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“La Política Exterior China en el centenario del Partido Comunista como fuerza dirigente»

junio 28, 2021   0

Palabras en el webminar “Proyección de la política exterior china en el año del Centenario del Partido Comunista”.

Es sumamente meritorio homenajear el primer centenario del Partido Comunista de China, debido, fundamentalmente, a la abnegación que ha demostrado por la independencia y el desarrollo del país, por sus resultados impresionantes alcanzados y por la trascendencia de su actuación en el escenario global.

Particularmente, para Cuba es una gran motivación realizar este tributo. Desde el punto de vista histórico, la nación caribeña fue el primer país del hemisferio occidental en establecer relaciones con la República Popular China. Además, ambos Partidos están inmersos en la edificación del socialismo, el mejoramiento del nivel de vida de sus pueblos y en la construcción de un mundo multipolar y justo.

El primer aspecto que se debe destacar del Partido Comunista de China es su carácter indispensable y protagónico en la historia contemporánea de esta gran nación y de la prosperidad de la China de hoy.

Desde finales del siglo XVIII, por motivos internos y externos, China entró en una etapa de declive, atraso, aislamiento y vulnerabilidad, que la condujo a ocupaciones por potencias extranjeras y a una gran humillación nacional. Como consecuencia, varios movimientos dentro del país intentaron explorar y luchar a favor de la independencia y el desarrollo, pero todos fracasaron, debido a sus limitaciones de clases, intereses y estrategias.

A partir, fundamentalmente, de la Conferencia de París y de la Revolución Bolchevique, miembros de la clase más progresista del país fundaron en el Partido Comunista de China en 1921. El Partido, en esencia, representó una solución en potencia a la crisis a que estaba sometido el país.

El recién Partido estaba armado del pensamiento más avanzado del desarrollo de la humanidad, el Marxismo; tenían la convicción de que el capitalismo era defectuoso y no viable para las aspiraciones del pueblo chino y que el socialismo estaba destinado a sustituir al capitalismo. Además, tenían una gran fortaleza, representaban los intereses fundamentales de la mayoría de la población.

En la lucha por la independencia, el Partido Comunista adoptó una posición anti dogmática y de reconocimiento de las particularidades y las exigencias del país. Tal actitud le posibilitó tener una visión clara y objetiva de la participación de las clases, fuerzas motrices y la estrategia de lucha en la revolución. De tal modo, se apartó de la concepción tradicional de la exclusividad del proletariado en la vanguardia de la revolución, a la vez que exaltó al campesinado dentro la revolución social en las condiciones particulares de China, lo que le permitió establecer la estrategia de cerco a las ciudades y alcanzar el triunfo.

Con la proclamación de la República Popular China en 1949, el Partido Comunista de China superó toda la etapa de humillación del país, la que se caracterizó profundas crisis, decadencia, agresiones externas, pérdidas de soberanía de parte de sus territorios y guerra civil. El Partido, que recuperó la unidad nacional, enfrentó exitosamente los inmensos retos en el plano militar, económico y en las relaciones internacionales, donde estaban sometidos al aislamiento, bloqueos y cercos militares.

En 1953, con el primer plan quinquenal, el Partido comenzó la construcción del socialismo en el país, logrando el crecimiento económico, mejorando el bienestar de las grandes masas de obreros y campesinos y formuló los Cinco Principios de la Coexistencia Pacífica.

Posteriormente, el país entró en una etapa convulsa, de movimientos pendulares, con un crecimiento insuficiente y con resultados muy nefasto en el plano social y cultural. El Partido, como timonel, rescató al barco revolucionario de la gran tempestad, después de haber realizado un profundo análisis y autocrítica.

La organización comunista, sin dogmas, con los fundamentos del marxismo y teniendo en cuenta el entorno internacional, se lanzó a una nueva exploración e innovación de la construcción del socialismo.

Realizó un reajuste de la estrategia del Partido, donde puso en el centro de su actuación el desarrollo de las fuerzas productivas. Avanzó en la transformación económica del país, con un gran estímulo al desarrollo de las fuerzas productivas y una mejora asombrosa de las condiciones de vida del país, hasta el punto que se valora como la mayor revolución económica que ha existido en la humanidad. El modelo económico se ha caracterizado por ser inclusivo, donde se han sacado a más de ochocientos millones de personas de la pobreza, y recientemente se ha eliminado la pobreza extrema. El país ha dado muestra de tener una visión de desarrollo con visión de futuro.

Los cien años del Partido Comunista no tiene nada que ver con la decrepitud, sino todo lo contrario. Son cien años de acumulación de experiencias, de renovación sin abandonar los objetivos fundacionales, de persistencias en los objetivos, de construir una sociedad más justa y plena para el pueblo chino. El Partido muestra una indudable vitalidad. Se distingue por ser guía y a la vez servidor del pueblo; por poseer un liderazgo y articulación en su entorno; por liderear a diferentes niveles; por poseer capacidad de maniobra y ajustes de estrategias y por mostrar gran iniciativa e innovación.


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