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Congreso

Los Estados y su importancia política

mayo 9, 2023   0

Crédito: Tomado de Cubadebate

La política de los estados: Su importancia para ambos partidos. Los republicanos se adelantan

La importancia que tanto demócratas como republicanos confieren al control de los gobiernos estaduales (Gobernación y Legislaturas (Senado y Cámara de Representantes)) con vistas a lograr un mayor poder político en los estados, y con ello más presencia y mejores resultados en las elecciones para cargos federales, ha ido en aumento en los últimos 30 años. Además, decisiones esenciales sobre asuntos de máximo interés para los electores, tales como el aborto, el control de armas y otros, han estado pasando de manera creciente del gobierno federal a los estados. Esta tendencia se puso de manifiesto recientemente en el caso de la Covid.

Para el Partido Republicano es especialmente importante el control de los gobiernos estaduales pues necesita enfrentar las adversas tendencias demográficas que están teniendo lugar en el país, ya que existe un importante movimiento de personas del campo a las ciudades. El voto demócrata se concentra fundamentalmente en las ciudades, las cuales crecen constantemente a costa de las zonas rurales donde los republicanos dominan, mientras en las grandes urbes, los votos republicanos se ven absorbidos por la superioridad de electores demócratas. Por otra parte se comienza a observar un aumento del voto demócrata en zonas suburbanas, donde hasta hace muy poco predominaba el republicano. Todo esto incide negativamente y de manera creciente en la cantidad de votos populares que reciben los republicanos, quienes en lo que va del presente siglo sólo han ganado el voto popular en 1 elección presidencial de 6 que han tenido lugar.

Pero en el sistema político de los Estados Unidos cuentan más los estados y los distritos que el número de personas, así que gozar de una mayor coalición rural, ha representado para el Partido Republicano una ventaja geográfica que compensa en buena medida su desventaja numérica en votos. Ello puede verse claramente en los resultados de algunas elecciones presidenciales.

En 5 ocasiones el candidato presidencial que menos votos populares ha recibido es quien ha obtenido la presidencia, 2 tan sólo en lo que va del presente siglo XXI. En el año 2001 el republicano George W. Bush asumió la presidencia de Estados Unidos a pesar de que el demócrata Al Gore recibió un mayor número de votos populares. Lo mismo ocurrió en 2017 cuando Donald Trump llegó a la presidencia del país al ganar el voto electoral a pesar de sacar casi 3 millones de votos menos que su rival demócrata Hillary Clinton.

El Senado federal constituye otra clara muestra de las ventajas del voto electoral para los republicanos, ya que el mismo estatus y poder tiene, por ejemplo, un senador de un estado ampliamente demócrata como New York con casi 20 millones de habitantes que uno de un estado rural republicano como Wyoming que representa solamente a poco más de medio millón de ciudadanos.

Una consecuencia de mucha trascendencia se observa en la actual composición de la importante Corte Suprema de Justicia, donde 5 de los 9 jueces que la componen han sido designados por George W. Bush y Donald Trump, dos presidentes republicanos que perdieron el voto popular.

No obstante, ello no resulta suficiente, y el Partido Republicano ha debido encontrar otras vías para tratar de suplir el desequilibrio. Los republicanos comprendieron que el camino para lograrlo es a través del control de las legislaturas estaduales. A partir de mediados de la década de los 90 del pasado siglo, los amplios triunfos obtenidos por este partido en ambos cuerpos legislativos a nivel federal le permitieron comenzar a solidificar su dominio en algunas regiones del país.

Pero fue sobre todo el fuerte movimiento conservador que se originó en respuesta a la primera administración Obama lo que dio paso al enorme control de que goza en los estados, un poder muy superior al que tiene el Partido Demócrata.

