La extrema derecha alemana podría gobernar un estado por primera vez desde 1945
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Por toda Europa se observa una cierta normalización de los partidos extrema derecha que están transformando la precariedad, la frustración y la desafección en identidad política y en votos. Unido al estancamiento económico, la crisis energética, la inflación, el desempleo, el problema del envejecimiento de la población y la crisis generalizada del Estado del bienestar están transfigurando el mapa político europeo.
Las elecciones europeas de junio de 2024 en Alemania destacaron el auge de Alternativa para Alemania (AfD) que obtuvo el 15,9% de los votos, quedando como segunda fuerza política y logrando 15 escaños en el Parlamento Europeo. Siguió ascendiendo, como lo demuestran las elecciones regionales de septiembre de 2024 en Sajonia, Turingia y Brandeburgo, donde obtuvo cerca del 30% de los votos. A finales de 2023, Tim Locher, como candidato independiente apoyado por el AfD, fue elegido alcalde de Pirna, en Sajonia. Durante la última década, ha experimentado una profunda transformación, pasando de ser un partido de protesta a un partido de base, capaz de conformar un corpus ideológico propio (Moreau, 2024).
Sajonia-Anhalt votó este domingo; la AfD se convierte en el primer partido de extrema derecha que puede gobernar un estado alemán desde la Segunda Guerra Mundial. AfD de Ulrich Siegmun alcanzó el 43,8% de los votos con 39 y 83 escaños del Parlamento de Magdeburgo; no logró la mayoría necesaria para gobernar en solitario, pero ganó en los 218 municipios con los que cuenta el estado.

Mientras que la Unión Demócrata Cristiana (CDU) de Sven Schulze cae al 17,2%, alcanzando su peor resultado en la región, tiene 15 escaños en el Parlamento. El Partido Socialdemócrata de Alemania (SPD) consigue un ligero avance al obtener 9,3%, lo que le permite estar representado con ocho asientos. Los Verdes ascendieron unos tres puntos, alcanzando un 8,3% que se traduce en ocho parlamentarios. Die Linke disminuye su apoyo, logrando un 8,6%, pero cuenta con ocho escaños. El partido populista de izquierda Alianza Sahra Wagenknecht (BSW) surge a partir de una división dentro de Die Linke, alcanza el 5,3% de los votos y estará representando por cinco miembros y a un posible aliado del AfD. El Partido Democrático Libre (FDP) con un 2,2% y el resto de las facciones juntas acumulan un 2,6%. Esta votación es un termómetro para el gobierno federal de Merz.

Encontramos una sociedad extremadamente polarizada que proviene también de ese cordón sanitario, generando una percepción entre los votantes de AfD de que la única opción que tienen para votar es la ultraderecha porque creen que es el único partido que puede ofrecer una alternativa, mientras que el resto de partidos simplemente quieren evitar que AfD llegue al poder.
Sajonia-Anhalt formó parte de la antigua República Democrática de Alemania y se encuentra a menos de 200 km de Berlín, donde los conservadores de la CDU han gobernado esta región durante los últimos 24 años. Tiene los salarios más bajos de todo el país, una población de las más envejecidas de toda Alemania y muchos de sus habitantes se sienten ciudadanos de segunda.
Se presenta a estas elecciones Siegmund, antiguo comerciante reconvertido en político profesional y con una fuerte presencia en las redes sociales, especialmente en TikTok, con el lema de campaña “Todo es posible”, quiere lograr un movimiento “imparable” para toda Alemania.
El programa electoral de AFD para Sajonia-Anhalt es de exclusión y xenofobia entre sus 160 páginas encontramos algunas ideas: la lucha por la identidad cultural sobre el pluralismo liberal,[1] prioriza la soberanía sobre la globalización, la idea de segregar las aulas por origen racial y capacidad intelectual, la eliminación de las prestaciones sociales a los inmigrantes, la derogación de las inciativas adoptadas contra el cambio climático, medidas contra el feminismo y el movimiento LGTBI, un blanqueamiento del nazismo en los libros de texto y la necesidad de un cambio político no solo para la región, sino también para toda Alemania. Con estas ideas logró captar el electorado:
Siegmund propone una política radical sobre la migración que significa la eliminación de ayudas a solicitantes de asilo que deberán trabajar gratis para la comunidad, detención para facilitar deportaciones y patrullas ciudadanas. “¡Deportaciones desde el minuto uno!” Esa es la principal promesa de AfD en Sajonia-Anhalt, en caso de ganar las elecciones. El objetivo declarado es deportar a tantos inmigrantes ilegales como “sea posible”, señala el programa electoral (Pfeifer, 2026).
