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Alemania

Entrevista al Dr. Mario Antonio Padilla Torres en ocasión del aniversario de la Victoria contra el Fascismo

Otros autores: Entrevistador: MSc. Ángel Rodríguez Soler, CIPI
mayo 13, 2022   0

Con la derrota militar del fascismo en la Segunda Guerra Mundial, los partidos de corte fascista en su mayoría fueron disueltos, sus militantes pasaron a formar parte de otras formaciones e incluso cambiaron su denominación para tener presencia electoral en Europa. En la actualidad han alcanzado relevancia real en casi todo el bloque comunitario y en algunos países ahora están formando gobierno, en un contexto de crisis económica, política y social agudizada por la Covid-19.

Si bien estos partidos no constituyen un fenómeno a imagen y semejanza de la corriente fascista de los años treinta del pasado siglo, han sabido inclinar la balanza a favor de demandas colectivas ignoradas por el establishment a través de su discurso populista y nacionalista; pero no hay que confundir términos, el fascismo no es el populismo. En tal sentido, algunos líderes políticos de América Latina y de Europa han sido criticados por mostrar posturas fascistas por sus políticas migratorias o por su nacionalismo.

Al conmemorar otro año más de la victoria contra el fascismo, es necesario recordar las enseñanzas de 1945 para construir un mundo de paz, seguridad y dignidad plena para todos. Existe el peligro de la reconversión del fascismo, la historia se puede repetir, pero debemos aprender del pasado incluso si no se estuvo presente. Ahora sabemos que el fascismo no ha muerto.

Agradecemos al doctor en Ciencias Mario Antonio Padilla Torres, investigador del Centro de Investigación de Política Internacional por aceptar esta entrevista.

Ángel Rodríguez Soler: ¿Qué significado tiene en estos tiempos celebrar la victoria contra el fascismo?

Mario A. Padilla Torres (MPT): Ya han pasado 77 años de la victoria sobre el fascismo, los historiadores dan una cifra media de 60 millones de muertos, durante la Segunda Guerra Mundial. Las estimaciones oscilan entre 45 y 70 millones de muertos, no tenemos datos exactos pero si hacemos aproximaciones según diferentes criterios, fue una guerra cruenta, inhumana, duro casi 6 años, pueblos enteros fueron arrasados y estuvieron involucrados prácticamente gran parte de los países existentes de la época.

Pero también significó que alrededor 7 millones de personas murieron de inanición, y hasta un total de 40 millones de personas en toda la Unión Soviética se vieron afectadas por la hambruna. Para que se tenga una idea, durante el bloqueo de Leningrado (hoy San Petersburgo) se estima que más de 632.000 personas murieron de hambre y frío 17.000 perdieron la vida en los bombardeos.

Por otro lado, la humanidad estuvo al filo de desaparecer. Quizás si la guerra hubiese sido más larga en el tiempo, hoy no estaríamos recordando la victoria. Se utilizaron por primera vez las bombas nucleares, se lanzaron contra la población japonesa por parte del gobierno de los Estados Unidos de América, el cual ordenó arrojar dos bombas atómicas una el 6 en Hiroshima y otra el 9 de agosto en Nagasaki.

En estos tiempos tiene un significado celebrar la victoria contra el fascismo, ya que debemos aspirar a que el genocidio que significó esta guerra no se repita. La Unión Soviética junto a otros movimientos de resistencias nacionales, y un espacio de tiempo del Segundo Frente demostró la unidad de los pueblos del mundo por vencer el fascismo que germinó en algunos países.

Un tercer momento de esta celebración está estrechamente vinculado a recordarles a los países imperiales donde se vislumbra un repunte del fascismo, ese pasado sombrío que significó la Segunda Guerra Mundial, donde la ideología desencadenante de la contienda fue el fascismo.

ARS: ¿Es inevitable hacer referencia al holocausto al hablar de fascismo alemán?

