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América Latina y el Caribe frente a dos grandes proyectos: La iniciativa china de “la Franja y la Ruta” y la iniciativa estadounidense “América Crece”

enero 7, 2020   0

En el 2013, el presidente chino Xi Jinping lanzó por primera vez la propuesta de la Iniciativa la Franja y la Ruta (BRI en inglés). En ese momento la proyección del gran proyecto se centraba en las regiones de Asia y Europa, pero no se pensaba en su extensión hacia América Latina y el Caribe. Desde el primer momento, Estados Unidos percibió la iniciativa china como un peligro para sus intereses, aun cuando algunos empresarios estadounidenses han mostrado interés en participar en dicho proyecto. Cuatro años después en el 2017 con la incorporación de Panamá, el gran proyecto chino avanzó hacia la región latinoamericana y caribeña. Posteriormente se incorporaron en el 2018 Trinidad y Tobago, Suriname (mayo), Antigua y Barbuda, Bolivia (junio), Dominica, Guyana (julio), Uruguay (agosto), Costa Rica, Venezuela, Granada (septiembre), El Salvador, Chile, República Dominicana, Cuba (noviembre), Ecuador (diciembre), mientras en el 2019, Barbados (febrero), Jamaica (abril) y Perú (abril). Argentina podría ser el miembro número 20.

Hasta diciembre de 2019, 137 países se han convertido en miembros de BRI; del total, 19 se encuentran en la región de América Latina y el Caribe. Estados Unidos se ha mostrado sumamente preocupado por la presencia de China en esta parte del mundo. Por si fuera poco, Beijing se ha convertido en el principal suministrador de bienes en varias regiones del mundo en el 2019, incluyendo la latinoamericana y caribeña (ver imagen 1). Por lo que Washington se propuso trabajar en un proyecto similar para el desarrollo de infraestructuras con el objetivo de competir con BRI. América Latina y el Caribe es prioridad estratégica para Estados Unidos, a pesar del menosprecio de Donald Trump en su campaña electoral en 2016. No es casual que, en tan solo tres años de su administración se hayan realizado más de 20 viajes de funcionarios de alto nivel comenzando por el vicepresidente Mike Pence, pasando por los secretarios de los departamentos de Estado y Defensa.

Imagen 1: Principal suministrador de bienes en los años 2000 y 2019 a nivel global.

Mapas/comparación

Fuente: WTO, 2019.

Por si fuera poco, en el 2018, Estados Unidos lanzó el programa “América Crece” para catalizar las inversiones en infraestructura y energía del sector privado en la región de América Latina y el Caribe. No obstante en diciembre de 2019 oficializó la iniciativa, cuyo nombre en los países de habla inglesa, América Crece se llama Growth in the Americas, con el fin de tener eco en el público local que no habla español. En Brasil, la iniciativa se conoce como América Cresce. Los primeros países en firmar memorándum de entendimientos (MOU) con Washington, son a la vez en su mayoría, países que se han incorporado a la iniciativa china de la Franja y la Ruta, Panamá, Chile, Argentina y Jamaica, (Kimberly, 2019) (ver mapa 1).

Mapa 1: Países integrantes de las iniciativas china y estadounidense.

Iniciativas chinas

Fuente: Elaboración del autor con información de fuentes chinas y estadounidenses, 2019.

América Crece, es un proyecto es intencional. Washington percibe que necesita tomar acciones en momentos de su proceso de declive relativo frente al avance chino y otras naciones extrarregionales. Aunque Beijing evita confrontar con la nación americana y lo manifiesta públicamente a través de sus altos funcionarios y acciones, lo cierto es que Estados Unido no le interesa confrontar o negociar, su principal prioridad es detener el avance de China por cualquier medio y mantener la hegemonía en lo que llama su “patio trasero”.

Colombia es otro de los miembros de la iniciativa América Crece, mientras Perú, Brasil y El Salvador están cerca de ser los próximos en firmar un MOU para impulsar las inversiones de Estados Unidos en infraestructura y energía. En el caso peruano, el «Memorando de Entendimiento», según fuentes gubernamentales peruanas, se encuentra en una etapa final de negociación, el cual está siendo evaluado por los ministerios de Energía y Minas, así como Economía y Finanzas por el lado peruano, porque ha habido algunos comentarios, observaciones de la parte americana (estadounidense).

