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Notas sobre el impacto económico del conflicto entre Rusia y Ucrania

mayo 9, 2022   0
Artículo publicado en Dossier "El conflicto en Ucrania y las disrupciones del orden mundial"

La guerra entre Rusia y Ucrania cierra una etapa marcada por un período de sostenida hostilidad contra Rusia, que se aceleró, luego del discurso de Vladimir Putin en la Conferencia de Seguridad de Munich, celebrada en febrero del 2007, donde –entre otros aspectos- el dirigente ruso condenó la posición unipolar de EE.UU. y los intentos de la OTAN de acercarse a las fronteras rusas.

Hoy el mundo se enfrenta a un conflicto entre Rusia y Ucrania, que puede conducir a una guerra mundial de incalculables consecuencias para la humanidad y que todo indica que marcará un antes y un después en la geopolítica mundial.

Al parecer, consciente de esta realidad y del poderío militar ruso, la OTAN se ha contenido para no tener una participación directa en el conflicto, aunque EE.UU. y sus socios de la OTAN han acelerado la entrega de armamentos a Ucrania, al tiempo que la guerra económica y mediática ha ganado el principal protagonismo, al menos hasta el presente. Todo indica que la prolongación de la guerra –que se perfila como la estrategia occidental- apunta a lograr un desgaste irreversible de Rusia en lo militar, lo económico y lo político.

De tal modo, se han puesto en práctica miles de sanciones contra Rusia las que tienen su mayor impacto en la prohibición de compra del petróleo y el gas ruso, la congelación de reservas internacionales del país –depositadas en bancos occidentales- por alrededor de 300 mil millones de dólares, la exclusión de bancos rusos del sistema de mensajería financiera SWIFT, la retirada de más 400 firmas occidentales de Rusia y el bloqueo a la compra de productos de alta tecnología en el mercado internacional. Las sanciones ya aplicadas hasta ahora –aunque aún siguen creciendo- alcanzaban las 7 100, sumando las 4 350 nuevas con las ya existentes desde el inicio de la agudización del conflicto en el año 2014.

Un primer elemento que no puede pasarse por alto nos indica que existe un grupo de países que no se han sumado a estas sanciones unilaterales y que incluye, a veces por motivos muy diferentes, a China, India, Irán, Arabia Saudita, Israel, Venezuela, Nicaragua, Brasil y Suráfrica, así como otros países africanos.

II

El impacto de las medidas que se derivan del conflicto bélico directa e indirectamente de las sanciones que se están aplicando a Rusia, pueden examinarse en el entorno en que las mismas se ejecutan y en el impacto que las mismas están causando hasta el momento, particularmente en el ámbito de la economía.

El entorno en que se aplican las sanciones nos da una idea de su enorme impacto.

En efecto, basta mencionar que las importaciones de productos energéticos de la Unión Europea provienen de Rusia en un 40% y que de ello un 30% corresponde al gas natural. Por otro lado, a escala mundial, Rusia y Ucrania exportan el 30% del trigo y la cebada que se vende en el mercado mundial, mientras que Rusia y Belarus exportan el 20% de los fertilizantes químicos del mundo.

Sin embargo, al detallar los datos del gas que consume la UE por países, se encuentra una situación muy diferente y muy grave. Así Bosnia y Herzegovina, Macedonia del Norte y Moldava dependen en un 100% del gas ruso; Finlandia (94%), Letonia (93%), Serbia (89%), Estonia (79%), Bulgaria (77%), Eslovaquia (70%), Croacia (68%), República Checa (66%), Austria (64%), Grecia (51%), Alemania (49%), Italia (46%), Lituania (41%), Polonia, Eslovenia y Hungría (40%), Francia (24%), Países Bajos (11%) y Rumania (10%).[1]

Desde el punto de vista financiero el impacto potencial de las sanciones proyecta una notable incertidumbre para el dólar de EE.UU. como una moneda segura, mientras que los bonos del Tesoro norteamericano dejan también de serlo dadas las medidas aplicadas a las reservas rusas que se han congelado y que estaban bien en USD, o en bonos de EE.UU. en una determinada proporción.

La retirada de empresas extranjeras de Rusia implica un costo no despreciable. Así la retirada de la multinacional Shell conllevó una pérdida de 5 000 millones de dólares a la transnacional.

Los impactos multidimensionales de este conflicto se aprecian en un informe reciente de Naciones Unidas[2].

En primer lugar se estima que el crecimiento mundial del 2022 se reducirá en un punto porcentual este año. Los precios de los alimentos de abril del 2022 comparados con el mismo mes del 2021 crecieron un 34%, los combustibles un 60% y los precios de los fertilizantes se duplicaron.