MPT: No hay fascismo que no sea racista, en este caso para el nazismo eran los judíos su principal enemigo. Aunque la ideología antisemita nazi debe entenderse en un contexto más amplio, de siglos de discordia contra los judíos, del racismo y nacionalismo moderno. Para los nazis veían en el judaísmo la representación de todos los males, eran para ellos los responsables del liberalismo, del capitalismo, así como del comunismo y de la causa del fracaso de la I Guerra Mundial.

Hitler dejó entrever siempre, tanto en su libro Mi lucha, como en sus discursos, que odiaba a los judíos y que no existía lugar para ellos en Alemania. Comenzó a construir un enemigo del pueblo, para fortalecer su liderazgo.

En 1935, con las leyes raciales de Núremberg, se les prohíbe a los judíos casarse con no judíos, pierden su ciudadanía, convirtiéndose oficialmente en ciudadanos de segunda clase con menos derechos que los no judíos. Los nazis organizan pogromos por toda Alemania, la llamada Noche de los Cristales Rotos. Sinagogas, viviendas y comercios judíos son destruidas y miles son encarcelados en campos de concentración. Cuando estalla la guerra en septiembre de 1939, unos 250.000 judíos ya habían huido de Alemania, debido a la violencia y la discriminación. Después comienza el genocidio para los judíos, utilizan también el término: Shoah, que en hebreo significa “catástrofe”.

Según el National Geographic en la sección de historia en mayo 2021, plantea que la cantidad de muertos en el Holocausto fue entre 5.900.000 y 7.100.000 hombres, mujeres y niños. Esto implica una violencia más radical en buscar la eliminación del enemigo, debemos recordar que, para el fascismo, no hay lugar para el adversario en el sistema político.

ARS: ¿Para usted, cúal es el interés de occidente que a través de sus industrias culturales, quieren cambiar la historia, presentarse como los únicos protagonistas de la victoria contra el fascismo y a su vez niegan el papel que jugó la Unión Soviética?

MPT: El objetivo de los transgresores de la historia es cambiar las mentes de las personas poco informadas con las falsedades más inverosímiles sobre los motivos de la Segunda Guerra Mundial, su desarrollo y resultados. A la vez, apuestan a la generación joven que en muchos países a menudo casi nada sabe sobre la lucha de la Unión Soviética contra el nazismo.

La guerra comenzó cuando el ejército alemán, en septiembre del año 1939 para lograr su expansionismo territorial e imperialista, uso como pretexto que en la noche del 31 de agosto de 1939, un pequeño grupo de agentes alemanes vestidos con uniformes polacos liderados por Alfred Naujocks tomaron una estación de radio de la ciudad de Gleiwitz, hoy Gliwice donde proclamaron en polaco un mensaje anti germano.

El resto de los países imperialistas de la época como el Reino Unido, Estados Unidos de América, le declararon la guerra al eje fascista compuesto por Alemania, Japón e Italia, pero se concentraron más en el frente oriental y en lo fundamental coqueteaban con el imperio alemán que no surgió de un día para otro, ya desde principio de los años 30 del pasado siglo se veía el rumbo guerrerista de su doctrina ideológica. Pueblos enteros se arrasaron bajo el principio de la “raza superior”, Europa se convirtió en un gran campo de batalla, varios países estuvieron a favor de la ideología fascista y otros sus víctimas.

Entonces, el 22 de junio del año 1941 sin previo aviso, las hordas fascistas alemanas agredieron el territorio de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas, ¿qué hicieron los demás países imperiales? Nada, porque solo le interesaba que desapareciera el socialismo.

El pueblo soviético con sus fuerzas armadas y sin apoyo, repelieron la agresión hasta alejar las tropas hitlerianas de Moscú. Leningrado (hoy San Petersburgo), estuvo soportando el bloqueo fascista alemán casi 900 días y noches y a pesar de los muertos, la hambruna, el pueblo resistió, hasta su liberación y no pudieron tomar la segunda ciudad en importancia de la Unión Soviética. La batalla del arco de Kursk, donde participaron miles de tanques de ambas partes, fue el giro total de la guerra a favor de las tropas soviéticas, comenzaba la gran contraofensiva de liberación de pueblos soviéticos y europeos sometidos al fascismo Alemán.