Además, en los próximos meses habrá un lanzamiento de un proyecto subregional, particularmente sobre los tres países de Centroamérica: Honduras, Guatemala y El Salvador. Es la única zona donde habrá un plan subregional. Para el lanzamiento oficial de la iniciativa, se prevé que estén presentes los ministros de Finanzas, de Energía, de Infraestructura, de casi todos los países de la región, con excepción, de Venezuela, Cuba y Nicaragua, que son los únicos países del continente que están excluidos de la iniciativa estadounidense junto a Canadá. En el caso de este último no está incluido por su alto desarrollo.

En el mes de diciembre de 2019, en Estados Unidos, específicamente en la Casa Blanca, realizó una reunión entre los ministros de Finanzas de Guatemala, El Salvador, Honduras, México y altos funcionarios estadounidenses. Particularmente el nuevo plan pone sus esperanzas en el desarrollo económico de los países centroamericanos con el propósito de contener la migración irregular. El nuevo plan, llamado América Crece y que en la práctica sustituirá al fallido Plan Alianza para la Prosperidad del Triángulo Norte (PAPTN), ha destinado a través del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) 2 mil 600 millones de dólares para proyectos de inversión[1]. Es precisamente en Centroamérica donde más atención presta Estados Unidos y donde mayor influencia tiene, mientras China tiene mayor presencia en Sudamérica.

Es importante destacar que las lecciones dadas por el proyecto estadounidense PAPTN fueron negativas. A cinco años de anunciado y cuatro de haberse implementado, los números de centroamericanos detenidos en la frontera se han multiplicado, al igual que los niveles de inseguridad e incluso de confiabilidad de la población centroamericana en sus gobernantes, especialmente en Guatemala y Honduras. Por otro lado, se han incrementado los niveles de corrupción y narcotráfico, justamente donde Estados Unidos impulsa sus mayores iniciativas con sus agencias federales. Los niveles de corrupción no solo involucran relacionamiento estadounidense, sino también taiwanés. Este último con el propósito de impedir la ruptura de los gobiernos con la provincia china y que se establezcan con Beijing.

Hay un marcado interés de la administración Trump de contrarrestar la influencia china en la región. Al no poder contener la inserción de los países latinoamericanos a la iniciativa de Beijing, Washington pasó de la presión a la proyección de un proyecto competitivo. Lo interesante es que ante la “amenaza china” y el declive relativo estadounidense, desde la administración Obama se proyectaron acciones subregionales, pero en el contexto actual de una administración republicana pretende unificar toda una estrategia para la región bajo la hegemonía estadounidense. No es casual el proyecto presentado por la administración de George W. Bush a principios de siglo, del Área de Libre Comercio para las Américas (ALCA). En ese momento, el proyecto fue impedido por los gobiernos progresistas de Venezuela, Argentina, Bolivia, Uruguay, Ecuador y otros más. La administración Trump considera que ante el escenario actual es oportuno relanzar un proyecto continental para mantener su liderazgo.

Es evidente que el proyecto América Crece pretende balancear un poco la influencia china en la región en opinión de varios expertos latinoamericanos e incluso estadounidenses. Peor aún, es que Washington ha mostrado una política de advertencias a naciones latinoamericanas para que no estrechen más los lazos con Beijing. Ejemplo de estas presiones han sido Perú, Chile, Panamá, República Dominicana, El Salvador, por citar algunos ejemplos. Además de las cinco visitas que ha realizado el secretario del Departamento de Estado, Mike Pompeo a la región y las reuniones sostenidas con embajadores estadounidenses justamente en los países que en los últimos años han establecido relaciones diplomáticas con Beijing.

El proyecto “América Crece” oficialmente se centra en crear un entorno propicio para la inversión del sector privado en energía e infraestructura que sea transparente, competitivo y en línea con las mejores prácticas internacionales.     A través de Crecimiento en las Américas, se asocia con gobiernos de América Latina y el Caribe en una iniciativa de todo el gobierno para apoyar el desarrollo económico que conduzca a la creación de empleo (Departamento de Estado, 2019).

Según (Hernández, 2019) “la región necesita entre 100 mil y 150 mil millones de dólares en inversión por año. Esto para generar nuevas infraestructuras. Lo anterior debido al crecimiento de los centros de población y mercados económicos”. En el contexto actual el continente americano se enfrenta a una falta de inversión en infraestructuras que lastra el crecimiento económico. Pero interesante es que según (Lávut, 2018: 52) tan solo “los préstamos públicos de 2007 a 2016, canalizados sólo a través de dos bancos nacionales más grandes – Banco de Desarrollo de China y Banco de Exportaciones e Importaciones de China, superaron los 150 mil millones de dólares).