En su afán por imponerse a toda costa en las elecciones estaduales, para luego tratar de extender su control al gobierno federal, el Partido Republicano ha echado mano a prácticas que no se corresponden con los principios que rigen un proceso electoral supuestamente democrático. Estas prácticas pueden verse claramente en dos frentes a los que los republicanos consagran sus empeños: el gerrymandering o reconfiguración de distritos, y la adopción o cambios en las reglas o procedimientos que rigen el funcionamiento de los procesos electorales.

Mediante el gerrymandering, proceso que se lleva a cabo cada 10 años, el partido que controla el gobierno del estado manipula la configuración de los distritos modificándolos a su conveniencia para obtener mayoría, agrupando zonas en las que se concentre el voto a su favor ydispersando el voto del partido contrario en varios distritos. Los gerrymanders republicanos han sido más, y mucho más agresivos y radicales que los de los demócratas, quienes además “en algunas ocasiones, en estados que controlan, han cedido los gerrymanders a instituciones independientes por entender que es un procedimiento más democrático” (1).

En cuanto a la adopción o cambios en las reglas o procedimientos que rigen el funcionamiento de los procesos electorales el método consiste en implementar nuevas medidas tales como limitar el número de centros de votación, exigir inéditos requisitos a los documentos oficiales de identificación, reducir horarios de votación o días para votar por correo, restringir el derecho al voto de ex convictos, dificultar o tratar de eliminar el voto anticipado por correo, reducir el número de urnas, entre muchas otras, hasta un total de más de 60 (2). Muchas de estas medidas, adoptadas bajo el falso pretexto de evitar fraudes, están destinadas fundamentalmente a afectar a los electores demócratas, que por contar entre sus partidarios a más personas pobres, de baja instrucción, negros, latinos y jóvenes sin experiencia en elecciones anteriores, son más susceptibles de verse impedidos de registrarse como electores y cometer errores que conlleven la anulación de sus votos. 

En entrevista que hace el periodista Ezra Klein a Ari Berman, especialista en temas electorales, publicada en el New York Times el 25 de junio de 2021, se plantea que la supresión de votantes es una práctica muy dañina y aún se desconoce el alcance, pero que el gerrymandering es mucho más efectivo que la supresión de votantes y se conoce muy bien el impacto que tiene. Recientes análisis del Center for American Progress (CAP) encontraron que el impacto del gerrymandering es comparable a cambiar los resultados de la mayoría de los votos en 22 estados. De los 59 asientos que se estima cambian de partido en cada elección, 20 los hacen a favor de los demócratas y 39 a favor de los republicanos. Ello significa que del 2012 al 2016, como promedio, los republicanos ganaron gracias a la reconfiguración de distritos, 19 asientos por elección, que es más que la cantidad de asientos en una docena de estados.(3)

El rápido y casi total control del Partido Republicano por Donald Trump, y los sucesos acaecidos en las elecciones de 2020 y a partir de éstas, han significado  no sólo un aumento en el control de las legislaturas estaduales, sino uno cualitativamente diferente. Los cambios de reglas largamente establecidas, el empleo de métodos y tácticas que desbordan los marcos de la legalidad y los principios éticos, y el uso consciente de la mentira como arma fundamental para alcanzar sus objetivos a cualquier precio, caracterizan el momento actual de la acción antidemocrática del Partido Republicano en los estados.

“Lo que ocurre en la actualidad es mucho más extensivo, profundo y dañino. Después que el ex-presidente Donald Trump regreso hace pocos meses a sus falsos reclamos de que le robaron las elecciones de 2020, los legisladores republicanos en muchos estados han comenzado a pasar leyes haciendo más difícil el proceso de votar y cambiando el modo en que se regulan las elecciones, frustrando a los demócratas e incluso a algunos funcionarios en su propio partido. Las reglas y procedimientos electorales se han convertido en asunto central de la política en Estados Unidos.”(4) En el mismo artículo el autor señala que las preocupaciones aumentan en los últimos meses cuando se observa que los republicanos están llevando a cabo otras acciones en los estados, tales como despojar de su autoridad a los secretarios de estado y sacar de sus cargos a otros miembros de las juntas electorales locales, incluyendo gente de color.