AfD denomina “industria del asilo” a las ayudas financiadas por el Estado. También, busca que los niños y adolescentes que no cuenten con un permiso de residencia permanente en Alemania no puedan asistir a la escuela. Propone la creación de la “unidad de remigración” para gestionar la política de asilo del estado federal (Pfeifer, 2026). En cierto sentido, hasta qué punto un gobierno regional puede aplicar estas propuestas, si las competencias de deportación recaen en gobierno federal.
Siegmund no solo presenta su plan para los refugiados como una política de ley y orden, sino también como una lucha por preservar la identidad alemana: “para decirlo claramente, porque lo que hemos vivido aquí desde 2015, lo que seguimos viviendo y lo que estamos viviendo actualmente en su dinámica, que simplemente no puede continuar, que está llevando a nuestro país a la ruina y, sobre todo, está destruyendo nuestra propia identidad” (DW Español, 2026).
Esa delgada línea divisoria entre “ellos”, el verdadero pueblo, los representantes de la identidad cultural alemana, y “nosotros”, que son enemigos de los intereses del pueblo, entre “alemanes” y “extranjeros”, para algunos estudiosos es un elemento que se le atribuye a la AfD de promover una visión etnonacionalista del país, una ideología que en alemán recibe el adjetivo de “völkisch”. Una palabra concentra el debate al respecto en Alemania: Reemigración.[2]
Desde la crisis migratoria de 2015 marca un punto de inflexión significativo, colocando los temas clave de la AfD en el centro del debate público: la inmigración, el rechazo al islam, la seguridad, los valores familiares, el nacionalismo y las críticas a los “viejos partidos” por sus fracasos.
Entre los fundamentos ideológicos de la “nueva derecha” se asumen la concepción de la desigualdad de las personas por razones raciales. En tal sentido, “la separación espacial estricta y la división geopolítica de las personas de acuerdo con criterios étnicos y culturales” (Salzborn, 2016). En la extrema derecha actual alemana se evidencian nuevas conexiones con el nacionalismo étnico, los ultraderechistas reaniman el miedo a la migración y a un supuesto reemplazo demográfico. Este reemplazo demográfico es una inversión de la nueva extrema derecha, con el supuesto desplazamiento de la población originaria y el giro en la composición étnica de la población.
AfD expresa que varios partidos son considerados enemigos del pueblo: “los viejos partidos están atrapados en un mundo fantástico de República diversa y además son caóticos y cobardes.” Uno de los objetivos de gran parte de los miembros del AfD es crear un país sin personas de familia de inmigrantes, sin una cultura liberal y sin una economía cosmopolita globalizada. Para ellos se trata esencialmente de promover una forma de nacionalsocialismo alternativo.
Otro punto del programa, quiere cambios en la educación, Siegmund plantea desideologizar los planes de estudios, queremos volver aprender nuestra historia de forma positiva, dedicarle mayor atención a los logros que los acontecimientos oscuros del pasado histórico, como refleja el siguiente eslogan: Menos Hitler, más Bismarck. No se trata sólo de apropiarse de la historia del país, sino la manera en la que Alemania se entiende, y el AfD quiere cambiar eso.
Ahora, la formación de gobierno de Siegmund se enfrenta a varios problemas; su agrupación está siendo vigilada por la Oficina para la Protección de la Constitución por estar considerada “de extrema derecha confirmada”, de ahí que todos los partidos hubieran descartado antes de las elecciones formar una coalición de gobierno. De momento, el BSW se ha mostrado abierto a la cooperación, pero prefiere un jefe de gobierno independiente.
En ese sentido, la BSW tiene propuestas políticas afines a la extrema derecha, especialmente en materia de migración, pero también en ámbitos como la economía, el tema ecológico, su crítica a la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) y el aumento del militarismo europeo. Wagenknecht también ha criticado las sanciones contra Rusia y el apoyo militar a Kiev mostrando la misma postura que el AfD. Esa actitud proucraniana del Gobierno ha afectado la economía y la vida social alemana, situación que ha favorecido el ascenso electoral de la extrema derecha, sobre todo en el antiguo Este.
El programa europeo de BSW defiende “acabar con la inmigración descontrolada a la UE”, una retórica de la extrema derecha, traducida en la propuesta de trasladar los procedimientos de solicitud de asilo fuera de las fronteras europeas (tal y como defiende AfD). Wagenknecht definió las “fronteras abiertas” como “la vacuidad de las políticas neoliberales de inmigración”. En el programa de BSW no existe una política clara para abrir rutas migratorias legales y seguras, un vacío compartido tanto con la extrema derecha como con los partidos europeos tradicionales (Castaño, 2024).
