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Groenlandia: ¿Estrategia hacia el Ártico?

marzo 2, 2026   0

Antecedentes

Los desaciertos e intimidaciones de Washington en las relaciones internacionales sugieren analizar la esencia de sus variables geopolíticas y, especialmente, los previsibles efectos. El abrupto diferendo de las últimas semanas entre Estados Unidos y sus aliados de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) y de la Unión Europea (UE) sobre Groenlandia incitan a reflexionar respecto a sus verdaderas causas y expectativas en un complejo escenario vinculado a la pretensión del presidente estadounidense de extender su presencia, con ínfulas dominantes, sobre la mayor isla del planeta.

Un primer acercamiento a la problemática confirma las apetencias expansionistas en una región, todavía apacible y no visibilizada entre las cinco prioridades globales para diferentes regiones en la vigente Estrategia de Seguridad Nacional de noviembre de 2025. Sin embargo, el reciente disenso refuerza las concepciones “trumpistas” de “que la paz se logra a través de la fuerza manteniendo una capacidad militar superior para disuadir al contrario”. Por esas razones, hallar su esencia conflictiva podría contribuir a prevenir el futuro del territorio.

Un resumen muestra la “vocación” ártica estadounidense desde 1941, cuando Dinamarca suscribió un tratado con Estados Unidos, que le facilitó el establecimiento de bases en Groenlandia, devenidas en estratégicas durante la Guerra Fría para observar el movimiento naval y los usos de misiles desde Thule (hoy Qaanaaq). En 1946 el presidente Harry Truman reiteró su interés. En 1951 Franklin D. Roosvelt ordenó la especialización de Thula en misiles y el gobierno de Richard Nixon ofreció comprar la isla por $100. En 2019 Donald Trump reanudó la histórica ambición.

El recorrido de Groenlandia para alcanzar su autonomía de Dinamarca avanzó desde 1978 con un gobierno local autorizado por el Folketing danés, en 1982 la mayoría del 53% votó por la separación de la Comunidad Económica Europea, materializado en 1985, fecha en que adoptó una bandera propia. Desde el referendo celebrado en 2008 goza de mayor autonomía sobre sus recursos económicos (petróleo y gas) y de acogerse al derecho de autodeterminación, pero con pertenencia a Dinamarca. Actualmente la isla está incorporada a varias organizaciones regionales (incluido el Consejo Ártico) y comparte el ejercicio de sus relaciones internacionales con Copenhague.

Ahora el interés esgrimido por las potencias occidentales sobre Groenlandia, pretexta “desarrollar su infraestructura y protegerse de las amenazas china y rusa en la región”. Pero las expectativas son más realistas: explotar minerales críticos como el neodimio y el terbio[1] y las tierras raras (reportadas en el segundo lugar mundial).

El énfasis del presidente estadounidense sobre la compra, ubicación o expansión de bases en la isla concitó la peor desavenencia en la OTAN desde su fundación en 1949 (con la vocación francesa por crear un comando europeo en el continente[2] y la pugna entre griegos y turcos por Chipre).

El rechazo a la pretensión no se hizo esperar. El primero fue el gobierno danés, seguido por una mayoría de Estados eurocomunitarios (Francia principalmente) y Canadá se sumaron a las protestas. Entre estos cinco miembros, que también lo son de la (OTAN), procedieron a un despliegue militar en Groenlandia: Dinamarca, Suecia, Alemania, Noruega, Francia.

La visita del primer ministro danés a Washington fracasó, pero obtuvo el respaldo de la UE, preocupada por la situación, en un intento por minimizar la polémica e invocó que, “basados en el artículo 42,7 del Tratado de la Unión sobre la asistencia mutua entre sus Estados miembros, esta podría aplicarse a Groenlandia en caso de un ataque extranjero”.

Réplicas y discursos se escucharon en Washington y en el Foro Económico de Davos, hasta la amenaza estadounidense de multiplicar la elevación de aranceles a los europeos comprometidos con las expediciones y tonos inusuales entre los mandatarios asistentes, unido a exhortaciones del secretario general de la ONU, en busca de una negociación que evitara el empeoramiento del diferendo.

