Cabildeo militarista: Trump y Graham
Crédito: AP Photo/Patrick Semansky, File
Introducción
Las élites del poder hegemónico se benefician económicamente con las guerras y conflictos militares. Ello ha conducido, entre otros efectos, a la militarización de las relaciones internacionales. Tiene lugar un proceso mediante el cual no pocos políticos, y en particular importantes políticos estadounidenses, se erigen a sí mismos como cabilderos del militarismo, del negocio de las armas y la muerte.
Se asiste a la fusión cada vez más estrecha entre el capital militar industrial, científico-tecnológico y el capital político, en las altas esferas del Gobierno de los Estados Unidos. En tanto, resulta cada vez más difícil encontrar el punto de ruptura donde comienzan la política y el cabildeo militarista. La política está secuestrada por el militarismo estructural, subordinado al Capital militar, en el Estado militar.
La fusión entre el capital militar industrial, científico-tecnológico y el capital político se expande, constituyendo una regularidad de la militarización estructural. La Casa Blanca ya planteó la expansión de esta fusión hacia determinadas industrias civiles estratégicas, emulando “la experiencia” de la Segunda Guerra Mundial.
En varios trabajos precedentes —publicados y accesibles[1]— hemos abordado diferentes aristas sobre la Militarización estructural contemporánea, el surgimiento y desarrollo del Estado militar y el Capital militar, funcionales a los intereses de Complejo Militar Industrial (CMI), factores que han condicionado han provocado una derrama militarista sistémica hacia la política, la sociedad, la economía, la cultura, la ciencia, la innovación, entre otras esferas.
Este breve trabajo apuntará algunos elementos relacionados con la labor de lobby o cabildeo militarista en Estados Unidos. Se colocan como ejemplos de caso al 47 presidente, Donald Trump, y al legislador republicano, Lindsey Graham.
No significa que sean los únicos, pues son cientos los cabilderos de la militarización estructural; pero se está en presencia de dos insaciables militaristas, de dos escaladores de conflictos y guerras, de dos “icónicos” imperialistas del siglo XXI, cuya actividad —y la de su familia más cercana, para el caso de Trump— desnuda la existencia de puentes político-financieros y de una red de intercambio y venta de influencias, mediada por el lobby de la guerra, y sus relaciones de intereses, los cuales a la postre condicionan el desencadenamiento de guerras y conflictos militares que expresan no solo y no tanto la continuidad de la política por otras vías, como la continuidad de la economía por otras vías: la militarización de las relaciones internaciones, el “poder duro”, el uso y abuso de la fuerza, el desprecio por el multilateralismo, la multipolaridad, la igualdad entre países “grandes” y “pequeños”, la soberanía e independencia de las naciones, por el respeto entre las civilizaciones.
Desarrollo
En el año 2023 la Universidad de Brown dio a conocer el estudio, “Los beneficios de la guerra”. Dicho trabajo afirma que en los último 20 años el CMI de Estados Unidos pagó la suma de 2 500 000 millones de dólares para llevar a cabo tareas de cabildeo en favor de sus intereses. Aparece que fueron contratadas 700 personas para hacer labor de lobby. Esta cifra de cabilderos supera ampliamente el número de congresistas que hay en Estados Unidos.
En esta línea, durante una intervención pública ante el Consejo de Seguridad de la ONU el periodista estadounidense Makc Blumenthal sostuvo que la guerra en Ucrania es el evento militar que “más ganancias ha proporcionado al CMI Occidental desde la Segunda Guerra Mundial”.
Denunció que “los cementerios en Ucrania crecen a la misma velocidad que las mansiones y propiedades en la playa, y en el norte de Virginia, de los ejecutivos de las corporaciones Lockheed Martin, Raytheon y varios contratistas de Beltway”, quienes son los verdaderos ganadores de esta guerra; ni los ucranianos, ni los estadounidenses, ni los rusos o los europeos comunes y corrientes”. [2]
También refiriéndose al citado conflicto, cuando regresaba de una reunión con obispos del Mediterráneo celebrada en Marsella, el Papa Francisco declararía:
“Me parece que esta guerra no solo afecta el problema entre Rusia y Ucrania, sino también a la venta de armas. Los economistas me dijeron que hoy los mayores ingresos provienen de inversiones en fábricas de la muerte”.[3]
Según una reciente declaración del secretario de Estado, M. Rubio, las ventas de armas constituyen una importante herramienta de la política exterior estadounidense.