Entones llegó el año 1944, fue de mucho interés por parte de los gobiernos norteamericano y británico conformar el Segundo Frente, ¿Nos preguntamos donde estaban las tropas británicas y estadounidenses durante tres años, cuando era asediada la URSS? Estaban esperando el desgaste de las tropas soviéticas, se ocupaban de otras regiones hasta que vieron con mayor peligro sus países, más el avance impetuoso de los soldados rojos y los movimientos de resistencias europeos.

Hoy se olvida, en varios países imperiales, que los soldados soviéticos liberaron a los prisioneros de los campos de concentración en Polonia (Majdanek, Auschwitz, Stutthof), Alemania (Sachsenhausen, Ravensbrück), y de otros más en países bálticos. El avance de las tropas soviéticas por Europa les preocupaba a los integrantes del Segundo Frente, la entrada a Berlín demostró el poderío alcanzado en la contienda por el Ejército Rojo y el fortalecimiento de la resistencia antifascista en los territorios ocupados. El pueblo soviético, multinacional y bajos las banderas del socialismo, junto a grupos de resistencias europeos hicieron posible la derrota incondicional de la Alemania fascista. Esa historia quiere ocultarse, pero la verdad histórica es que la Unión Soviética desempeñó un papel clave en la victoria sobre el nazismo.

ARS: Entones, ¿qué papel debe jugar la intelectualidad para que no se desmonte la historia sobre lo ocurrido durante la Segunda Guerra Mundial?

MAP: Nuestro José Martí en sus Cuadernos de apuntes sentenciaba “La historia no es cera que se amolda a nuestras manos caprichosas. Ni cabe, en obra severa, fantasear sobre motivo histórico”. Ese es el primer principio que debe tener un intelectual que se respete.

La batalla contra la tergiversación, el desmontaje de la historia, es la primera tarea de la intelectualidad de cualquier país, porque en ella está escrita con sangre y sudor los hechos más transcendentales de una época que tiene que servir de forma real como una transmisión material y espiritual a las nuevas generaciones, que serán los herederos inclusive de los hechos conmovedores de lo sucedido en un espacio de tiempo.

La intelectualidad además de cumplir el sagrado deber de trasmitir las realidades históricas, posee la capacidad de llevar no solo la información si no de transmitir los hechos que llevan en sí la historia.

Es tan criminal como la guerra que ya sucedió, tergiversar las enseñanzas de la Segunda Guerra Mundial y el heroísmo individual y colectivo ocurrido en la Gran Guerra Patria y el papel histórico que jugó la Unión Soviéticay otros actores de la resistencia europea, que con su ejemplo abrieron una nueva era en la historia de la humanidad. De esa historia heróica surgió el campo socialista, que independientemente de la existencia de errores, abrió una nueva era para demostrar que un mundo distinto es posible, ayudando además a destruir el sistema colonial universal y al nacimiento de movimientos de liberación nacional en aquellos países más desposeídos.

Esta narrativa debe estar no solo en el verbo del intelectual de nuestros tiempos sino también en sus corazones, por supuesto utilizando las vías y métodos en correspondencia con nuestros tiempos y con un discurso y narrativa hacia varios públicos, desempolvando además documentos difíciles de enterrar.

Hoy tenemos los medios de comunicación tradicionales, las redes sociales y de la información, mañana existirán otras vías, pero la transmisión del sentimiento que emana de los hechos históricos no debe tener límite de distancia, medio o situación para trasmitirla.

La intelectualidad mundial tiene diferentes edades, credos y posiciones, pero la ética ante la historia debe brillar y la ciencia con los atributos demostrativos deben primar en las investigaciones y no decantarse por banalidades y pseudociencia. La historia es una ciencia y como tal hay que respetarla.

ARS: Todavía el fascismo no ha quedado en el pasado de la historia, ¿podemos decir que tiene nuevos rostros y se manifiesta diferente, puede convertirse en una forma de represión contra la voluntad popular?