En 9 estados considerados pendulares: Arizona, Georgia, Pennsylvania, Wisconsin, Michigan y Nevada, ganados por Biden, y North Carolina, Texas y Florida, ganados por Trump en las elecciones de 2020, 357 legisladores republicanos dieron pasos concretos para revertir los resultados de las elecciones, lo que representa el 44% de los legisladores republicanos de esos estados. El 23% de éstos dieron pasos para tratar de demorar el conteo de votos o revertir los resultados apoyando demandas o enviando cartas al Congreso o al Vicepresidente Mike Pence. (5)

El 13 de julio de 2021, al hablarle a la nación en el National Constitution Center en Philadelphia el presidente Biden se refirió a las amenazas que el Partido Republicano representa para la democracia del país por sus esfuerzos para suprimir a los electores rivales y hacerse con el control de los aparatos de votación en los estados. «Hay un ataque desplegado hoy en el país», dijo, «un intento para suprimir y subvertir el derecho a votar en unas elecciones justas y libres, un asalto a la democracia, a la libertad, un asalto a lo que somos como estadounidenses» (6).

Pocos días después, el 28 de julio, el Departamento de Justicia publicó dos documentos alertando a los estados a seguir las leyes federales antes, durante y después de las elecciones. Sin mencionar concretamente a ninguno, el primero se refería a los estados que han efectuado cambios a sus leyes electorales para restringir el acceso de electores a las urnas después de las elecciones de 2020, mientras el segundo se enfoca en reconteos, que aún se llevaban a cabo en algunos estados.

En vísperas de las elecciones de 2022, los demócratas realizaron gerrymanderings más agresivos y eficientes que en anteriores ocasiones. Con los resultados favorables obtenidos en estas elecciones, han comenzado a introducir leyes y reglas en algunos estados para facilitar el acceso al voto. En Michigan aprobaron la extensión del voto anticipado. En Minnesota están restableciendo el derecho a votar a los ex convictos e instituyendo el registro automático de electores. En Arizona están avanzando en sus propósitos de combatir la supresión de votos y proteger el acceso a votar de los electores. “Sabemos que no va a ser fácil pero existe la sensación de que es posible” dijo Lilly Sasse, Directora de Campaña de una coalición de 26 grupos llamada We Choose Us. (7)

(1) Klein, Ezra, Interview Ari Berman, The Ezra Klein Show, NYTimes, 25/6/21 

(2) Arnwine, Barbara R., Presidente y fundadora de Transformative Justice Coalition, 61 Forms of Voter Suppression

(3) Tausanovitch, Alex, The Impact of Gerrymandering, americanprogress, 1/10/19

(4) Cohn, Nate, New York Times, A Bill Destined to Fail May Now Spawn More Plausible Options, junio 23, 2021.

(5) Corasaniti, Nick, Yourisch, Karen and Collins, Keith, How Trump´s 2020 Election Lies Have Gripped State Legislatures, New York Times, 22/5/22

(6) Helderman, Rosalind S. and Abutaleb, Yasmeen, Biden warns GOP could set nation on “path to chaos” as democrat system faces strain, The Washington Post, 2/11/22.

(7) Schouten, Fredreka, With Newfound Powers, Statehouse Democrats Race to Expand Voting Rights, CNN, 25/1/23

La Teoría de la Legislatura Estadual Independiente (The Independent State Legislature Theory)

La Teoría de la Legislatura Estadual Independiente es una determinada lectura de la Constitución impulsada desde hace pocos años por un pequeño grupo de defensores con el propósito de otorgarle a las legislaturas estaduales amplia autoridad para llevar a cabo los gerrymanders, aprobar leyes y regulaciones que restrinjan el derecho al voto, e incluso tratar de revertir resultados electorales.