Finalmente, en el balneario suizo el presidente D. Trump logró parte de su cometido del secretario general de la OTAN, Mark Rutte, que implicará el fortalecimiento del sistema misilístico, mayores inversiones militares y el establecimiento de bases militares en la región, sobre las que el gobierno danés asevera que “mantendrá su propia soberanía”. Fuentes del Comando de Operaciones Aliadas, responsable de los ejercicios de la OTAN emprendieron sus ejercicios de inmediato, denominados Centinelas del Ártico, dirigidos por la Fuerza Conjunta del Comando Norfolk.[3]

La Unión Europea había previsto avanzar sus posiciones en el Ártico desde 2016, al adoptar una estrategia hasta 2020, para promover objetivos económicos con la explotación de recursos naturales, reducir su dependencia energética de Rusia y desarrollar rutas marítimas para disminuir el tiempo de transportación.

La visión eurocéntrica relacionada con el “caso de Groenlandia” reviste dos aspectos diferenciados de los objetivos estadounidenses: preservar la soberanía danesa sobre la isla y evitar consecuencias sin precedentes para los comunitarios. Para ello se sustentan en el Tratado de Lisboa, que sustentan el status de asociados y autónomos para garantizar la semidependencia de 39 territorios de ultramar de la UE.

Con excepción de la ultraderecha, el Parlamento Europeo repudió la pretensión estadounidense sobre la isla, expresó “su apoyo inequívoco a Groenlandia y Dinamarca” y defendió el multilateralismo y el derecho internacional, ratificó su compromiso con la salvaguardia de la estrategia ártica y defendió que “la seguridad del Ártico se garantiza en el marco de la OTAN y que las decisiones relativas a Dinamarca y Groenlandia conciernen a ambas”.

Estrategia polar ártica: concertación y contradicción

Historiadores, políticos, militares, economistas, científicos y lingüistas concuerdan en que el vocablo estrategia surgió en la antigua Grecia para calificar el acto de planear y dirigir las operaciones bélicas y militares. Al pasar los años se aplica en diferentes esferas a métodos, modus operandi yacciones meditadas, encaminadas hacia un fin determinado.

Ante un complejo contexto geopolítico, la estrategia abarca más allá de lo previsible y se implementa a escala universal, al costo de persistencia, inequidad, amenazas, sanciones, riesgos y métodos (integrantes de la denominada disuasión) y decididos por varios polos de poder. Por tales razones, se visibiliza una segunda lectura o variable sobre el diferendo en torno a Groenlandia, extendido hacia una región donde simultáneamente convergen y divergen intereses de países nórdicos, bálticos y extracontinentales por el control del Océano Ártico, sus inmediaciones y recursos.

La multipresencia y aproximación geográfica sugiere que el Ártico no es tan helado, geográficamente hostil ni intransitable de lo que exhibe, porque su deshielo es irreversible, debido al acelerado calentamiento global. Investigadores cubanos anticiparon un camino conflictual para quienes intentan acortar el tramo marítimo entre dos continentes.[4]

En la región colindan naciones de tres subáreas geográficas distribuidas entre las nueve nórdicas: Reino Unido, Noruega, Dinamarca, las islas Feroe (bajo jurisdicción danesa), Alemania, Países Bajos, Bélgica, Francia y Suecia; los tres países bálticos: Estonia, Letonia y Lituania[5] y los americanos: Estados Unidos y Canadá.

Sería oportuno reseñar factores de la expansión de los países otanistas (protagonizados por Estados Unidos), el grado de amenazas a la seguridad de Rusia, que Moscú alertó desde 2021 como un cerco al país y le condujo a la Operación Militar Especial (OME), el vaticinado “peligro chino” y algunas perspectivas, sin agotar futuras dinámicas.

