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Lenin

Lenin y las relaciones internacionales, reflexiones para el presente

julio 4, 2024   0

Foto Archivo de Granma


El máximo arquitecto de la Gran Revolución Socialista de Octubre Vladimir Ilich Lenin, les dio un giro a las relaciones internacionales, su proyección destacada estuvo relacionada con la nueva forma de ver y desarrollar la política exterior de un joven país con proyecciones distintas a las precedentes.

La nueva época que inauguró Lenin, constituye en primer lugar una continuidad de las ideas fundamentales de Marx y Engels, las cuales desarrolló según el contexto histórico que le tocó vivir.

Max y Engels no le dieron un tratamiento detallado y armónico a la teoría de las relaciones internacionales, sin embargo, el tratamiento que le dan a los problemas internacionales, provienen en primer lugar de la forma nacional de cada país y su proyección en la sociedad internacional y en efecto la obra de ambos clásicos comienzan desde una exposición y análisis del modo de producción capitalista, sus leyes fundamentales, la propia dinámica de la sociedad en diferentes países y sus relaciones mutuas y su interpretación en la arena internacional, hay que destacar además que los análisis de Marx y Engels no se fundamentaron en una división tajante entre la sociedad nacional e internacional, sino que se distingue en la contemplación social de los antagonismos de clases en un tono indivisible que lo mismo se da en el las relaciones internas de un país como en el sistema internacional de relaciones y puntualizan el papel que le corresponde desempeñar a los Estados al servicio de la burguesía en las relaciones internacionales, en este sentido Marx en más de una ocasión se refirió a la sociedad internacional como una sociedad donde impera las mismas relaciones como en las nacionales.

La obra de Lenin no se limitó a ser una simple adaptación a los postulados de Marx, Rusia poseía sus características propias y se encontraba insertada en las relaciones internacionales de la época en una forma muy su géneris en comparación con los países más industrializados de la época en Europa.

La ciencia leninista considera a la política exterior como un todo en que los acontecimientos se relacionan entre sí, condicionándose recíprocamente. Dicho con otras palabras, la política internacional no puede ser algo inmóvil e invariable, sino la dinámica entre una acción y otra, concatenada a la política interna de cada país, por consiguiente, cualquier actividad político-exterior está unida a una situación histórica concreta, siempre será movediza y cambiante.

Lenin incorporó nuevos conceptos y leyes, modificando alguna de los contenidos de las formulaciones de Marx y Engels, con el fin de adecuarlo a la realidad de su tiempo y a las condiciones nacionales de Rusia. A lo largo de su extensa obra Lenin elaboró toda una teoría de las relaciones internacionales.

El primer Decreto del Gobierno Revolucionario en la Gran Revolución Socialista de Octubre fue el Decreto de la paz, se abría un nuevo camino en las relaciones internacionales: un naciente estado y socialista aboga por una de las categorías más importante de las relaciones internacionales.

El carácter básico de la política exterior soviética fue expuesto por Vladimir I. Lenin en el Decreto sobre la paz, adoptado por el Segundo Congreso de los Soviets en noviembre de 1917. Esto puso en progreso la naturaleza dual de la política exterior soviética: el internacionalismo y la coexistencia pacífica.

Otro elemento de importancia fue la caracterización del imperialismo por Lenin, entre los procesos fundamentales están: el de la expansión del sistema capitalista en su fase imperialista, la revolución internacional en su manifestación violenta de la lucha de clases y del antagonismo entre Estados, así como su repercusión sobre la voluntad de los pueblos para poder lograr su independencia, las relaciones entre los países del sistema capitalista y socialista

Lenin tuvo en cuenta para su análisis del fenómeno imperialista, los estudios e investigaciones realizados sobre el proceso de formación de los grandes monopolios industriales y financieros de Inglaterra, Estados Unidos y Alemania, así como consideró los criterios de los autores, como Hudson y Heymann, como por teóricos socialistas, como Kautsky, Rosa Luxemburgo o Rudolf Hilferdiny. A partir de estos análisis, Lenin desarrolló el concepto del imperialismo y su función en el proceso de expansión internacional del capitalismo, llegando a la conclusión de que las transformaciones acaecidas en el sistema de producción capitalista exigían una nueva formulación y nuevos conceptos sobre la base de lo expresado por Marx y Engels.

Según Lenin, el capitalismo había experimentado, como resultado de su dinámica interna y de las contradicciones sucesivas, una modificación de su régimen capitalista, estructura nacional e internacional, metamorfosis que se expresaba en su expansión al exterior.

Por lo tanto, el régimen capitalista necesitaba un constante desarrollo expansivo como única fórmula para garantizar el crecimiento vertiginoso, se imponía un régimen de producción cada vez más socializado, que se concretaba en la formación de monopolios en los que el capital industrial se vinculaba con el capital financiero, hasta esos momentos diferenciados. El imperialismo se convertía entonces, en una manifestación internacional del proceso de concentración del capital y de socialización de las relaciones de producción capitalistas.