La Constitución, aunque sujeto a revocaciones por el Congreso, delega poderes a los estados para administrar elecciones federales. Sin embargo, existen desacuerdos acerca de cuánto poder se delega y exactamente a cuales actores estaduales.

El problema consiste en la interpretación que se hace de la palabra “legislatura” ante una aparente contradicción entre dos cláusulas de la Constitución. Una que dice: “Los tiempos, lugares y formas de llevar a cabo elecciones para senadores y representantes se establecerán en cada estado por las legislaturas del mismo, pero el Congreso podrá en cualquier momento, por ley, hacer o alterar dichas regulaciones”. Y otra cláusula que plantea: “Cada estado deberá designar como lo decida la legislatura del mismo un número de electores”.

La largamente válida interpretación es que se refiere a los procesos generales de legislar en cada estado, incluyendo procedimientos normales y limitaciones. Por lo tanto si la legislación de la constitución del estado puede ser bloqueada por el veto del gobernador o un referéndum de ciudadanos, las leyes electorales pueden serlo también, y las cortes estaduales deben garantizar que las leyes para elecciones federales, al igual que todas las demás leyes, cumplan con lo establecido en sus constituciones estaduales.

Los partidarios de la teoría de la legislatura estadual independiente rechazan esta lectura tradicional e insisten en que la mencionada cláusula otorga a las legislaturas estaduales un poder exclusivo y casi absoluto para regular las elecciones federales. En este caso, en las elecciones federales, los legisladores tendrían plena libertad para violar la constitución estadual y las cortes estaduales no podrían evitarlo.

La teoría de la legislatura estadual independiente crearía importante desorden y confusión al tener el poder potencial de anular provisiones de la constitución del estado sobre las elecciones federales. Se podría designar electores al Colegio Electoral y despojar a secretarios de estado y comisiones electorales de sus poderes de decisión, y solamente las cortes federales tendrían el poder de revisar gerrymanders y reclamaciones sobre supresiones de votos en elecciones federales. En el peor escenario, una legislatura podría invocar la teoría como pretexto para no certificar los resultados de alguna elección presidencial y en su lugar escoger su propia selección de electores.

Después de las elecciones de 2020 el presidente Trump y sus aliados utilizaron la teoría de la legislatura estadual independiente para tratar de revertir resultados. Trump dijo a los legisladores que las legislaturas estaduales eran la esencia de su estrategia, más importante que las cortes y el Congreso.

La Corte Suprema de Justicia del país determinó que va a hacerse cargo de decidir sobre esta Teoría mediante la revisión del caso de rechazo de la Corte Suprema del estado de Carolina del Norte al gerrymandering efectuado en el mismo, que es defendido por los legisladores de dicho estado. Éstos argumentan que la decisión de la Corte Suprema estadual viola la teoría de la legislatura estadual independiente, y apelaron (1).

En una revisión inicial se evidenció que 3 jueces de la Corte Suprema del país (los más conservadores Alito,Thomas y Gorsuch) se muestran favorables a la teoría de la legislatura estadual independiente, 3 (los más liberales Sotomayor, Kagan y Jackson) se proyectaron en contra y otros 3 (Roberts, Kavanaugh y Barrett) se muestran ambiguos.  La revisión final debe efectuarse en el verano (2).

De aprobarse, las legislaturas estaduales tendrán el poder de adoptar todas las leyes y regulaciones electorales sin que puedan ser revisadas por las cortes del estado. La teoría incluso podría eliminar no sólo el poder judicial del estado sobre las elecciones, también el veto del gobernador, y permitiría a las legislaturas estaduales en las elecciones presidenciales, certificar electores no aprobados por los electores.