Una variable de intereses subrepticios sobre Groenlandia y el Ártico consiste en exagerar el peligro que Occidente vocifera proveniente de Rusia y China, encaminado a alentar y desatar el militarismo en la región y buscar un nuevo flanco de conflictividad contra los que considera sus principales enemigos.

Las posiciones sobre el polo expresan disímiles corrientes: de escepticismo, para empequeñecer sus perspectivas económicas; de cautela, para ocultar su valor estratégico; de exageración del peligro contra los avances de potencias no occidentales y la competencia entre actores incomparables.

El Ártico abarca 14,1 millones de km2 (8% de la superficie terrestre), alberga cerca del 13% de las reservas mundiales de petróleo sin descubrir y el 30% del gas natural, vastos recursos minerales, como oro, plata, platino, níquel, plomo, molibdeno, estaño, presentes en su lecho submarino, diamantes y un 4% de la pesca. Comprende los mares de Groenlandia, Barents, Kara, Siberia Oriental, Láptev, Chukchi y Beaufort, con temperaturas menos extremas que la Antártida.

El Consejo Ártico, foro intergubernamental creado en 1996 para conjugar los intereses de los gobiernos y pueblos indígenas está integrado por ocho países: Rusia, Canadá, Dinamarca (el territorio autónomo de Groenlandia), Estados Unidos (representado por Alaska), Noruega, Suecia, Finlandia e Islandia. Tradicionalmente armonizó la cooperación internacional entre los Estados parte, alcanzó el Tratado de Prohibición Nuclear y la declaración de Ilulissat en 2008 sobre temas de seguridad marina y medio ambiente. Sin embargo, poco han podido avanzar respecto a la disputa por la soberanía de los recursos del lecho marino y las aguas circundantes a Groenlandia entre Dinamarca y Canadá, ni tampoco sobre la controversia defendida por Canadá y Rusia sobre sus “aguas internas” en el Paso del Norte.

El acelerado deshielo facilita el despliegue de varias rutas marinas: del Mar del Norte, el Paso del Noroeste y la Ruta Transpolar que reducen el tiempo de navegación entre Asia, Europa y América del Norte. La pugna entre los principales países por ocupar mayores espacios también podría disminuir la coexistencia en la región.

Alianzas y antagonismos

La discreción defensiva de los Estados involucrados obstaculiza acuciar sobre la ubicación de unidades navales, terrestres y aéreas en el entorno ártico o sobre su poder de fuego. Queden para los expertos militares las precisiones armamentistas y especializadas que profundicen sobre previsibles resultados de los acuerdos intergubernamentales a partir de la profusión multinacional en la región, resumido a continuación.

Alemania. No se articula geográficamente al Ártico, pero su colindancia en la región, su protagonismo europeo en la OTAN, la concentración de bases estadounidenses o de la citada organización y el carácter de sus relaciones con Estados Unidos desde la Guerra Fría (intensificadas desde el conflicto ruso-ucraniano) sugieren alertar respecto a sus proyecciones.

Se dificulta identificar los enclaves exclusivamente estadounidenses y los limitados a la OTAN, porque precisamente en Alemania radica la mayor cifra de bases para ejercitarse en Europa, varias pertenecientes a la Alianza y aquellas destinadas al control de África.

En el puerto alemán de Rostock se ubica la Fuerza Operativa del Báltico, centro naval de la OTAN, integrada por 11 países, que comandó maniobras navales de 14 países en 2025 denominadas “Quadriga” y “Costas del Norte”. En tanto, Estados Unidos declara 11 misiones operativas (alrededor de 35 800 000 efectivos). Entre ellas destacan la aérea de Ramstein, la más potente en Europa y las bases navales de Eckernforde; Spangdahlem, Katterbach y Geilenkirchen.

Canadá es el segundo país con mayor costa ártica. En 2003 reclamó ante la CLCS el derecho sobre su plataforma continental ártica que, le proporcionaría controlar una gran porción del círculo polar, sustentado en las aguas comprendidas por sus archipiélagos árticos, clasificados como “aguas interiores” con atributos para su soberanía sobre el Paso del Noroeste.

