El Medio Oriente ha estado inmerso en un período de efervescencia política y social desde finales de 2010. La crisis económica mundial tocó a las puertas de la región exacerbando las contradicciones internas de estas sociedades. Las monarquías del Golfo Pérsico no quedaron ajenas al proceso. Paradójicamente, el sistema de alianzas trazado por Estados Unidos (EE.UU.) en el área resulta el principal garante de contención ante las amenazas de expansión de la inestabilidad política regional.