El análisis del imperialismo realizado por Lenin incorpora una aproximación teórica a la concepción de las guerras. La expansión lógica que seguirán los países capitalistas y su relación con el único país en el que había instaurado la revolución socialista constituían una fuente de conflictividad.

Al mismo tiempo estableció la diferencia de guerras imperialistas e injustas llevadas a cabo por la burguesía y guerras revolucionarias y justas llevadas a cabo por el proletariado contra la burguesía. Por eso el pensamiento leninista interpreta las relaciones internacionales como dos bloques de estados antagónicos. El primero presupone el triunfo de los revolucionarios en un estado que trae consigo la guerra y la necesidad del internacionalismo proletario y por otro lado la clase burguesa tratará de aplacar las acciones revolucionarias.

Sin embargo, al mismo tiempo el líder del proletariado mundial pensaba que las guerras debían ser evitables y que había que aprender a convivir con los países capitalistas a lo que le llamo la coexistencia pacífica, un elemento extraordinario para las relaciones internacionales.

Asociado a lo anterior pero antes de declarar las características del imperialismo Lenin desarrollaba un análisis interesante de mucho vínculo con las relaciones internacionales y es que, en octubre de 1913, Lenin publica un artículo poco conocido sobre “El Capitalismo y la inmigración de los obreros”. En él indica que el capitalismo:

“…ha creado un tipo especial de migración de los pueblos. Los países que se desarrollan rápidamente en el aspecto industrial, instalando más máquinas y desplazando del mercado mundial a los países atrasados, elevan el salario por encima del nivel medio y atraen a obreros asalariados de los países atrasados. Cientos de miles de obreros son trasladados de este modo a centenares y millares de verstas. El capitalismo avanzado los absorbe a la fuerza en su vorágine, les arranca de sus comarcas atrasadas, hace de ellos participantes del movimiento histórico-universal y les pone frente a frente de la poderosa, unida e internacional clase de los industriales.”

Lenin más adelante puntualiza:

“No cabe duda de que sólo la extrema miseria obliga a la gente a abandonar su patria y de que los capitalistas explotan con la mayor desvergüenza a los obreros inmigrantes. Sin embargo, sólo los reaccionarios pueden cerrar los ojos ante la significación progresista de esta migración moderna de los pueblos. No es ni puede ser posible redimirse de la opresión del capital sin el sucesivo desarrollo del capitalismo, sin la lucha de clases que en consecuencia suya. Y precisamente en esta lucha incorpora el capitalismo a las masas trabajadoras de todo el mundo, quebrando la rutina y la rudeza de la vida local, rompiendo las barreras y los prejuicios nacionales y agrupando a los obreros de todos los países en las grandes fábricas y minas de América. Alemania, etcétera”.

Luego, Lenin examina la base económica de la inmigración, constituida por el desarrollo desigual del capitalismo: citando estadísticas de la inmigración a los Estados Unidos, y a Alemania, él muestra que la progresión de la inmigración de los trabajadores no deja de acentuarse, sino que su estructura ha cambiado a partir de 1880-1890.

Lenin abogó por la autodeterminación de las naciones colonizadas y oprimidas. Sus ideales sostenían que los pueblos tenían derecho a liberarse del dominio imperialista y de hecho a defenderse y crear su propia nación, sobre la base del respeto mutuo y soberanía con otros países.

En 1919, Lenin y otros marxistas de todo el mundo fundaron la Tercera Internacional, también conocida como la Internacional Comunista. Esta organización promovió la revolución proletaria a nivel global y buscó unir a los movimientos comunistas en todo el mundo.

La Internacional Comunista fue un hito en las relaciones internacionales ya que buscaba extender la revolución más allá de las fronteras nacionales y establecer un nuevo orden social basando en los principios comunistas.

Una victoria importante para la naciente política exterior soviética bajo la dirección, y con participación personal de Lenin, fue la preparación para la conferencia internacional de Génova de 1922: fueron estudiadas detalladamente los anhelos de los Estados capitalistas con respecto a la Rusia soviética, la situación económica y política de los mismos, las contradicciones entre los capitalistas que iban a participar en dicha conferencia y muchos otros factores. Ello permitió a la diplomacia soviética atenerse a una línea realista que aseguró al Estado de los Soviets un enorme triunfo en Génova, al lograrse el reconocimiento de la coexistencia pacificas de estados diferentes y sus vínculos en lo económico y comercial.

Lenin había criticado la Liga de las Naciones, que se usó como instrumento para estrangular a la naciente Revolución socialista de 1917, propuso en su tiempo una organización alternativa basada en principios diferentes, que no se manejara como hicieron las potencias imperialistas en el Tratado de Versalles, por un pequeño grupo de países ricos. Lenin propuso una organización internacional donde estuvieran los países capitalistas y socialistas, bajo los principios de no injerencia en asuntos internos de los Estados y los pueblos, de ayuda a los estados débiles por parte de los estados fuertes, con la participación de pleno derecho de los pueblos antes coloniales, y que fuera una organización internacional de seguridad, basada en igualdad de derechos democráticos.