(1) Totenberg, Nina, The Supreme Court considers the “independent state legislatures theory”, NPR, 7/12/22

(2) Liptak, Adam and Corasaniti, Nick, Supreme Court to Hear Case on State, Legislature Power over Elections, The New York Times, 30/6/22

El dominio partidista de los gobiernos estaduales en la actualidad

La llegada a la presidencia del país en 2009 de un demócrata liberal de la raza negra produjo una fuerte reacción conservadora y, como parte de la misma, el surgimiento del Tea Party y otras organizaciones de extrema derecha. Si bien dos años después la popularidad del presidente había bajado como consecuencia de que algunas de sus políticas no contaban con respaldo entre la mayor parte de los ciudadanos, principalmente la ley conocida como Obamacare, además de la pobre recuperación económica después de la profunda recesión, y un desempleo superior al 9%, los hechos dejaban claro que la extrema reacción obedecía en buena medida a una respuesta no sólo política sino también racista de la extrema derecha.

En las elecciones de medio término de 2010, los demócratas perdieron a nivel federal, 63 asientos en la Cámara de Representantes y con ello el control de la misma, y 7 escaños en el Senado. En 2014 perdieron 13 asientos más en la Cámara Baja y 9 escaños en el Senado, pasando también éste a ser controlado por los republicanos.(1)

Con relación a los estados, en las elecciones de 2010, 20 cámaras cambiaron de demócratas a republicanas, otorgándoles a los rojos pleno control de 11 legislaturas estaduales y de una de las cámaras en Colorado, Iowa y New York. En las elecciones legislativas en los estados los republicanos ganaron un total de 680 asientos, rompiendo el anterior record de 628 obtenido por los demócratas en las elecciones de 1974, posteriores a Watergate. También en las elecciones para gobernadores de 2010 que tuvieron lugar en 37 estados, los demócratas ganaron 5 gobernaciones por 11 los republicanos, para un resultado de 6 nuevas gobernaciones para el Partido Republicano.(1)

Durante los 8 años de presidencia de Obama 29 cámaras legislativas en 19 estados cambiaron de demócratas a republicanas. En 10 estados estos cambios conllevaron trifectas republicanas. Los demócratas no ganaron ni una sola cámara durante las dos administraciones Obama. (2)

Según la Conferencia Nacional de Legislaturas Estaduales el Partido Demócrata en los 8 años del gobierno de Barack Obama perdió un total de 13 gobernaciones y 816 asientos en las legislaturas estaduales.

Mientras entre 2015 y 2021 los demócratas continuaban enfocados en las elecciones federales, los republicanos siguieron priorizando el trabajo en los estados.

Las elecciones de medio término de 2022 trajeron sorpresas y no se comportaron como suelen hacerlo casi todas las elecciones de medio término, que por demás presentaba en esta ocasión a un Presidente con un estimado de aprobación a su gestión que apenas rebasaba el 40%. Si bien, como se esperaba, los republicanos lograron el control de la Cámara de Representantes, la mayoría alcanzada fue bastante inferior a lo estimado por los especialistas y la ventaja quedó en 9 asientos, la misma con la que contaban los demócratas antes de los comicios.

El Senado tampoco se comportó como auguraron la mayor parte de los pronósticos, y los demócratas que dominaban la Cámara Alta sólo por estar posesionados del Ejecutivo ya que cada partido controlaba 50 escaños, ganaron un nuevo escaño y ahora dominan 51 a 49.

Antes de las elecciones de 2022 los republicanos controlaban 28 gobernaciones por 22 los demócratas. En cuanto a las legislaturas estaduales tenían el control de 62 cámaras por 37 los demócratas (ANEXO 1). El P.R. controlaba totalmente los gobiernos de 23 estados, o sea, Gobernador, Senado y Cámara de Representante, lo que se denomina una trifecta, mientras los demócratas controlaban 14, y los restantes 13 estados tenían gobiernos divididos.