Por tanto, si hay un interés de beneficio mutuo ganar-ganar, Estados Unidos trabajaría de manera conjunta con China y no trataría de rivalizar o destruir proyectos que pueden beneficiar no solo económicamente, sino también socialmente a la región. Grandes proyectos en el que se preveía la presencia china, han quedado infructuosos como son los casos del Ferrocarril Interoceánico Brasil-Perú-Bolivia, o acuerdos de Libre Comercio como el de Panamá se han detenido justamente con la presión estadounidense detrás. Washington no está jugando limpio y está tratando de beneficiarse doblemente, no solo tratando de sacar a China de su camino, sino también de reposicionar sus empresas y aumentar la dependencia estadounidense sobre la base de ganar-perder, gana Estados Unidos, pierde América Latina y el Caribe. 

China ha tenido claridad en la necesidad de infraestructura de la región. A partir del interés de los países integrantes de BRI se han estado trazando estrategias, a la vez que Beijing en el marco de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC) creó un Fondo China-CELAC. China transfiere no solo capital, sino innovación y prácticas tecnológicamente elevadas como es el acceso a la quinta generación (5G) y la electricidad de alta tensión.

La iniciativa América Crece está propuesta como un enfoque pangubernamental para apoyar el desarrollo económico, catalizando la inversión del sector privado en proyectos de infraestructuras en el sector de la energía y otros sectores en América Latina y el Caribe. El objetivo propuesto es fomentar la creación del empleo y reactivar el crecimiento económico al facilitar los proyectos de infraestructuras que se necesitan con urgencia en el hemisferio según el propio Departamento de Estado de Estados Unidos.

América Crece se centra en infraestructura para la energía, telecomunicaciones, puertos, carreteras y aeropuertos, entre otras. A través de América Crece, Estados Unidos pretende colaborar estrechamente con gobiernos de toda la región, mediante, entre otras cosas, el compromiso diplomático de alto nivel, el marco oficial de los memorandos de entendimiento (MOU) y la asistencia técnica e intercambios, aprovechando diálogos bilaterales y foros regionales existentes para compartir las mejores prácticas bilateralmente a través de instituciones regionales, asociaciones empresariales y grupos de la sociedad civil.

En medio del actual panorama, la experiencia de desarrollo e interconexión de China con el resto del mundo, ha sido tomada por Estados Unidos tras el desespero de la actual administración por recuperar no solo su poder, sino el dinamismo de la economía estadounidense. América Crece busca atraer mayor inversión del sector privado en infraestructura, conectando el sector privado de Estados Unidos con las oportunidades existentes en América Latina y el Caribe. Entre sus actividades se cuentan la organización de mesas redondas de empresa a empresa y de empresa a gobierno, el apoyo a misiones comerciales, viajes de estudio, la realización de estudios de viabilidad comercial, la  prestación de conocimientos técnicos para mejorar el clima de inversión y el respaldo al financiamiento de proyectos. La iniciativa agiliza el acceso del sector privado a los recursos relevantes del gobierno de Estados Unidos.

Según (Departamento de Estado, 2019) América Crece aprovecha y canaliza los programas, recursos y la experiencia de numerosos organismos gubernamentales de Estados Unidos para ayudar a los inversionistas a relacionarse con los gobiernos, obtener financiamiento, evaluar y mitigar riesgos, y fortalecer el entorno normativo. Los organismos centrales que integran esta iniciativa son el Departamento de Estado, Departamento del Tesoro, Departamento de Comercio y el Departamento de Energía, así como la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID), la Agencia de Comercio y Desarrollo de los Estados Unidos (USTDA) y la Corporación para la Inversión Privada en el Extranjero (OPIC), entre otros” (Imagen 2).

Imagen 2: Principales instituciones federales estadounidenses que soportarán América Crece.

