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Elecciones generales parlamentarias en Israel, 2026: algunas consideraciones

octubre 27, 2026   0

Este martes 27 de octubre Israel, según algunos «la única democracia del Medio Oriente», está de elecciones generales parlamentarias. Elecciones que definirán las formaciones favorecidas para articular gobierno y que, no poco importante, podrían cerrar el curso actual de Netanyahu como Primer Ministro.

La extrema derecha y los ultraortodoxos siguen a la diestra del Likud, haciendo a este partido tan extremista como nunca en su historia, al tiempo que Bibi ha estado ingeniando cómo permanecer en el Ejecutivo, siéndole más provechoso continuar brazo a brazo con repugnantes personajes como Smotrich (de Sionismo Religioso) o Ben Gvir (de Otzma Yehudit) y provocando guerras para extender Estados de Emergencia, que un discurso menos belicista.

Así, Gadi Eisenkot (ex jefe del Estado Mayor de las FDI) aparece en estos comicios como el principal opositor a Netanyahu, al frente del partido liberal Yashar y comandando la formación opositora de centro derecha denominada «Bloque del Cambio», donde también se circunscriben Los Demócratas y Beyahad. Además de dejar atrás a Bennet y Yair Lapid, el punto interesante en todo esto estriba en el reclamo de Einsekot porque sean investigados los hechos del 7 de octubre de 2023 y la propia persona de Netanyahu, a la vez que su intento de rescate de los derechos de los judíos mizrajies (los que tienen raíces de Medio Oriente y el norte de África), quienes frente a los askenazis siguen sufriendo discriminación y marginación en el Estado de Israel.

Einsekot es judío marroquí y en sondeos de encuestas se espera que pueda alcanzar más de 50 asientos del Knesset (que tiene 120 en total) para su bloque político, superando en expectativa a la formación de derecha y extrema derecha de Netanyahu, quedando el resto de los puestos a ser disputados por menores formaciones, incluyendo las que representan a los árabes palestinos en Israel: Lista Conjunta / Lista Árabe Unida.

Según los asientos del Parlamento podría darse el hecho en el cual Einsekot pacte con Netanyahu un nuevo gobierno, sin embargo, por muy judío de ascendencia marroquí que él sea, ha denegado la posibilidad de negociar con las formaciones políticas de los árabes palestinos que, a pesar de que siempre han sido discriminados en suelo israelí, después del 7 de octubre de 2023 su situación como ciudadanos «de tercera» en el país ha ido a peor, aún representando 1/5 de la población total.

La situación generada tras el 7-O, el genocidio contra Gaza, el expolio contra los palestinos en Cisjordania, la muerte de rehenes en manos de Hamás, los daños recibidos en tierra israelí por enfrentamientos bélicos con Irán y la corrupción son algunos de los temas que arrastra Netanyahu en su contra para enfrentar estos comicios; no obstante, el tener a su favor el discurso de permanencia de la seguridad nacional lo sigue sosteniendo en esta carrera. No lo tiene todo perdido.

Si el propio Einsekot, judío marroquí, no proyecta intenciones de levantar los intereses políticos de las formaciones árabes palestinas: ¿qué les queda a esta porción de ciudadanos israelíes para poder reclamar sus derechos?

Habrá que esperar cómo se desenvuelven las votaciones y la posterior formación de coalición para gobernar.

Pero aunque en la superficie todo esto se manifiesta, no podemos ignorar que detrás de bambalinas en Israel se sigue dando la gran disputa existencial, entre el sionismo revisionista y el sionismo tradicional, herederos de la disputa fundacional entre Ben Gurion y Menahem Begin, disputa que buscaba definir si Israel debía circunscribirse  al hogar judío en tierra palestina (lo predicho por Herlz) o transmutar a imperio poderoso y supremacista, esto último según las ideas del polaco fascista Jabotinsky, seguidor de Mussolini.

Recordemos que el padre de Netanyahu, Benzion Netanyahu, llegó a ser secretario personal de Jabotinsky y uno de los precursores más destacados de sus ideas en Israel como historiador. En tanto, Bibi se sienta en gabinete con nostálgicos de Jabotinsky y del terrorismo de Irgun.

Todos estos señores están allí, con verdadero poder, y han sido financiados en los últimos años por el lobby sionista estadounidense que parece no conformarse con las fronteras que hoy ostenta el Estado Judío. ¿Se conformarán con que Netanyahu y sus coaliados extremistas se vayan a casa o realmente en el «estado profundo» de Israel y entre sus financistas no quieren que eso pase? Veremos.


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