Sobre este telón de fondo se comprende mejor por qué el presidente Donald Trump ha blindado su papel como principal cabildero militar de Estados Unidos.
Algunos ejemplos que prueban esta afirmación.
- Si en los últimos 15 años el Gobierno de EE.UU. y la monarquía de Arabia Saudita firmaron contratos militares por un valor de 312 000 millones de USD, ha de hacerse notar que el 81 % de estos contratos fue gestionado personalmente por el lobista militar Donald Trump, presidente de los Estados Unidos.
- Fue precisamente durante el primer mandato de Donald Trump que la Corporación Rand —tanque pensante sobre seguridad y defensa basificado en Santa Mónica, California,[4] donde laboran unos 1 850 expertos (con ORCID)—, recomendó (2019) sobreextender y desbalancear a Rusia, a través de la puesta en marcha de sanciones económicas y presiones político-militares que llevaran a Moscú a una derrota estratégica, considerando además la posibilidad de “balcanizar” el país.
Rand —que es financiada por el Gobierno de los Estados Unidos, sobre todo por el Departamento de Guerra y el Departamento de Seguridad Nacional,[5] que dispuso en 2025 de un presupuesto superior a los de 469 000 millones de USD—, sugirió a la primera Administración de Trump fortalecer militarmente a los adversarios de Moscú. Al mismo tiempo recomendó evitar el estallido de una guerra contra Rusia pues esta “se perdería”, si bien poco tiempo después el senador estadounidense Roger UIker recomendó en televisión nacional, “no excluir la posibilidad de dar un golpe nuclear preventivo a Rusia, en el contexto de la crisis de Ucrania, considerando que en el Estado de Mississippi se ubican instalaciones de Lockheed Martin, Northrop Grumman, Raytheon, General Atomic, etcétera”. [6]
Si bien el citado documento y las propuestas de Rand Corporation fueron llevadas a la práctica sobre todo por el Gobierno de Joe Biden, su elaboración fue encargada por la primera Administración de Trump.
- Durante su segundo mandato (concretamente en 2025), Trump impuso a los aliados de la OTAN un incremento del gasto militar equivalente al 5 % del PIB de cada país, “acuerdo” que representa miles de millones de dólares más en compras de armas por parte del pilar europeo de la OTAN al Complejo Militar Industrial de los EE.UU. Esto significa que —además de los 142 000 millones firmados por Trump (2025) con Arabia Saudita—, el acuerdo entre europeos y estadounidenses para la compra de armas añadirá más de 650 000 millones a la canasta del CMI de Washington.
Alemania hará compras de armas a EE.UU. por valor de 150 000 millones; Polonia, por valor de 120 000 millones; Reino Unido, 100 000 millones; Francia, 80 000 millones; Italia, 70 000 millones; Países Bajos, Rumanía, Grecia, Noruega y “otros”, en conjunto: 80 000 millones.
Lo anterior significa que, respecto al año 2024, “gracias” a la labor de cabildeo militarista de Trump, la UE incrementará en 2,06 veces sus compras de armamentos y municiones al CMI de los Estados Unidos.
Si bien antes del año 2022 la Unión Europea tenía un gasto militar que ascendía a 200 000 millones, luego del año 2022 este creció hasta los 320 000 millones; sin embargo, con la llegada de Trump al poder y el “incremento del 5 %”, el rearme aprobado por la UE elevó su previsión de gasto militar hasta 800 000 millones.
Según las palabras del secretario general de la OTAN, Marck Rutte, durante la Conferencia de Seguridad de Múnich de 2025, “este es un buen negocio para los americanos pues los aliados gastan cuatro veces más dinero que los americanos. Habrá ingresos significativos para los americanos”. [7]
Para el americano Matthew Whitaker, representante permanente de Washington en la OTAN:
“Cada dólar invertido en Europa por la OTAN significará posibilidades para las ciudades americanas que desarrollan tecnologías militares. Esto significará la creación de nuevas líneas productivas, la contratación de mano de obra, personal técnico, y otras ventajas para EE.UU.”[8]
En otras palabras: Donald Trump impuso a la UE gastar 2,5 veces más en defensa, además de llevar a cabo un “rapto gasífero de Europa” pues el acuerdo del 47 presidente con Von der Leyen incluyó compras europeas de hidrocarburo estadounidense por una suma de 750 000 millones.