Aunque Wagenknecht declara su oposición al racismo, su retórica a veces se desvía hacia la xenofobia, como cuando exclamó: “Alemania está desbordada, Alemania no tiene más espacio”. En su programa electoral afirmaba que en Francia y Alemania existen “sociedades paralelas de influencia islamista” en las que “los niños crecen odiando la cultura occidental”. Wagenknecht también ha recurrido a lo que los académicos llaman “feminacionalismo”, presentando el patriarcado como un fenómeno que simplemente se importa a Alemania desde el exterior: “Las mujeres de nuestro grupo (BSW) en particular están contentas de vivir en un país que en general ha superado el patriarcado y no quieren que se reintroduzca por la puerta de atrás… es decir, por vía de la inmigración” (Castaño, 2024)
Un escenario poco probable es un gobierno liderado por la CDU, pero debe contar con el respaldo de todos los partidos; sin embargo, la propia CDU ha descartado una posible coalición con La Izquierda.
El problema no es que la AfD alcance la mayoría absoluta y pueda formar gobierno. Es que los demás partidos, no tienen una propuesta viable y convincentes; el programa político del SPD cada vez más se aleja de la democracia social y de los interés de la clase obrera, La Izquierda no es representante del socialismo democrático, el BSW una izquierda conservadora que no ofrece una sociedad “socialmente justa y económicamente razonable”, una CDU que ha muerto no brinda un statu quo, el FDP no ofrece una zona económica especial y los Verdes no ofrecen una salida ecológica que ilusione a las masas (Zimmermann, 2026).
Para la historia, sería la primera vez que un estado federado alemán desde la Segunda Guerra Mundial fuese gobernado y una oportunidad para aplicar su visión no solo para una región sino para todo el país. Una victoria histórica en esta región puede significar un punto de inflexión para la política alemana y fortalecer las aspiraciones de AfD de llegar algún día al gobierno federal para 2033.
Por otra parte, la AfD sigue creciendo y ganando terreno hasta el punto de suscitar temores sobre un posible colapso del Brandmauer (el “cortafuegos”) entre los partidos democráticos. Ha logrado tener una capacidad de influencia en la sociedad, estar presente en el discurso mediático, capturando la agenda política y hacer girar toda la campaña en torno a sus temas favorecidos: la criminalización de la inmigración y la batalla “cultural”. Esta victoria del AFD no significa el regreso del nacionalsocialismo, sino más bien el de una democracia iliberal y de un modelo nacional-étnico que excluye a las minorías
Referencias
Castaño, P. (2024, 12 octubre). El partido de Sahra Wagenknecht es un mal ejemplo para la izquierda. Jacobin Revista. https://jacobinlat.com/2024/10/el-partido-de-sahra-wagenknecht-es-un-mal-ejemplo-para-la-izquierda/
DW Español (2026, 29 agosto). La ultraderecha Alternativa para Alemania roza la mayoría absoluta en Sajonia-Anhalt [Vídeo]. YouTube. https://www.youtube.com/watch?v=ofLiMpUSoLI
Pfeifer, H. (2026, 3 septiembre). Así cambiaría Sajonia-Anhalt con un Gobierno de AfD. dw.com. https://www.dw.com/es/as%C3%AD-cambiar%C3%ADa-sajonia-anhalt-con-un-gobierno-de-afd/a-78892833
Salzborn, S. (2016). Renaissance of the New Right in Germany? A Discussion of the New Right Elements in German Right-wing Extremism Today. German Politics and Society 34(2):36-63. DOI: 10.3167/gps.2016.340203
Moreau, P. (2024, 6 noviembre). AfD: the German far-right at a dead end. Fondapol. https://www.fondapol.org/en/study/afd-the-german-far-right-at-a-dead-end/
Zimmermann, T. (2026, 7 septiembre). Las elecciones de Sajonia-Anhalt y el fracaso de la “defensa de la democracia”. Jacobin Revista. https://jacobinlat.com/2026/09/las-elecciones-de-sajonia-anhalt-y-el-fracaso-de-la-defensa-de-la-democracia/
[1] El nativismo es fundamental para la extrema derecha, ya que promueve una identidad nacional estrictamente definida y aboga por una población cultural y étnica homogénea.
[2] Fue popularizada por el supremacista blanco a austriaco Martin Sellner, líder del Movimiento Identitario de Austria. En 2025, un alto tribunal alemán calificó de inconstitucional el concepto de “remigración” porque niega derechos a ciudadanos alemanes con raíces migrantes.
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