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Cuba

La brújula de los cubanos

agosto 6, 2023   0

Las elecciones de medio término en Estados Unidos de 2022 arrojaron resultados atípicos y no esperados. En el caso de los cubanos mayormente asentados en el estado de la Florida y en particular en el Condado Miami Dade y los latinos votaron masivamente por los republicanos convirtiéndose Miami en la principal ciudad de mayoría latina en Estados Unidos donde imperan los republicanos. El condado Miami-Dade votó mayoritariamente por el gobernador Ron DeSantis quien en el 2018 había perdido el voto latino en Florida por diez puntos porcentuales.

De la misma forma resultó reelegido el senador Marco Rubio para representar al estado de Florida y por la Cámara Baja de la legislatura federal estadounidense la congresista conservadora de origen cubano María Elvira Salazar. En el 2012 cerca del 50% de los cubanos habían votado por la presidencia del demócrata Barack Obama y en 2016, sólo 41% lo hicieron por Hillary Clinton.

La mayoría de los cubanos en Miami Dade desaprueban la labor de Joe Biden en temas como la economía y la política hacia Cuba, esto último importante para los cubanos. A nivel nacional la mayoría de hispanos/latinos 73% afirman que no quieren a Donald Trump en 2024, pero un 41% de los cubanos de Miami Dade dicen lo contrario y la mayoría de los republicanos registrados 59% lo apoyan. Todo parece indicar que los temas económicos y de inflación han captado la atención del electorado cubano. Pudieran influir otros como la tendencia republicana contra el aborto, la homofobia y el racismo.

Durante la administración de Barack Obama los sectores anticubanos quedaron opacados porque no le hicieron la “corte” a sus infamias y mentiras y, dicho sea de paso, estaban los mismos que en la actualidad: Marco Rubio, Mario Díaz-Balart y Bob Menéndez que ahora aprovechan la actuación pusilánime de la presente administración de Joe Biden.

Qué análisis soportaría el futuro curso de acción de los cubanos como segmento de la emigración que ayudaría o no a su país de origen a mejorar las relaciones bilaterales entre los dos países.

Los resultados de las encuestas de finales de año aplicadas por la Universidad Internacional de Florida (FIU) a los cubanos denotan resultados muy diferentes a lo que pudimos apreciar en el 2009 que fueron más favorables al país en el sentido de apreciarse mayor objetividad en relación con el impacto del bloqueo en el país. Sin embargo, en esta reciente, nos llamó la atención que los mayores por cientos están a favor del bloqueo y paradójicamente la mayoría está de acuerdo que las empresas estadounidenses le vendan alimentos a Cuba, lo que pareciera que no hay una real percepción de lo que significa el bloqueo. La manipulación mediática hace que se identifique el bloqueo como una consecuencia de que Estados Unidos tenga que ejercer presiones en Cuba por la supuesta necesidad de un cambio de régimen y no como una medida unilateral y de castigo que ha impuesto el gobierno de ese país a Cuba y que causa mucho daño a la familia cubana y a la prosperidad del país. En ese caso nadie tiene el más mínimo derecho a intervenir en los asuntos internos de Cuba y mancillar nuestra soberanía, ni decidir nuestro futuro.

Es probable que la situación económica actual en Cuba más el aliento de los cantos de sirena produzcan esos efectos. Lo cierto es que psicológicamente la insatisfacción de las necesidades trae consecuencias negativas para las personas, pues genera estados de frustración y egoísmo, provocando no ver lo esencial de saber de qué lado está la justicia y el lado altruista del ser humano. A esto se suma el componente emocional y de contagio que puede incidir en la decisión de emigrar. La mayoría de los cubanos básicamente se enfocan en resolver los problemas económicos, el sustento de la familia y las relaciones normales y fluidas, aun cuando la emigración genere empezar de cero y todas las complejas consecuencias que acarrea al individuo como soledad, frustración y ansiedad por la separación. Muchos nunca llegan a insertarse en el medio y su período de asentamiento se hace infinito.

Remitiéndonos brevemente a la historia del asentamiento de los cubanos en Estados Unidos y su afán de reconocimiento por las estructuras de poder de ese país, se puede apreciar que estos, aún los más retrógradas al Gobierno cubano, se llevan de la mano de acuerdo con la tendencia de la Administración de turno en relación con Cuba y esto es aprovechado por los sectores anticubanos que destilan su odio visceral cuando esa Administración les hace el juego.