En otro orden, Washington renunció a su “política de ayuda militar a Ucrania”. Ahora la UE deberá pagar por las armas y municiones estadounidenses que se envían al “frente europeo”. De hecho, en las 92 páginas que tiene el Proyecto de Presupuesto de EE.UU. para el Año Fiscal 2027 publicado el 3 de abril de 2026, no aparece una sola mención a Ucrania, como tampoco asignaciones estadounidenses de ningún tipo a ese país para el año fiscal 2027.
- Dos hechos relacionados con la activa “élite familiar” estadounidense y su vocación lobista-militarista matizan las novedades de los últimos días. Según el medio estadounidense The Wall Street Jornal, los hijos del presidente estadounidense, Donald Jr. y Eric, estarían invirtiendo en la empresa Powerus, la cual planea suministrar drones al Pentágono. Esta empresa saldrá a la bolsa en unos meses mediante una fusión inversa con, Aureus Greenway Holdings, entre cuyos accionistas se encuentra la estructura de inversiones de la familia del presidente Trump, American Ventures. En la transacción participa además el fabricante de componentes para drones, Unusual Machines, así como el Banco de Inversiones, Dominari Securities. Powerus está considerando dos posibilidades: comprar drones a los fabricantes ucranianos, o licenciar sus tecnologías para producirlos en Estados Unidos.[9]
- Donald Jr. y Eric, además, son copropietarios de un proyecto para la extracción de tungsteno en Kazajistán, el cual tiene entre sus objetivos principales disminuir la dependencia estadounidense de China en la disponibilidad de este metal, “tan necesario a la industria de la defensa de EE.UU.”
Según el medio ruso Banksta, la República Popular China produce más del 80 % del tungsteno del mundo, mientras que Estados Unidos no lo produce en absoluto, pues su última mina de tungsteno cerró en el año 2015. En el año 2025 China puso este mineral en la lista de “productos sujetos a control de exportación”, por lo que sus exportaciones de tungsteno cayeron un 40 %, como resultado de lo cual el precio de este metal aumentó 557 % en trece meses, y tanto EE.UU. como Europa acusan escasez de tungsteno, “incluso para sus fábricas militares”.[10]
En agosto de 2025 los hijos del presidente Trump habrían comprado su participación en la empresa, Skyline Builders, que adquirió el 20 % de Kaz Resources, filial del grupo minero neoyorquino Cove Capital y de la empresa nacional de Kazajistán, las cuales “acordaron desarrollar conjuntamente el yacimiento de tungsteno más grande del mundo”.
Según afirma el medio británico Financial Times, la empresa estadounidense “habría contado con el apoyo del Gobierno de Donald Trump en la competencia con actores de Rusia y China”.
Skyline y Cove Capital anunciaron su fusión recientemente, y la empresa combinada saldrá a la bolsa Nazdaq bajo la marca, Kaz Resources.
El medio añade que, “los nombres de los hijos de Trump no se mencionaron en el comunicado de prensa, y su representante declaró que los hermanos son inversores pasivos, que no influyen en la gestión operativa de la empresa”.[11]
También aparece que, en abril de 2026 el 47 presidente se pronunció por atraer de inmediato a la producción militar a grandes fabricantes civiles. Entre las corporaciones que serían “atraídas” a la producción militar fueron mencionadas: General Motors, Ford, Oshkosh, y el fabricante de motores aeronáuticos, GE Aerospace.
El presidente de EE.UU. “prevé usar las instalaciones y personal de estas industrias para producir municiones y equipos, pues las guerras de Ucrania e Irán están agotando los suministros”.[12]
El senador Lindsey Graham es “reconocido” como una de los políticos estadounidenses que más dinero recibe de las empresas de CMI a lo largo de muchos años, hasta la fecha, pues su permanente rol como impulsor y escalador de agresiones contra varios países está fuera de duda, no menos que su permanente estímulo a la aplicación de bloqueos y sanciones contra terceros.
Graham “destaca” y supera “con creces” los ingresos de otros senadores estadounidenses que apoyan la aprobación de asignaciones de contratos a contratistas de la industria militar.
Algunos ejemplos que prueban esta afirmación:
- Entre los años 2015-2016 recibió la cifra de 760 000 dólares provenientes de corporaciones de defensa por “apoyar el aumento de los gastos fuera del presupuesto principal”. Graham fue coautor de una enmienda que amplió la financiación para gastar más dinero en guerras “bajo el pretexto de necesidades auxiliares”, a través del fondo Oversaes Contingency Operations (OCO), mecanismo financiero extrapresupuestario del Gobierno de EE.UU. que fue creado para financiar operaciones militares en el extranjero, tales como las guerras en Afganistán, Irak, Siria, luego Ucrania y otros países. OCO es considerado una especie de USAID con fines militares, una red construida en estrecha colaboración con diversas estructuras del lobby militarista, tales como CGCN Group, influyente organización asociada al Partido Republicano, así como a los principales contratistas del sector de la defensa, incluida Boeing.