MPT: Siempre he dicho que la ideología no se cambia por decreto o por victorias. La conformación de la ideología es más compleja. Una ideología es un conjunto normativo de emociones, ideas y creencias colectivas que son compatibles entre sí y están especialmente referidas a la conducta social humana. Las ideologías describen y postulan modos de actuar sobre la realidad colectiva, ya sea sobre el sistema general de la sociedad o conjunto de ideas que reflejan una concepción del mundo, por lo tanto el fascismo de la segunda guerra mundial fue derrotado, pero eso no quiere decir que dejó de existir porque se castigue a los culpables de crímenes y a los extremistas que destruyeron pueblos enteros.

La cepa del fascismo en algunos casos emigró hacia otros lares, o se mantuvo en suspenso, en los propios lugares de donde surgió la matriz, esto es parte de la conformación y mutaciones de ideologías, que debemos tenerla en cuenta.

¿Por qué renacen? La crisis extrema del capitalismo, su fase superior el imperialismos más las contradicciones internas y externas y el débil enfrentamiento de otros grupos o partidos moderados hacen que resurjan ideologías que estaban en la “quietud” para convertirse activas con nuevos y hasta jóvenes actores, incluyendo la forma populista de manifestación, haciendo creer que son nuevas formas de expresarse de las clases sociales pudientes que con nuevas narrativas acorde a estos tiempos y nuevas generaciones comienzan a ganar adeptos a una manifestación al parecer distinta pero en el fondo es la ideología que permanece en la “quietud”: el fascismo.

Yo pienso que no solo puede convertirse en una forma de la represión contra la voluntad popular, sino que a veces se aprecia erróneamente y de forma superficial que defiende los intereses de grupos sociales, se proyectan»antiestablishment», pero en realidad lo que van conformando ideas, juicios, métodos, muy parecidos al nacimiento del fascismo alemán de los años 30 del pasado siglo.

ARS: En Europa en especial se observa un auge de los movimientos extremistas, algunos especialistas consideran que son contestatarios al sistema capitalista. ¿Qué usted considera?

MPT: En la anterior pregunta que me hiciste hay ya algo dicho, pero quiero agregar que el movimiento del extremismo político es maximalista, tanto en los fines como en los procedimientos adoptados para la consecución de los objetivos propuestos y no pensemos que solo se manifiesta en estos momentos en Europa, en los Estados Unidos de América ya esto es un problema endémico.

En un artículo titulado Acerca del terrorismo doméstico en los Estados Unidos de América, publicado en la Revista “Política Internacional” del Instituto Superior de Relaciones Internacionales, expliqué qué entender por terrorismo doméstico y cómo se desarrolla en los EUA, si tú vas a la esencia, de este particular te das cuenta que hay extremismo, antisemitismo, xenofobia, todos ellos familia de la matriz del fascismo.

En cuanto a esos movimientos que me dices que son extremistas y más bien contestatarios, busquemos en la historia a donde conlleva el extremismo, que es el extremismo y que partes lo componen.

Las crisis del capitalismo no se pueden ver nada más como crisis económica, financiera, no, esas degeneran la ética individual y de la sociedad, desarrolla mutaciones políticas que confunden, porque hoy se llamaban de izquierda, centro izquierda o socialcristianos y por intereses de supervivencias logran articularse, entonces lo que tu observas como contestatarios, búscale el trasfondo verdaderamente ideológico y te vas a encontrar un lobo vestido de oveja, o lo que es lo mismo un extremista contestatario con una base ideológica fascista. ¿Qué capitalista regala su capitalismo por convencimiento?, ninguno, solo lo adecua.

Respetando algunos teóricos que todavía ven en Europa posibles cambios estructurales de sistemas hacia la moderación de la postguerra, pienso que tendrá que venir otro siglo de las luces o una nueva revolución francesa para que el iluminismo que caracterizó a Europa en los siglos anteriores al XX, pueda desarrollarse.

Parecía que con la Europa más Unida veríamos cambios, pero el conflicto que hoy se desarrolla en Ucrania, demuestra una Europa supeditada al imperialismo norteamericano.


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