Instituciones federales

Fuente: Departamento de Estado Estados Unidos, 2019

América Latina y el Caribe “es una prioridad estratégica para Estados Unidos”. Eso aseguró Kimberly Breier, subsecretaria de Estado de Estados Unidos para Asuntos Hemisféricos, en la Cumbre de la Concordia realizada en Bogotá a mediados de mayo (protagonizada por funcionarios, empresarios, miembros de fundaciones y ONG estadounidenses y diferentes países de la región). Breier especificó que esta prioridad de América Latina y el Caribe implican un compromiso más profundo de Washington, “una mayor inversión de empresas estadounidenses”. Aclaró que Estados Unidos sigue siendo el principal socio comercial de más de dos tercios de los países del hemisferio, con inversiones que superan los mil millones de dólares. Pero lo que más interesa hoy al Gobierno-sector privado de Estados Unidos es la inversión en infraestructura, rubro en disputa especialmente con China. Esto se hizo evidente cuando sentenció que “las empresas chinas deben actuar en igualdad de condiciones, observando las normas y respetando los estándares ambientales y laborales”. (Romano y García, 2019).

La actual administración estadounidense, además de promover el miedo como instrumento de la política, también se ha encargado de promover la competencia y la presión, pero por si fuera poco, incluye la mentira. Esto puede reflejarse en la conferencia de prensa de Mauricio Claver-Carone, asesor especial del Presidente, sobre el lanzamiento de América Crece, la iniciativa de crecimiento económico del Gobierno de los Estados Unidos para el hemisferio occidental en el Centro de Medios de las Américas del Departamento de Estado de los Estados Unidos en Miami, Florida el 13 de diciembre de 2019 al plantear: “y obviamente Estados Unidos es la economía más vibrante del mundo en estos momentos, pero con nuestro crecimiento es una oportunidad para que nuestros vecinos en la región también puedan crecer con nosotros”. Más vibrante que la economía estadounidense es la China y otras asiáticas.

Aunque en los documentos originales y las publicaciones de los organismos federales estadounidenses no se mencione el tema de China, se resalta el interés contra la nación asiática, a partir de cada uno de los pronunciamientos que realizan los funcionarios del Departamento de Estado y otras instituciones cercanas, incluyendo la Casa Blanca. A la vez, los más recientes pronunciamientos van en camino a promover a las empresas estadounidenses que por décadas han invertido en China, a moverse hacia el hemisferio occidental, que esas cadenas de abastecimiento vayan de Oriente a Occidente. Por tanto, incentivarán no solo el retorno de capitales estadounidenses de China a Estados Unidos, sino hacia la región latinoamericana y caribeña.

Según (Guerrero, 2019), “tras las reiteradas críticas a la inversión de China en América Latina, Estados Unidos define una ruta para que su sector privado participe con más ímpetu en Latinoamérica, atendiendo las necesidades de infraestructura y energía. En un programa que viene a hacerle un contrapeso a la creciente influencia de la inversión de China en la región, Estados Unidos lanzó el plan “América Crece”. Se trata de una iniciativa que busca canalizar de manera efectiva la inversión de su país a América Latina y el Caribe, puntualmente para el desarrollo de proyectos de infraestructura y energía, pensando en un impacto económico de corto plazo”.

Según el propio (Departamento de Estado, 2019), “los Estados Unidos asisten a los países a mejorar sus marcos regulatorios y sus estructuras de adquisición con miras a satisfacer las necesidades de financiación de proyectos cuyos recursos son limitados”. Lo peligroso de esto, no es que solo contribuya a canalizar fondos para incentivar la inversión del sector privado, sino que con el propósito de mejorar marcos regulatorios, incide sobre las estructuras legislativas de los países participantes. De esta manera, Estados Unidos contribuye a pasar a una fase en la que asesorando a los sistemas judiciales contribuyó a destituir presidente, a la de maniobrar en las Asambleas Nacionales para favorecer no solo sus intereses económicos, sino también poder emprender acciones para deponer gobiernos que no son de su agrado tras las experiencias de la Asamblea Nacional de Venezuela en desacato, el órgano legislativo brasileño y las manipulaciones tras el golpe de Estado en Bolivia.

Ante este panorama se debe añadir que Estados Unidos lanzó la “Ley BUILD” para modernizar las capacidades estadounidenses de financiamiento del desarrollo, por medio de la cual estarían dispuestos a aportar hasta 60 000 millones de dólares mediante la Corporación Internacional de Financiamiento para el Desarrollo, organismo creado en 2018 y que une los presupuestos de la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID) y de OPIC. Es dirigido por el Consejo de Seguridad Nacional y la Oficina de Administración y Presupuesto de la USAID (USAID, 2019). Según (Romanos y Fernández, 2019) Entre sus objetivos está posicionarse en aquellos países donde la presencia comercial y financiera de China ha adquirido mayor relevancia, como  Brasil, Chile y Perú. A su vez, el rubro clave para Estados Unidos en materia de inversión en infraestructura es el energético, proponiendo la iniciativa “América Crece”, para destinar capital privado al desarrollo de energía e infraestructura en la región”.