El Grupo CGCN apoyó sistemáticamente los esfuerzos desplegados por los lobistas o cabilderos, dirigidos a los Comités en los cuales trabajaba Lindsey Graham, tales como el Comité de Asignaciones de la Cámara de Representantes de Estados Unidos para las Fuerzas Armadas.
En consecuencia, junto a la también senadora republicana Kelly Ayotte, Graham presentó y se aprobó en el Comité Presupuestario la Enmienda Graham-Ayotte, gracias a la cual se aumentó el volumen del Fondo OCO en 38 000 millones más (desde 58 000 millones hasta los 96 000 millones).
¿Qué permitió este mecanismo apoyado por Graham gracias a lo cual recibió miles de dólares? Esta enmienda permitió incrementar casi en dos tercios los fondos para las operaciones militares.[13] Facilitó al Congreso y al Pentágono financiar guerras sin asumir ninguna responsabilidad política motivada por el “inflado” del presupuesto de defensa, al convertirse en una extensión del mismo, pero fuera del tope presupuestario.
- Según arroja el estudio de las fuentes consultadas, en la etapa comprendida entre los años 2013 y 2018 Graham recibió cada año 170 000 USD en donaciones provenientes del sector de la defensa y aeroespacial. Destaca que es considerado como el “líder en recibir donaciones” del sector de la defensa. Otras fuentes apuntan que entre 2011 y 2016 recibió 67 000 USD cada año proveniente de contratistas de la industria de la defensa, superando con creces los ingresos de otros senadores que también apoyaron al CMI.
- Aparece evidencia de que entre los años 2019 y 2024 Boeing Corp. entregó al senador Lindsey Graham la suma de 60 980 USD, a través de un PAC, o Comité de Acción Política.[14] Por su parte el Departamento de Defensa le entregó en la misma etapa la cifra de 49 299 USD. También habría recibió dinero de las grandes empresas militares Lockheed Martin y Northrop Grumman, que son de las empresas de defensa más beneficiadas por toda guerra que ha desatado y desata EE.UU.
En total, Graham habría recibido de la industria militar entre 2019 y 2024 más de 28 millones de dólares (28 138 704 USD). Ello, sin contar los “ingresos” de otras fuentes, tales como Republican Jewish Coalition (103 974 USD); Nelson Mullins et al. (71 923 USD); Comité Nacional Republicano Senatorial (44 601 USD). Además, aparecen ingresos de: Republican/Conservative (3 215 215 USD); Real Estate (3 004 902 USD); Health Professionals (2 238 088); Securities & Investments (1 777 372).
Graham habría recibido el 48,74 % de sus “ingresos” provenientes de Small Individual Contributions (57 222 742 USD); el 48.08 % proveniente de Large Individual Contributions (56 445 305 USD); el 2,34 % provenientes de PAC Contributions (2 747 435 USD); y otros (996 198 USD).
El senador Graham[15] dispone de una casa en Seneca, Carolina del Sur, con un valor estimado de 1,5 millones de dólares; además dispone de una segunda residencia en Washington DC, y de un terreno sin desarrollar en Seneca. Posee dos autos modernos BMW: un automóvil BMW M4 (2025) y un BMW Serie 7 (2025) “reflejando gusto por vehículos de lujo y rendimiento”, si bien dichos sitios afirman que su “fuente principal de ingresos es el salario como senador y algunas inversiones”.
No obstante, una búsqueda más exhaustiva —como fue visto antes— arroja que Graham habría recibido entre 2014-2019 más de 117 000 millones de USD, entre PACs y donantes individuales, entre los cuales destacan las contribuciones hechas por empresas del CMI, como Boeing, Lockheed Martin, Northrop Grumman y otros contratistas.[16]
Conclusiones
El cabildeo militarista, tanto como el CMI y el capital militar, “se nutren” de la construcción deliberada de fobias de todo signo como motivos expiatorios. Sin embargo, bajo estos accidentes emerge una esencia: el “poder duro”, la guerra y los conflictos como fuentes de enriquecimiento de las elites que comandan la negociocracia del Estado militar.