Como resultado de estas elecciones los republicanos tienen ahora 26 gobernaciones por 24 los demócratas, el control de 58 cámaras (29 Senados y 29 Cámaras de Representantes) por 40 los demócratas (20 Senados y 20 Cámaras de Representantes) (ANEXO 2), y 22 trifectas, por 17 los demócratas, con 11 gobiernos divididos. (ANEXO 3)

Los republicanos perdieron las gobernaciones de Maryland, Massachusetts y Arizona, que pasaron a manos demócratas, mientras que en Nevada pasó de demócrata a republicana.

Los cambios en las legislaturas fueron: Maryland, Massachusetts, Michigan y Minnesota pasaron de gobiernos divididos a trifectas demócratas.

Arizona pasó de trifecta republicana a gobierno dividido.

Nevada pasó de trifecta demócrata a gobierno dividido.

Esta vez los republicanos no lograron cambiar a su favor ni una sola cámara legislativa. Es la primera vez desde 1934 que en este tipo de elecciones el partido del Presidente no pierde ni una sola cámara legislativa estadual, según Jessica Post, Presidenta del Comité de Campaña Legislativa Demócrata.(3)

 (1) Wikipedia

(2) Ballotpedia

(3) Rakich, Nathaniel, Five Thirty Eight, The Midterms Made State Governments Bluer, 17/11/2022

El dominio partidista de los gobiernos estaduales claves para las elecciones presidenciales de 2024

Los resultados de las elecciones de 2022 conllevan cambios en algunos gobiernos estaduales que pudieran resultar claves en los comicios presidenciales de 2024.   

Una tendencia que venía manifestándose en los últimos años parece ya consolidada a partir de los últimos resultados, incluyendo éstos de 2022: los estados de Florida y Ohio que durante algunos años han sido considerados como pendulares, parecen, al menos por ahora, decididamente inclinados a favor del Partido Republicano.

En las presidenciales de los últimos años se observa que existe un número de estados que vota siempre o casi siempre demócrata y otros que lo hacen a favor de los republicanos. Se identifican un total de 20 estados por los demócratas y 25 por los republicanos. En cantidad de votos electorales existe un empate técnico pues los 20 estados demócratas suman 230 votos electorales y los 25 republicanos 232. Eso deja fuera a 5 estados con 73 votos electorales que deben ser los que decidirán el partido ganador de las próximas presidenciales. (ANEXO 4).

Tres de éstos 5 estados están en la zona de los grandes lagos Pennsylvania (20)*, Michigan (16) y Wisconsin (10) y dos en el sur Georgia (16) y Arizona (11). Los 5 votaron por Biden en las elecciones de 2020 pero por márgenes muy estrechos, mientras en 2016 votaron por Trump, también por márgenes muy estrechos los 3 estados de los grandes lagos y relativamente estrechos los 2 del sur.

En las elecciones de 2022, Michigan y Pennsylvania tuvieron resultados muy favorables para los demócratas; una trifecta en Michigan, y un escaño en el Senado Federal en Pennsylvania, donde también ganaron la Cámara de Representantes del estado. En Arizona ganaron la gobernación que estaba anteriormente en manos republicanas. En Wisconsin y Georgia no se produjeron cambios significativos. Sin embargo, el 4 de abril tuvo lugar una importante elección para elegir a un miembro de la Corte Suprema de Wisconsin donde se definiría si dicha corte se inclinaría hacia posiciones conservadoras o liberales. La candidata liberal se impuso, sobre todo por sus posiciones contrarias a la decisión de la Corte Suprema del país en el caso Roe v Wade. Se estima que este resultado tendrá implicaciones muy favorables en temas importantes a decidir por la Corte estadual y en general para los demócratas del estado.

En la actualidad el gobernador de Arizona es demócrata, pero los republicanos dominan en ambas cámaras; el Senado 16 x 14 y la Cámara de Representantes 30 x 28.

Georgia constituye una trifecta republicana, con control del Senado 33 x 22 y de la Cámara de Representantes 101 x 75.

