En conversaciones con vecinos, expertos, jóvenes y siguiendo el hilo de nuestra prensa nacional, es común escuchar la valoración (cierta por demás) de que se ha producido una arremetida brutal de Estados Unidos contra Cuba en los últimos años. Se ha manejado una cantidad de argumentos que hacen innegable tal afirmación, las evidencias están por todas partes. Sin embargo, sería útil detenerse en una pequeña pregunta al valorar los hechos recientes: ¿es una ofensiva contra nuestro país, o una “contraofensiva”? Y muchos lectores dirán, ¡qué más da, hace el mismo daño! Esa aseveración también es atinada, pero desde el punto político tendría cierta utilidad analizar cuál de los dos conceptos caracteriza mejor lo sucedido, porque la respuesta puede tener implicaciones futuras.