La USAID juega un papel fundamental en la desestabilización de la región, en favor de los intereses estadounidenses. Ha sido esta agencia clave para aumentar la subversión contra Cuba junto a otras. No es casual, que desde el momento en que se estaba gestando el proyecto, Mark Green, administrador de la USAID, se ocupó de estrechar vínculos con Colombia, Ecuador y los países del Caribe (no sólo en el marco de la actividad contra Venezuela, sino también pretendiendo aumentar su influencia regional). Peligroso ha sido el retorno de la agencia a Ecuador, así como el incremento del financiamiento para Colombia. Justo en momentos en que las dos naciones han tenido un incremento de la explosión social en contra de las políticas neoliberales de sus gobiernos derechistas.

Si bien América Crece tiene una iniciativa subregional en Centroamérica, se apoya de otras iniciativas como es el caso de la marca de “Caribe 2020”, definida como “una estrategia plurianual para incrementar la seguridad, prosperidad y bienestar de los pueblos estadounidenses y caribeños”. La presencia de Estados Unidos en el Caribe es significativa. Según (Departamento de Estado, 2019) en 2016, sus alianzas comerciales con esa región representaron un superávit comercial de 4 600 millones de dólares para Estados Unidos, 14 millones de visitas turísticas estadounidenses y existían 11 042 estudiantes caribeños cursando estudios en la nación estadounidense. El Caribe se ha convertido en centro de atención para Washington, justamente porque es donde más países se han integrado a la iniciativa china de BRI, pero también donde más resistencia hay en el marco de la OEA hacia las acciones contra Venezuela.

Desarticular la unidad regional es clave y por ello emprender acciones que contrarresten el avance de China y del proyecto de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA) en el sector energético Petrocaribe permitirá consolidar la protección de su espacio inmediato y considerado como relevante para la seguridad nacional de Estados Unidos. En momentos de pleno desarrollo de Petrocaribe, la administración Obama lanzó la Iniciativa Energética del Caribe en el 2016, desde entonces, ha sido una de las pocas líneas que coinciden tanto los demócratas como los republicanos. Es también donde Estados Unidos persiste en apoyar a aquellas naciones que aún no han roto relaciones con la provincia china de Taiwán, de las cuales son ocho en el Gran Caribe y algunas de ellas tiene  fuerte relacionamiento con Washington como Honduras y Guatemala.

Según (Romano & García, 2019) Estados Unidos (y China) sabe que América Latina es un espacio clave para las inversiones en infraestructura, y que dicho sector es uno de los ejes de la disputa geopolítica en este hemisferio (por momentos invisible, otras veces más explícita). Según la CEPAL, entre 2012 y 2020 los países de la región deberían destinar el 6,2% del PIB a infraestructura para cubrir diferentes tipos de necesidades. Sin embargo, la suma destinada es, a duras penas, del 3%. (…) El sector al que se dirige la mayor inversión en infraestructura es el de electricidad y energía, con proyectos que implican aproximadamente 382 mil millones de dólares. Debe recordarse que este es, precisamente, el “nicho” en el que busca liderar EE. UU., como se expuso más arriba”. No es casual que también sean los sectores que China haya aumentado inversiones, especialmente en Brasil.

Los medios occidentales, siguiendo la guía estadounidense, se han encargado de emprender desde hace unos años una fuerte crítica hacia China por sus inversiones en fundamentalmente en el sector primario y de contaminación ambiental. Sin embargo, no solo intentan desconocer, sino ocultar lo más de 50 años de prácticas y dinámicas estadounidenses y europeas que contribuyeron a la primarización de las economías latinoamericanas y caribeñas, a la adopción del patrón maquilador y la profundización de la dependencia política y económica. Mientras China ha mostrado transformaciones e inversiones desde 2015 en sectores variados que ya incluyen componentes tecnológicos. Se desestima el avance de naciones como Venezuela, Ecuador y Bolivia que han logrado obtener resultados incluso aeroespaciales gracias a la contribución de China, mientras Estados Unidos ha contribuido al saqueo de la región. Lo que sucede realmente es una competencia desleal de Estados Unidos contra China. No le interesa, ni nunca le ha interesado el bienestar de América Latina y el Caribe, sino no perder su hegemonía ya no global, sino regional.