La reacción del premier canadiense en Davos ante la pretensión trumpista sobre Groenlandia no constituye un acto fortuito, porque el país tiene más del 40% de su territorio y el 70% de su costa en el Ártico. La estrategia oficial, plasmada en el Marco de Política para el Ártico y el Norte (ANPF) y en la reciente Política Exterior del Ártico, aborda: los desafíos del cambio climático, promover el desarrollo económico sostenible y posicionar al país como líder en ciencia e investigación en el polo norte. Para reforzar su presencia, simultanear el aumento de guardabosques locales, la compra de rompehielos polares, destructores navales, submarinos, aviones y la construcción de nuevas bases militares en Iqali, Yellowknife e Inuvik, que multiplica los gastos militares de 218 a 2 670 millones de dólares.

Estados Unidos. El interés estadounidense por Groenlandia y el Ártico data de la Segunda Guerra Mundial, al separarse de Dinamarca en el orden económico y social. Durante la Guerra Fría sirvió para controlar el acceso a los puertos árticos soviéticos y del océano Atlántico y la observación de misiles balísticos intercontinentales, desde la base espacial de Pituffik.

Sin embargo, la concertación progresiva de acuerdos para la permanencia de bases, enclaves y efectivos estadounidenses en todos los países de la región, garantiza su control y efectividad, sin necesidad de que Washington multiplique su presencia, donde comanda y disfruta de prerrogativas para la inmunidad e impunidad mediante los mecanismos denominados SOFA y SOMA, en transgresión flagrante del Derecho Internacional Humanitario. [6]

Estados Unidos no ha ratificado la Convención del Mar (UNCLOS), se acoge a las medidas que le benefician y sólo reconoce de facto la soberanía de las contrapartes firmantes, sin derecho a reclamar espacios de la plataforma continental.

A inicios de 2021 Washington publicó su nueva estrategia denominada “Una Estrategia Azul para el Ártico”, cuyos objetivos difieren de los de colaboración internacional y defensa del medio ambiente precedentes, con énfasis sobre mayor presencia de fuerzas navales —extensiva a sus aliados— con las maniobras “Trident Juncture” en el Mar del Norte.

A partir del segundo mandato presidencial de Donald Trump uno de los ejes de su agenda es la defensa de la libertad de navegación en aguas árticas mediante las llamadas FONOP 20 (con antecedentes en el mar de China para interceptar ilícitamente el comercio marítimo ruso por el Paso del Norte) contra petroleros, amparados en las sanciones unilaterales contra Moscú.

La reciente provocación del presidente a sus aliados de la OTAN y la UE sobre su decisión de adquirir u ocupar Groenlandia no es festinada y podría calificarse como amenaza de la fuerza en un intento por alcanzar la supremacía estadounidense en la región, instigando la demonización de Rusia y China.

No son casuales la visita del hijo del mandatario a la isla “en busca de diversión de quien ama el aire libre” ni la repetición de la consigna de “hacer a Groenlandia grande otra vez”. Menos aún el pronunciamiento del presidente de “no descartar el uso de la coerción militar o económica”, que al inicio caotizó el diálogo durante el Foro Económico de Davos ni el empecinamiento en que “EE.UU. desea un pedazo de hielo y ellos no lo entregarán… pueden decir sí y estaremos reconocidos; pueden decir no y lo recordaremos. Una América fuerte y segura significa una OTAN fuerte”.

Estonia. Revela la existencia de la base aérea de Ämari y bases Militares en Reedo, Voru y Narva.

Finlandia suscribió un acuerdo de cooperación en la defensa[7] con Estados Unidos en diciembre de 2023 que autorizó el uso de 15 bases militares en su territorio[8] y, según la canciller “profundizará la alianza bilateral, reforzará la seguridad y defensa finesa y permitirá la cooperación en todas las situaciones”, en tanto el titular de defensa no descartó un eventual emplazamiento de armamento nuclear por ese territorio, aunque “se respetará la legislación vigente”.

