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La Cumbre de las Américas 2022: algunas hipótesis para el debate

Otros autores: Lic. Pável Alemán Benítez 
agosto 19, 2021   0

Cuando un vocero del Departamento de Estado dijo que Estados Unidos aplazaba la Cumbre de las Américas, para su realización antes del verano del 2022, el único criterio justificativo que expresó fue que existe la intención de realizar la reunión de manera presencial.

Al llegar Biden a la presidencia, anunció que una prioridad en su mandato sería la vacunación contra el Covid19, y en los meses que lleva de gobierno han aumentado considerablemente las personas vacunadas en los Estados Unidos. De manera tardía comenzó a liberar ciertas cantidades de dosis de vacunas hacia el hemisferio. En muchos países latinoamericanos y caribeños la situación sanitaria sigue siendo muy compleja según las estadísticas que se publican, particularmente por el predominio de la Cepa Delta. ¿Pudiera haber pesado esta realidad a la hora de diferir la Cumbre de las Américas que organizarán en 2022? Recordemos que esta es la segunda ocasión desde sus inicios en 1994, que se celebra dicha reunión en la nación norteña.

Estados Unidos ha participado con su jefe de Estado y delegaciones de primer nivel en reuniones presenciales en los últimos meses. Por ejemplo, las del G7 y de la OTAN en junio de 2021. Así que las razones para tener una reunión con ese carácter en 2022 no parecen ser de orden sanitario. ¿Serán de orden político?

La Cumbre de las Américas está incorporada como parte del organigrama de la OEA. Luego de haber tenido un breve repunte en la época de ascenso de gobiernos de derecha en la región, esa organización y su secretario general dan la impresión de haber caído en desgracia. El papel activo en la injerencia en los asuntos internos de Bolivia, particularmente su responsabilidad con el golpe de Estado contra Evo Morales y su silencio ante la represión posterior; su discretísima crítica a la represión de las protestas populares en Colombia, Chile y Ecuador. Luis Almagro es cuestionado seriamente por los actuales gobiernos de Argentina, Bolivia, y México.

Una segunda cuestión es que el engendro del Grupo de Lima, articulado para acompañar a la oposición venezolana en su asedio al gobierno de ese país, se está quedando sin miembros. Varios estados se han retirado y se han acogido al principio de no intervención en los asuntos internos.

Más recientemente, la Secretaría de la OEA sufrió un estrepitoso fracaso al tratar de convocar una sesión del Consejo para analizar “los últimos acontecimientos en Cuba”

Uno de los elementos causantes del aplazamiento de la Cumbre pudiera estar relacionado con el cambiante mapa geoestratégico latinoamericano. Los procesos electorales recientes han permitido el ascenso de gobiernos no alineados con los Estados Unidos y que critican abiertamente varias de sus posturas. Durante 2021 y 2022, las elecciones regionales en Venezuela, y las presidenciales en Brasil y Colombia, podrían incidir notablemente en ese proceso de realineamientos políticos en la región.

En el escenario internacional se han producido determinados cambios que obligan a la elite política estadounidense a reevaluar sus objetivos para el mantenimiento de su hegemonía imperial, en particular en su disputa frente a China y Rusia. El efecto de su retirada de Asia Central, podría influir en la redefinición de prioridades de ambas potencias y aún puede tener consecuencias impensadas hacia el interior de la sociedad estadounidense.

No es descartable que, al pretender realizar la Cumbre en nueva fecha, el Departamento de Estado esté valorando combinarla con la realización de una reunión de ministros de defensa.  Así estarían en mejores condiciones para replantearse los tiempos de rotación de sus fuerzas militares, y en afianzar el papel de Colombia como único socio global de la OTAN en la región, status que otorga la potestad de participar en acciones militares más allá de sus fronteras.

Aunque aún los Estados Unidos no han presentado la convocatoria, algunas de sus prioridades claves serían, entre otras, el tratamiento a la Pandemia, defensa de la democracia y los derechos humanos, la emigración hacia territorio norteamericano, el papel del Banco Interamericano de Desarrollo en los mecanismos de financiamiento para la recuperación económica y el desarrollo de la región, los cambios en los mercados laborales debido a la economía digital y la automatización, la colaboración en ciencia y tecnología.

Cualesquiera que sean las posibles explicaciones para la postergación anunciada de la Cumbre, debe destacarse que el gobierno de Biden llega al poder, a diferencia de lo sucedido con Barack Obama, sin un portafolio de propuestas para implementar hacia América Latina y el Caribe que se haya nutrido del aporte de intelectuales, académicos, políticos y hombres de empresa. No hay una visión, ni un camino por recorrer. Más aún, permanecen vacías plazas importantes para atender la región desde las principales agencias federales.

Presencia de Cuba en las Cumbres de las Américas.

Nuestro país no pertenece a la OEA ni fue invitado a las primeras cumbres, insertándose en el foro paralelo que representa la Cumbre de los Pueblos. La creciente exigencia de algunos gobiernos latinoamericanos y caribeños para incorporar a Cuba, particularmente en la Cumbre de las Américas celebrada en Cartagena en 2012, obligaron al gobierno estadounidense a aceptar la presencia de nuestro país en esas reuniones.

Cuba ha estado presente en las dos últimas de estas Cumbres. La primera en 2015 en Panamá, y la segunda celebrada en Perú en 2018.

Los grandes medios de prensa presentaron a la de Panamá como el inicio de una nueva era de convivencia. Ponderaron el fin de la guerra fría y atribuyeron a Obama una postura de distensión.

En el 2018 eran ya conocidos los 22 memorandos de entendimiento que se habían firmado entre Cuba y los Estados Unidos, definiendo la cooperación bilateral en un grupo de temas que cubrían desde la seguridad nacional hasta materias científicas. Los países vecinos habían aspirado a beneficiarse de tal intercambio y de la distensión resultante.

Cuba puede plantear sus puntos de vista en otras organizaciones regionales, como la CELAC. Sobre la base del respeto a las diferencias, y del derecho a disentir desde la diversidad, Cuba desempeñó un rol importante en 2016 como Garante en los Acuerdos de Paz en Colombia, y con su participación en la venidera Cumbre de las Américas pudiera promover la cooperación regional para la solución de temas que incluyen los relacionados con el medio ambiente y el cambio climático, el enfrentamiento a los delitos conexos transnacionales y la seguridad sanitaria.

Particularmente en el escenario del Covid19, Cuba ha obtenido una serie de logros en cuanto a protocolos y productos biofarmacéuticos que han sido puestos a la disposición de varios países del hemisferio y a los cuales aspiran una diversidad de ciudades estadounidenses que han planteado su pretensión a nivel de resoluciones de sus respectivos Concejos.

El reciente terremoto en Haití ha recordado a muchos los problemas pendientes en la región latinoamericana y caribeña y la convicción de que se pueden enfrentar solo de manera armónica y coordinada.


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