Ya en el 2021 la inflación mundial creció 5.2%, lo que llevó a un aumento de las tasas de interés, lo que ha llevado a que 60 países de menor desarrollo y bajos ingresos estén en peligro del impago de sus deudas, a lo que se dedicaba el 16% del valor de las exportaciones antes de la presente crisis. Adicionalmente, desde el 2019 el número de hambrientos en el mundo creció en 117 millones de personas y la pobreza extrema aumentó en 77 millones. La crisis actual –que se ha agudizado- afecta a 1 700 millones de individuos en 107 países, de los cuales ya 553 millones son pobres y 215 son desnutridos.

En la alimentación hay un impacto directo en 36 países en desarrollo que importan de Rusia y Ucrania más del 50% de la harina que consumen, en tanto que la falta de fertilizantes puede reducir en un 50% en rendimiento agropecuario en los países más pobres.

Desde luego, otros impactos se han registrado a partir de la decisión del gobierno ruso de cobrar la venta de combustible y otras materias primas en rublos a aquellos países considerados hostiles.

Esta medida ha permitido fortalecer la moneda rusa en el mercado internacional evitando que después de una primera y fuerte devaluación se haya recuperado a niveles incluso mejores que antes de la actual crisis. En el día de hoy (mayo 9 2022) la tasa fue 69.20 rublos por USD. Para proteger la moneda y evitar la fuga de divisas el banco central ruso aumento al inicio de la guerra la tasa de interés de referencia del 9.5% al 20% y después la ubicó en 14%. Adicionalmente se implementó una limitación a la retirada de divisas del país y las empresas rusas se les exigió la conversión del 80% de las divisas por sus operaciones externas en rublos, entre otras restricciones.

No obstante, se aprecian algunas contradicciones entre el banco central y Putin al valorar la situación de la economía en abril.[3]Los datos oficiales situaban la inflación interanual en el 20% en marzo y se espera una caída de la economía este año. En este sentido el FMI pronostica una disminución del 35% del PIB de Ucrania y del 8.5% del correspondiente a Rusia, pero estos pronósticos están sujetos a cómo termine el conflicto bélico y sus consecuencias.[4]

Sin embargo, existen otras valoraciones que destacan la capacidad de Rusia para resistir las sanciones y normalizar la situación. Así se informa que desde el inicio de la guerra el gobierno ha ingresado 65 000 millones de dólares de la venta de hidrocarburos, en tanto que durante el primer trimestre del año estos ingresos aumentaron un 80% en relación al año anterior.[5]

Un elemento clave en relación a la efectividad de las sanciones y las contramedidas adoptadas por el gobierno ruso se refiere sobre todo a la venta de combustible a las naciones hostiles y la posibilidad de que las mismas encuentren un sustituto para los suministros rusos.

En primer lugar, en la UE se acepta que tendrá que transcurrir un período de tiempo antes de renunciar al abastecimiento del gigante euroasiático. La discusión ahora es si se acepta el pago en rublos –con todos los efectos que estos tienen a favor de Rusia- o no se acepta esta decisión. Ya dos países –Polonia y Bulgaria- se negaron oficialmente a hacerlo y Rusia cortó el suministro de gas en ambos casos. Por otro lado, existen informaciones que señalan que se desarrollan negociaciones por entes privados de Austria, Alemania e Italia para llegar a un acuerdo con las empresas rusas, al menos para el resto del año.

Por otra parte, suministradores potenciales como Catar o Australia, no parece que estén en condiciones de suplir la oferta de Rusia en el mercado europeo. Mientras que Estados Unidos pudiera vender gas licuado a Europa, pero ello requiere –en cualquier caso- de una fuerte inversión en terminales portuarias para recibir esas cargas y también el costo del producto norteamericano sería un 40% más caro en relación al gas ruso,[6] lo que evidentemente es un negocio muy favorable para EE.UU. pero impone un costo enorme a las economías europeas y eleva su nivel de dependencia de las decisiones de Washington.[7]

En estos momentos no se puede avanzar mucho más en las proyecciones de cómo va a impactar finalmente el conflicto entre Rusia y Ucrania en la economía mundial.

Habrá que esperar un tiempo y dar seguimiento constante a la coyuntura para confirmar o modificar las proyecciones que hoy se han dado a conocer.


[1]Ver “¿Por qué los pagos en rublos por el gas ruso quebraron la unidad de la UE” Abril 28 2022 www.actualidad.rt.com

[2]Ver NN.UU. “Global Impact of war in Ukraine on food, energy and finance systems” April 13 2022 www.unctad.org

[3]Ver “El banco central de Rusia advierte de que la economía se hundirá en el segundo trimestre y Putin desoye el aviso” Abril 18 2022  www.elpais.com

[4]Ver IMF “World Economic Outlook. April 2022”  www.imf.org

[5]Ver “Russia s economy is back on his feet” May 7 2022  www.economist.com

[6]Otras informaciones sitúan la diferencia de precios en un rango mucho mayor.

[7]El precio del gas natural en Europa se estima crezca un 98.8% este año en relación al 2021, según estimados del Banco Mundial.


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