Sobre este telón de fondo las ventas militares toman la posta de la economía del Estado militar, un proceso que se manifiesta tanto en la economía internacional como en la economía interna, y en la sociedad. Sobre esta base se ha desarrollado y consolidado una red de influencias enfocada a la obtención de puestos en instancias y comités estratégicos, encargados de distribuir miles de millones de dólares desde el presupuesto del Estado militar.
Del mismo modo, se ha tejido una poderosa red de influencias políticas, militares y económicas globales que aseguran el avance de la militarización estructural hegemónica, el incremento de los gastos militares en el mundo, la concentración y monopolización de la industria militar, en particular la estadounidense.
Tras estos intereses elitistas aparecen las figuras concretas de la política que se enriquecen a costa de la muerte de millones de personas en el mundo. Como se ha visto, el presidente Donald Trump y el senador republicano Lindsey Graham, constituyen dos ejemplos de casos de cabildeo y militarismo, si bien no los únicos. Toca denunciarlo con argumentos, luchar porque se imponga en el mundo una práctica de paz, solidaridad, humanismo y justicia social. Y, además, continuar profundizando en el estudio de la militarización estructural, que es alentada y sostenida tanto por las corporaciones militares como por las elites políticas.
Bibliografía
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Marrero Martínez, J. Oriol (2023). “Complejo Militar Industrial Occidental y Complejo Defensivo Industrial de la Federación Rusa, a la luz del conflicto EEUU/OTAN contra Rusia”, en Ucrania. VIII Conferencia de Estudios Estratégicos. La Habana. Octubre.
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www.homedecortaday.comwww.thisolderhouse.com
[1] www.cipi.cu
[2]En: Marrero Martínez, J. Oriol (2023). “Complejo Militar Industrial Occidental y Complejo Defensivo Industrial de la Federación Rusa, a la luz del conflicto EEUU/OTAN contra Rusia, en Ucrania”. VIII Conferencia de Estudios Estratégicos. La Habana. Octubre.
[3] Conferencia de prensa de Francisco a su regreso de Marsella. Citada en: TASS. 23 de septiembre de 2023.
[4] Para sus contactos con el Gobierno de EE.UU. dispone de una oficina en Washington DC.
[5] www.rand.org/pubs/corporation. Consolidated Financial Statements. Fiscal Year Ended September 30, 2025 and 2024. Document. En el año 2025 Rand Corporation recibió 82,1 millones de la Oficina del secretario de Guerra y agencias de seguridad nacional; 58,3 millones del Departamento de Seguridad Nacional; 55,7 millones de la Fuerza Aérea de EE.UU.; 47,1 millones del Ejército, entre otras fuentes.
[6] En: Marrero Martínez, J. Oriol (2023). “Complejo Militar Industrial Occidental y Complejo Defensivo Industrial de la Federación Rusa, a la luz del conflicto EEUU/OTAN contra Rusia, en Ucrania”. Ponencia a la VIII Conferencia de Estudios Estratégicos. Panel central: Competencia entre grandes potencias en el siglo XXI. La Habana. Octubre.
[7] Rutte Mark (2025). Discurso en la Cumbre de Seguridad de Múnich. https://securityconferece.org, 14 de febrero.
[8] Whitaker Matthew (2025). Declaración citada por el Canal de Telegram Soloviev Live. 28 de junio.
[9] Wall Street Journal. En: Buró USA RIA-NOVOSTI. 3 de marzo de 2026.
[10] Banksta. Canal de Telegram, 22 de marzo de 2026.
[11] Financial Times. En: Buró USA RIA-NOVOSTI. 3 de marzo de 2026.
[12] Wall Street Journal. Citado por: Buró Estados Unidos de RIA-Novosti. Canal de Telegram. 16 de abril de 2026.
[13] HispanTV (2015). Senado de EE.UU. autoriza aumentar fondos de intervenciones militares. www.hispantv.com 21 de marzo. 7.50 hrs.
[14] Forma jurídica mediante la cual las corporaciones, sindicato e individuos recaudan y gastan dinero para apoyar o criticar a determinado político.
[15] Según www.homedecortaday.com y www.thisolderhouse.com.
[16] De ello dan cuenta entre otros: Dumain Emma y Evers Karl Hillstrom (2019); www.opensecret.org/profiles/menbers of Congres Lindsey Graham. Datos 2024; Federal Election Commission; www.thestate.com/news/politics/goverment, o Crónica Militar.
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