Los cubanos en la política, algunos de ellos han transitado por el partido demócrata o por el republicano, cambiándose de acuerdo con la concreción de sus intereses. Así vemos como el anticubano ex congresista Lincoln Díaz- Balart fue primero del partido demócrata y después del republicano. Asimismo, Jorge Lincoln Mas Canosa, que no era bien visto por sus prácticas mafiosas como empresario, fue el elegido para conformar la Fundación Nacional Cubano Americana cuando Ronald Reagan arriba al poder en 1980 y desata una escalada de la llamada derecha cubanoamericana. De esa misma forma fue el designado para presidir la Junta Asesora de Radio y TV Martí, entidad gubernamental.

En Miami no se trata de la filiación de los cubanos o no al partido demócrata o republicano sino de la necesidad de uno u otro de movilizar a esta comunidad en función de sus objetivos. Así vemos como los cubanos, mal llamados cubanoamericanos, buscando la necesidad de insertarse en las estructuras políticas de la sociedad estadounidense para ganar ascendencia y poder en el medio, se les abre un camino en los años 80.

De la misma forma, Joe García quien fungió como director ejecutivo de la organización lobbysta y terrorista Fundación Nacional Cubano Americana (FNCA) en los 2000, junto a su Chairman actual Jorge Mas Santos, entonces no conocía nada de Cuba y hoy visita el país y participa en eventos y dialoga con funcionarios reflexionando sobre vías para el mejoramiento de las relaciones entre los dos países.

Aunque muchos como Joe García no tengan un pensamiento igual al nuestro persiguen un objetivo común dado en avanzar por un camino en que los dos países puedan aprovechar el potencial existente en todos los sectores: científico, educacional, medioambiental, comercial, etcétera.

El sector mayoritario, que desea que fluyan las relaciones para normalizarlas con su familia y con su país de origen, siempre apoyaría la aplicación de medidas aplicadas por la Administración estadounidense que abrirían brechas en el férreo bloqueo impuesto al país y recrudecido por el ex presidente Donald Trump y Joe Biden.

Recientemente y por primera vez, en la Feria Comercial de La Habana, se reunieron un grupo de empresarios cubanos con el afán de ayudar al país y explorar posibles negocios e inversiones. A esto se une la concurrencia de delegaciones estadounidenses bipartidistas de diferentes estados y otras representativas de importantes sectores como el agrícola mostrando sus intereses de trabajar en función del mejoramiento de las relaciones entre los dos países. De igual forma tenemos grupos solidarios que de forma sistemática ayudan al país tanto materialmente como con reclamos en contra del bloqueo y no sólo en Estados Unidos, sino por todo el mundo.

No hay cubano que no tenga añoranza por su país, su familia, sus calles, su gente, su comida, su malecón, sus bailes, su idiosincrasia, su mar, su cielo, eso es innegable y gran parte de estas costumbres se han enraizado en Miami y en otros lugares del orbe, pero no es igual que en la tierra natal. Fomentar lazos de identidad con la nación es un imperativo porque como decía José Martí somos “cubanos todos”. De ahí, que la circularidad es lo que está caracterizando la emigración actual y es un proceso que le permite al emigrado poder compartir derechos allá y aquí.

El despertar de la cubanía como lo que ocurrió con el “Team Asere” a través de la brillante actuación del equipo de Cuba en el Clásico de Baseball es una muestra de que hay un hilo que jamás se podrá romper y se merece tejerlo.

El país tiene mucho que trabajar para llegar a ser próspero, pero también entre todos los de allá y los de aquí tenemos que cambiar el estigma político que se le ha dado a la emigración radicada en Estados Unidos a causa de un conflicto entre los dos países e incorporar a esa masa de cubanos que, desde fuera, puedan ser más participativos en su tierra. La retórica excluyente, amenazante, ordinaria, prejuiciosa y la confrontación no es el camino. Los emigrados que han dado el paso de solidarizarse y brindar su ayuda al país deben multiplicarse porque el país los necesita.

El país debe continuar tratando de avanzar en función de cambiar patrones de más 50 años en medio de una situación que no nos favorece y con el afán de sometimiento de Estados Unidos que no contribuye al desarrollo de nuestra economía con el mantenimiento del bloqueo y la inclusión en la lista de países terroristas, ambas cosas repudiadas no sólo por países del mundo, sino por su pueblo y por parte de políticos estadounidenses. Entre todos inclinemos la brújula.

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