del gobierno de coalición de extrema derecha.
Sin embargo, el hecho mismo que el desenlace electoral adquiriera carácter de plebiscito respecto a la figura de Netanyahu, considerado un criminal de guerra internacional, en medio de un contexto de guerra —contra Gaza, Líbano e Irán, sin dejar de reconocer la Siria ocupada y lo que ello representa—, le otorgaba una importancia específica.
A lo apuntado, se une el hecho de que la víspera, y a instancia del propio Netanyahu, el presidente Trump retomó su endoso como candidato, en favor del primer ministro israelí, en unos comicios que mostraron una elevada participación del electorado, lo cual representa otro sello distintivo del desenlace.
Once partidos[1] se presentaron en las urnas, con predominio de la derecha y extrema derecha sionistas, con la excepción de Los Demócratas[2] y la Lista Conjunta,[3] una de las dos listas de partidos árabes,[4] integrada por un variado espectro nacionalista y de la izquierda no sionista.
Con más del noventa por ciento de las boletas escrutadas, el bloque de partidos de derecha, extrema derecha y ultra-ortodoxos, que encabeza Netanyahu, alcanzó 53 asientos parlamentarios, mientras que el bloque opositor liderado por el general (r) Gadi Eisenkot,[5] sostiene 48 asientos. Por su parte, las dos listas de partidos árabes aparecen con 19 asientos, que marca un hito en este tipo de contienda en Israel.
Como ha acontecido en experiencias electorales anteriores, corresponde al presidente Isaac Herzog convocar a líderes de los partidos (y bloques) contendientes para verificar la capacidad de conformar gobierno, lo cual contemplaría al propio Netanyahu y a Eisenkot, bajo el requerimiento de 61 asientos, en un contexto en que los partidos israelíes sionistas habían rechazado establecer alianzas con los partidos árabes.
La causa fundamental del rechazo de los partidos sionistas, a establecer algún tipo de alianza con los partidos árabes, responde a la lógica que ello supondría ubicar el tema palestino en un primer plano en la agenda política de Israel, con la hipotética solución de los dos estados para el conflicto israelí-palestino.
También se presenta la opción de un mandato limitado de seis meses que favorecería a Netanyahu, en cuyo lapso procuraría una negociación partidaria, que le permita alcanzar los 61 escaños requeridos para coalición y, de ese modo, oficializar el gobierno.
De no fructificar esta variante, se convocaría a nuevas elecciones legislativas en un plazo de seis meses. No obstante, esta opción entrañaría la posibilidad de continuación de la guerra en la región, por parte de Israel, sobre todo contra Irán.
Al mismo tiempo, la proyección injerencista de Trump en los comicios aflora un escenario hipotético, no previsto entre los probables en el escenario electoral israelí, como resulta una suerte de “mediación” de la parte estadounidense para alcanzar un arreglo entre Netanyahu y Eisenkot.
Dicha formulación parece alejarse de la realidad política de hoy, en medio de serias discrepancias entre ambas figuras y otras presentes con aspiraciones de liderazgo en el país, que no pasan por inadvertidas, en un contexto de polarización evidente.
Lo relevante de estas elecciones legislativas aparece en el declive experimentado por el partido Likud de Netanyahu, de 36 a 26 asientos parlamentarios, el bloque derechista, de 68 a 53, lo que representa una derrota de facto, porque su continuidad al frente del gobierno depende de la negociación o de las urnas nuevamente.
Netanyahu necesitaría su ratificación como primer ministro para eludir el desenlace judicial de las tres causas, por corrupción, que pesan sobre sí; situación esta, que lo ubica a expensas del éxito de las negociaciones que pudieran establecer el bloque opositor,[6] dirigido por Eisenkot, con los partidos árabes, que a su vez están requeridos de un reconocimiento mayor en las escenas política y social del país, y las elecciones legislativas recientes abren una posibilidad mínima, pero no despreciable.
[1] Los once partidos que comparecieron en las elecciones legislativas fueron: Likud (26); Yashar (21); The Join List (12); Beyahad (12); Democrats (8); Yisrael Beiteinu (7); Ra’am (7); United Torah Judaism (7); Otzma Yehudit (7); Shas (7), y; Religious Zionism (6).
[2] Los Demócratas (Democrats), encabezados por Yair Golán, representan a la izquierda sionista. Como parte de su Programa aseguran que combatirán la violencia de los colonos radicales, y que desmantelarán asentamientos ilegales en la Cisjordania ocupada. Integran el bloque opositor a Netanyahu. Tampoco apoyan la creación de un Estado palestino como solución al conflicto. Ver: Newsroom Infobae (2026). Elecciones históricas en Israel: estos son los 11 partidos que se disputan la Knéset. 23 oct, 2026 12:47 p. m. ESP En: https://www.infobae.com/america/agencias/2026/10/23/elecciones-historicas-en-israel-estos-son-los-11-partidos-que-se-disputan-la-kneset/
[3] La Lista Conjunta (The Join List). Es una de las dos listas de partidos árabes. Incluye desde la izquierda árabe-judía y comunista de Jadash hasta el nacionalismo árabe de Balad y el enfoque más pragmático de Taal. No pertenece a ninguno de los dos bloques sionistas. Se presenta como alternativa al “supremacismo” contra los palestinos. Ver: Newsroom Infobae (2026). ob.cit.
[4] Los árabes de Israel son los ciudadanos del Estado de Israel cuyo idioma materno es el árabe. Profesan mayoritariamente la religión musulmana, seguida de la cristiana y la drusa. A mediados de 2024, constituyen alrededor del 21,4% de la población israelí, con 2 095 000 habitantes. Muchos son habitantes árabes del Mandato británico en Palestina, que permanecieron dentro de las fronteras de Israel tras la guerra de árabe-israelí en 1948. En 1952, una ley les concedió la ciudadanía israelí y, tienen sobre el papel, los mismos derechos y obligaciones que cualquier otro ciudadano de Israel, aunque en la práctica afrontan una importante discriminación institucional. Ver: https://es.wikipedia.org/wiki/Árabes_de_Israel
[5] Ex jefe del Estado Mayor de las Fuerzas de Defensa de Israel.
[6] Haaretz reportó el 1.11.2026 que el líder del bloque opositor Eisenkot declaró (el 31 de octubre) su intención de “actuar inmediatamente para implementar nuestra mayoría parlamentaria” en un medio digital, en reconocimiento a la mayoría detentada por su bloque junto con los partidos árabes. Al respecto, apunta el rotativo, Eisenkot estableció varias condiciones para que los legisladores árabes pudieran unirse a un gobierno, encabezado por él, cuyos principios clave son: 1. Reconocimiento de Israel como Estado judío y democrático, y; 2. Reconocimiento de Hamás como grupo terrorista.
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