Islandia. Su ubicación estratégica al sur del círculo polar la convirtió en utilitaria durante la Guerra Fría.La carencia de un ejército propio provoca que la histórica base militar en Keflavik (cerrada en 2006), reabierta para monitorear submarinos rusos, dependa del acuerdo de defensa suscrito con Estados Unidos en 1951 y de la unidad policial táctica Viking Squad.

Letonia. La base militar de Adazi, Lielvārde, financiada por Canadá y España, fue activada como la tercera de la OTAN con potencial aéreo en el Báltico en marzo de 2024.

Lituania. Para hacer cumplir las sanciones de la UE, Lituania ha restringido el tráfico de mercancías al enclave ruso de Kaliningrado con un 6to. paquete de sanciones. No reporta la existencia de bases.

Noruega. Las basesmilitares incluyen instalaciones de aviación, aeronavales y aeropuertos militares, fragatas, submarinos, patrulleros y dragaminas. Estableció cooperación reforzada mediante el Acuerdo de 2021 y el Suplementario de Cooperación en Defensa (SDCA), suscrito en 2024, que aumentó a 15 las instalaciones ubicadas en (Kolsas, Rovanievi, Ivalo, Andoya, Ørland, Haakonsvern, Værnes, Bardufoss, Setermoen, Osmarka y Namsen.[9]

Polonia. La base de defensa antimisiles en la localidad de Redzikowo es calificada por Rusia como “una provocación desestabilizadora más de Estados Unidos y sus aliados de la OTAN, que encaja en la práctica destructiva de hace muchos años de acercar la infraestructura militar de la organización a las fronteras rusas”.

Suecia. Al convertirse en miembro de la OTAN suscribió en diciembre de 2023 el Acuerdo de cooperación con Estados Unidos “para fortalecer la seguridad y mejorar la cooperación multilateral” mediante el acceso de fuerzas estadounidenses a 17 bases suecas “en caso de crisis o conflicto bélico”. El documento fue refrendado por el Parlamento con 266 votos y rechazado por 37 socialistas y medioambientalistas porque “Estados Unidos podría atacar a otro territorio sin aprobación previa de los ciudadanos, la excesiva cesión de soberanía y la no prohibición de almacenar armas nucleares”. Por su parte, el partido comunista repudió el Acuerdo “porque el país se vendió a una potencia extranjera”.[10]

La estrategia político-militar sugiere la existencia de probables enemigos comunes, representados por un país, varios o alianzas, que al ser “demonizados” pretenden justificar cualquier ofensiva desplegada por los supuestos amenazados o futuros agredidos. La problemática en estudio no constituye una excepción, porque los actores “amenazantes” o peligrosos para el mundo occidental son Rusia y China y la coordinación entre ambos “preocupa” a quienes ambicionan el Ártico.

China enfoca su presencia en actividades científicas y económicas mediante la Estación de Investigación Ártica “Río Amarillo” en Ny-Ålesund, Svalbard (Noruega), para estudiar el cambio climático y la ecología polar; participa en expediciones científicas, utilizando el rompehielos “Dragón de Nieve” para la investigación polar y promueve la “Ruta de la Seda Polar”, buscando desarrollar rutas marítimas a través del Ártico que reducirían significativamente los tiempos de tránsito entre Asia y Europa. No mantiene bases militares, pero fortalece desde 2022 su cooperación militar con Rusia, que suscita “suspicacias” en los países otanistas.

Rusia constituye el protagonista “indeseado” en la región, debido a su ubicación geográfica, antecedentes históricos, estrategias reforzadas en el último decenio, desarrollo logístico de la flota del Norte y control de importantes recursos polares.