Michigan por su parte pasó ahora a ser una trifecta demócrata con dominio 20 x 18 del Senado y 56 x 54 de la Cámara de Representantes.

En Wisconsin el gobernador es demócrata, pero los republicanos controlan ambas cámaras; 21 x 11 el Senado y 64 x 35 la Cámara de Representantes.

En Pennsylvania los demócratas arrebataron un escaño del Senado federal a los republicanos, tienen la gobernación y controlan la Cámara de Representantes del estado 102 x 101, mientras los republicanos controlan el Senado 27 x 22.

En Pennsylvania los resultados son particularmente importantes considerando que fue el único estado que tras las elecciones de 2020 envió una carta al Congreso diciendo que no habían certificado la victoria de Biden, y solicitando a dicho órgano legislativo demorar el conteo de electores para dar tiempo a Pennsylvania de reconsiderar.

La situación de los demócratas ha mejorado a partir de los resultados de las elecciones de 2022. Dominan las gobernaciones en 4 de estos 5 estados claves. Además, aunque por mayorías muy estrechas controlan ambas cámaras en Michigan donde tienen la trifecta, y arrebataron a los republicanos el control de la Cámara de Representantes en Pennsylvania, aunque por mayoría de un solo representante. No obstante, con la excepción de Michigan y, en cierta medida, Pennsylvania, el control republicano de las legislaturas en los otros estados es manifiesto, y resultado del trabajo priorizado que este partido lleva realizando en los estados en el transcurso de muchos años

Las presidenciales se decidirán en última instancia por el comportamiento de toda una serie de factores en vísperas de las elecciones, algo imposible de siquiera imaginar a estas alturas. El control político de los estados será seguramente importante y pudiera jugar un rol decisivo en algún estado si para ello se presentasen coyunturas favorables. Las posibilidades aumentarían especialmente si la Corte Suprema de Justicia vota por aprobar la Teoría de la Legislatura Estadual Independiente, y de manera particular en aquellos estados en que predominen republicanos MAGA s, cuya tendencia a prevalecer a toda costa, sin reparos en legalidades, ha sido puesta de manifiesto con anterioridad.

* Las cifras que están entre paréntesis son la cantidad de votos electorales de los estados.

Conclusiones

Dominar los gobiernos estaduales resulta de mucha importancia para los partidos Demócrata y Republicano. Este dominio permite al partido que controle el gobierno de un estado, no sólo imponer sus políticas en una serie de temas de gran relevancia para los residentes en el estado en asuntos controversiales tales como el aborto, el control de las armas y otros muchos, sino también en proyectar sus cuadros a cargos a nivel federal e incluso influir en las elecciones presidenciales.

Los republicanos lo comprendieron primero, y desde los años 90 del pasado siglo han desarrollado un trabajo intensivo en este sentido, por lo que hoy controlan los gobiernos en un significativo número de estados mayor que los demócratas. Además, han utilizado ese poder de manera mucho más agresiva que el P.D. mediante nuevos trazados, reconfigurando distritos a su favor e imponiendo nuevas leyes y regulaciones para dificultar a los electores demócratas registrarse para votar y ejercer su derecho al voto.

Paralelamente están impulsando la llamada Teoría de la Legislatura Estadual Independiente, que de resultar aprobada por la Corte Suprema de Justicia, permitirá a las legislaturas estaduales tener el poder de adoptar leyes y regulaciones electorales sin que puedan ser revisadas por las cortes del estado, facultad que pudiera resultar sumamente peligrosa, especialmente en manos de republicanos MAGA s, por sus conocidas intenciones de revertir resultados cuando no le son favorables.

Por primera vez en muchos años, las elecciones de medio término de 2022 resultaron favorables a los demócratas a nivel de estados. Ganaron 2 gobernaciones y 3 trifectas mientras los republicanos no lograron cambiar a su favor ni una cámara legislativa. No obstante el dominio republicano a nivel estadual sigue siendo considerable.

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