Conclusiones

América Crece es un proyecto geopolítico claro con intereses particulares:

  • Incrementar el nivel de involucramiento y dependencia de las economías latinoamericanas y caribeñas con Estados Unidos.
  • Contrarrestar la influencia de China en la región y su avance como socio económico relevante, así como de otros actores extrarregionales.
  • Aislar y presionar sobre el gobierno bolivariano de Venezuela, Cuba y Nicaragua.

Los primeros proyectos a presentar en el 2020 a través de la iniciativa América Crece estarán concentrados en la región de Centroamérica. Para Estados Unidos, será difícil competir con China en Sudamérica. Para poder lograr sus propósitos tendrá que utilizar la coerción y presión hacia los gobiernos de la región.

En medio de este escenario es necesario mostrar una tabla comparativa inicial de BRI y América Crece:

 

INICIATIVA DE LA FRANJA Y LA RUTA

INICIATIVA AMÉRICA CRECE

Año lanzamiento idea

2013

2018

Año lanzamiento oficial

2015

2019

Países que integran

 Panamá, Trinidad y Tobago, Suriname, Antigua y Barbuda, Bolivia, Dominica, Guyana, Uruguay, Costa Rica, Venezuela, Granada, El Salvador, Chile, República Dominicana, Cuba, Ecuador, Barbados, Jamaica y Perú

Panamá, Chile, Argentina, Jamaica y Colombia

Países con perspectivas de ingresar en 2020

Argentina

Perú, Brasil, Guatemala, El Salvador, Honduras

Países excluidos

Ninguno

Cuba, Nicaragua y Venezuela
Fuentes de financiamiento

Fondo de la Nueva Ruta de la Seda, Banco Asiático de Inversiones e Infraestructura (BAII), Fondo China-ASEAN, Banco de Exportación e Importación de China, Banco de Desarrollo de China, Fondo China-América Latina y el Caribe, etc.

Aprovecha principalmente los programas, los compromisos diplomáticos, los conocimientos técnicos y las alianzas existentes para alcanzar las metas y objetivos de la iniciativa. Una fuente es el Banco Interamericano de Desarrollo del cual China es miembro.

Sectores en los que se centra

Iniciativa centrada en desarrollo de infraestructuras e interconectividad, entre ellas en materia de telecomunicaciones, energía, puertos, carreteras y aeropuertos.

Iniciativa centrada en infraestructuras de energía y ahora se ha ampliado para abarcar necesidades de infraestructura más amplias, entre ellas en materia de telecomunicaciones, energía, puertos, carreteras y aeropuertos. El objetivo central de la iniciativa sigue siendo facilitar las inversiones en infraestructuras de energía

Organismos centrales de las iniciativas

Los organismos centrales que la integran son el Partido Comunista de China,  la Comisión Nacional de Desarrollo y Reforma, el ministerio de Relaciones Exteriores, ministerio de Comercio, así como otras agencias gubernamentales de diversos sectores incluyendo los socioculturales.

Los organismos centrales que la integran son el Departamento de Estado y el Departamento del Tesoro, el Departamento de Comercio y el Departamento de Energía, así como la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID), la Agencia de Comercio y Desarrollo de los Estados Unidos (USTDA) y la Corporación para la Inversión Privada en el Extranjero (OPIC), entre otros.

 Monto de financiamiento inicial aprobado  Más de 100 mil millones de dólares.  40 mil millones de dólares

Ventajas de las iniciativas

Contribuye a desarrollar la región con el apoyo de empresas líderes en sectores de telecomunicaciones, infraestructura, especialmente ferroviario y portuario, así como fuentes de financiamiento especialmente de bancos chinos. Favorece la interconectividad

Contribuye a desarrollar fundamentalmente los intereses estadounidenses en la región con apoyo de empresas líderes en sectores de energía, infraestructura especialmente aérea y terrestre. Tiene límites de financiamiento que pueden ser canalizados mediante bancos no solo estadounidenses, sino también europeos.

Implicaciones políticas

 Los proyectos son económicos y depende de la voluntad política de las naciones incorporarse. No precisa orientación ideológica de los gobiernos.  Estados Unidos utiliza la iniciativa como vehículo no solo económico, sino también de subordinación política para atacar o desestimar a los gobiernos que ideológicamente no se ajustan a sus parámetros.

Referencias:


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