Su política ártica comprende el interior y exterior del círculo polar ártico, donde una quinta parte de su masa terrestre se halla al norte. En 2011, de los cuatro millones de habitantes del citado océano, alrededor de dos millones residían en la Rusia ártica. Su estrategia hacia el Ártico transita por reclamaciones de superficie acuática y terrestre en los años 50 del siglo XX, la Iniciativa Múnmarsk en 1987 y mensajes del presidente, Vladimir Putin.[11] La reclamación a la Convención de la ONU sobre el Derecho del Mar en 1997 y 2001 sobre la extensión de su plataforma continental más allá de las 200 millas de zona económica exclusiva (320 km), litigio que de ser aceptado implicaría 20 000 kilómetros de costas árticas. En 2020, Rusia hizo pública su agenda ártica 2020-2036.

Fuentes occidentales señalan que Rusia controla aproximadamente el 50% del petróleo potencial y el 70% del gas en el polo norte, además de depósitos de tierras raras y minerales críticos, la posesión de 45 rompehielos y una potente flota. Se calculan 24 bases rusas en la región.

Resumen final

El diferendo en torno a Groenlandia asoma incompatibilidades geopolíticas en la región de la Unión Europea y los países miembros de la OTAN con Estados Unidos. Estas son parte de las contradicciones interimperialistas, a mitigar mediante concesiones mutuas.

El diferendo ha erosionado temporalmente la mutua confianza establecida por la OTAN y la UE con Estados Unidos en el marco de la Alianza Trasatlántica.

EE.UU. dirige su objetivo hacia la expansión y un mayor control del Ártico, esencia subrepticia de su anunciado interés sobre Groenlandia.

La campaña activada por el presidente estadounidense para ampliar la presencia de su país en Groenlandia radica en objetivos más ambiciosos al norte de dos continentes.

Los países más desarrollados, nucleados en torno a la OTAN y la UE comienzan a reacomodar su posición en la región ártica, sin perder de vista las “amenazas” rusa y china.

Ante la creciente conflictividad, aguzada por la política exterior de Estados Unidos en Medio Oriente, en el mar de China y América Latina, la problemática ártica podría presentarse a mediano y largo plazo. Habría que observar si Washington cuenta con logística y fuerzas suficientes para competir con los actores a los que demoniza o atizar un nuevo conflicto.

Selección bibliográfica

AGUILERA ARANDA, Félix. El Ártico y las relaciones internacionales. Cuadernos de estrategia, 218, 107-156. 2023.

ARCTIC COUNCIL. The Arctic Council A Quick Guide. 2020. de https://oaarchive.arctic-council.org/items/5b1cf319-c3d0-427a-b874-78ce0e32bba4

ARTEAGA, Félix. La OTAN en el Ártico: el flanco sobrevenido. Real Instituto Elcano, 42, 1-9. 2023.

DEL VALLE MELENDO, Javier. El Ártico. Un espacio frágil entre la cooperación y la lucha por la hegemonía. Instituto Español de Estudios Estratégicos, 80, 1-15. 2015.

EUROPA PRESS. Historia. Bruselas, 14 de enero 2026.

GARCÍA ESPADAS, Andrés. Acercamiento al régimen jurídico del Ártico y su relación con América. Revista electrónica editada por la Asociación Española de Americanistas, 18, 1-21. 2017.

GOBIERNO DE CANADÁ. Compendium Of Canada’s Engagement In International Environmental Agreements And Instruments. Environment and Climate Change Canada. 2018. Recuperado de https://www.canada.ca/en/environment-climate-change/corporate/international-affairs/partnerships-organizations/arctic-council.html

GROENING, Ranghild. Why Military Security should be kept out of the Arctic Council. The Artic Institute. 2016. Recuperado de https://www.thearcticinstitute.org/why-military-security-should-be-kept-out-of-the-arctic-council/

KLIMENKO, Ekaterina. The geopolitics of a changing arctic. SIPRI Background Paper, 1-15. 2019.

LENNON, Erika. A Tale of Two Poles: A Comparative Look At The Legal Regimes in The Arctic And The Antarctic. Sustainable Development Law and Policy, 3(8), 32-36, 65-66. 2008.

MADUEÑO ÁLVAREZ, Miguel. Planes estratégicos para el Ártico: geopolítica, recursos y neocolonialismo. Revista de Pensamiento Estratégico y Seguridad CISDE, 9(2), 27-42, 2024.