Las ideas y principios aportados por Lenin a las relaciones internacionales aún perduran en el tiempo, la lucha por la paz es un principio inalienable para aquellos pueblos que luchan por un mundo de desarrollo y que niegan la guerra como solución de resolver los problemas o litigios internacionales, la paz es estandarte de todo país que lucha por el progreso, sin embargo, como fue expresado por Lenin el imperialismo continúa siendo el mayor enemigo de la paz mundial.

El imperialismo que hoy reina en el mundo puede haber mudado su aparición y comportamiento, pero sigue siendo el ave rapaz enemigo de los pueblos, la transnacionalización de lo económico, comercial, político, militar y cultural es un sello indeleble de las características imperiales.

Lenin pidió un nuevo tipo de organización mundial, que ayudara ante todo a evitar la guerra , a preservar la paz, a organizar las relaciones más civilizadas entre los estados, hoy todavía existe irrespeto por la ONU por parte de las principales potencia imperiales, como organismo supranacional todavía está distante de las ideas de Lenin, necesita de su reformulación, mayor democracia y participación de iguales y escuchar la asamblea general como representación de la mayoría de los países del orbe.

El desarrollo de la solidaridad universal como gran problema en las relaciones internacionales, es una tarea a desarrollar con más seriedad, Lenin la concibió falta aún por desarrollar mejor incluyendo hasta los grupos de izquierda a nivel universal.

El mundo al parecer marcha hacia la multipolaridad y multilateralidad, ejemplo en las relaciones hoy lo observamos, China despega como gran potencia, hacia un mundo más justo en un destino compartido, se alzan como artífices de la nueva polaridad, los BRICS, la UEEA, la OCS, pero por otro lado bajo los países imperiales y con el brazo armado de la OTAN se sienten los tambores de la guerra, que puede llevar al mundo a una nueva conflagración mundial, que no sabemos cómo y el día que pueda comenzar, pero si sabemos de antemano como terminará, con el exterminio de la vida en la tierra, por eso Lenin tuvo ideas preclaras que aún están vigentes.

Algunas ideas conclusivas

La Revolución liderada por Lenin generó de manera inmediata movimientos de solidaridad, bajo la consigna Manos fuera de la Rusia Soviética, contra la agresión que sufría por las potencias imperialistas.

La Revolución Rusa bajo la dirección de Lenin se convirtió en un símbolo, el más destacado del siglo XX en el movimiento obrero y la clase obrera mundial, en el símbolo del triunfo de la clase obrera, en el símbolo para las relaciones internacionales.

Lenin señaló y marcó el camino para liberar al mundo de las desigualdades sociales y económicas, al eliminar el analfabetismo, elevar y universalizar el acceso a la educación y la cultura, al resolver el problema del empleo y de la vivienda, entre otros aspectos, los cuales presentaban al mundo que un nuevo futuro de los pueblos era posible.

Lenin con la Revolución Rusa le dio a la alianza obrero campesina una dimensión universal.

La Revolución Rusa bajo la dirección de Lenin estableció una nueva forma de poder político, el sóviet, como Consejo de Obreros, Soldados y Campesinos, con una nueva formación estatal, con estados autónomos.

Las ideas de Lenin en proyección internacional de la Revolución Rusa sentó sus bases en una política exterior de lucha por la paz en el mundo entero, para asegurar las condiciones pacíficas para la construcción de su sociedad socialista, en primer lugar, y de coexistencia pacífica con el resto del mundo, por la colaboración mutua entre estados de distinto sistema económico, político y social, y por relaciones económicas de mutuo respeto, por impedir nuevas guerras mundiales, por la emulación pacífica de los dos sistemas, el socialismo y capitalismo.

Bibliografía

Calduch, Rafael: “Las relaciones internacionales en la obra de los dirigentes soviéticos: una reflexión teórica”, Revista de Estudios Internacionales, Vol. 2. Núm. 3. julio-septiembre 1981.

González, Helena: La visión internacional de Lenin: “¡todo el poder para los sóviets!”. Consultar https://geopolitik.ru.

Lenin, Vladimir Ilich: Las tres fuentes y las tres partes integrantes del Marxismo. Editorial de Ciencias Sociales, 1978.

Lenin, Vladimir Ilich: El imperialismo fase superior del capitalismo, Editorial Fundamentos, Madrid, 1974.

Lenin, Vladimir Ilich: Obras Completas, t. 24. “El Capitalismo y la inmigración de los obreros”, septiembre de 1913-marzo 1914, Editorial Progreso, Moscú, 1984.


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