NG, Chew., WU, Yuhe., ZHANG, Wenrui., JIGEER, Shawuya., ZHANG, Jhinghan. y YU, Haiyue. China-Russia Cooperation in the Northern Sea Route Development. International Organisations Research Journal, 20(1), 1-25. 2025. DOI:10.17323/1996-7845-2025-01-03

POMPEO, Mike. Artic Council Proceedings. Finland. 2019.

SORENSEN, Camilla. y KLIMENKO, Ekaterina. Emerging Chinese Russian cooperation in the Artic. Stockholm Internacional Peace Research Intitute, 46, 1-56. 2017.

TFUE Diario Oficial de la Unión Europea Página 2007/C306/01 Tratado de Lisboa por el que se modifican el Tratado de la Unión Europea y el Tratado constitutivo de la Comunidad Europea, firmado en Lisboa el 13 de diciembre de 2007 y ratificado en 2009.

TFUE anexo II: países y territorios de ultramar a los que se aplicaran las disposiciones de la cuarta parte del tratado. Groenlandia, Nueva Caledonia y sus dependencias, Polinesia francesa, tierras australes y antárticas francesas, islas Wallis y Futuna, Mayotte, San Pedro y Miquelón, Aruba, Antillas neerlandesas:

UNITED NATIONS. Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar (UNCLOS). 1982. Recuperado de https://www.imo.org/es/OurWork/Legal/Pag%20inas/UnitedNationsConventionOnTheLawOfTheSea.aspx#:~:text=La%20Convenci%C3%B3n%20de%20las%20Naciones%20Unidas%20sobre%20el,usos%20posibles%20de%20los%20oc%C3%A9anos%20y%20sus%20recursos

https://www.escudodigital.com/uploads/s1/34/53/72/bases-militares-rusas-articas-en-uso-o-renovacion-fuente-nicole-franiok-russian-arctic-military-bases-american-security-project-22-april-2020.png

www.rtve.es+5 Arctic Sentry to enhance NATO’s presence in the Arctic and the High North NATO Supreme Headquarters Allied Powers Europe Mons, Bélgica.Feb 11 2026.


[1] Imprescindibles para la producción de magnéticos de alta potencia destinados a vehículos eléctricos, turbinas eólicas, robots y aviones de combate.

[2] Defendido por el presidente general De Gaulle, hasta la transitoria retirada de Francia de la OTAN.

[3] ACO y JFC, acrónimos en inglés.

[4] Dr.C. Nelson Roque Suástegui y Ms C. Enrique Martínez Díaz. CIPI, 2012.

[5] Polonia, con costas en el Báltico se afilia al grupo Visegrad y no a los 3 señalados.

[6] SOFA. Acuerdo del Sistema de Operaciones de las Fuerzas. SOMA: Ídem para las misiones. (Siglas en inglés)

[7] DCA por siglas en inglés.

[8] Newsroom infobae.www.infobae.com/america/agencias/2023/12/14/eeuu-cierra-un-acuerdo-de-def. 25 ene, 2024

[9]  Globalmilitary. net y htps://galaxiamilitar.es/noruega-amplia-el-acuerdo-de-defensa-con-las-tropas-estadounidenses/Noruega amplía el acuerdo de defensa con las tropas estadounidenses.

[10] Lisa Institute. www.lisanews.org/actualidad/suecia-aprueba-el-acceso-de-estados-unidos-a-sus-bases-militares/Suecia aprueba el acceso de Estados Unidos a sus bases militares

[11] En 1987 la Unión Soviética presentó la Iniciativa Múrmansk con el propósito de establecer una zona libre de armas nucleares en el norte de Europa, reducir la actividad militar en los mares Báltico, Norte, Noruego y Groenlandia, coopera en el desarrollo de los recursos; crear una conferencia internacional para la investigación científica, la protección del medio ambiente y la apertura del Mar del Norte.

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