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Estados Unidos

El Estado de Israel, los EE.UU. y los desencuentros mutuos

febrero 13, 2024   0

Crédito: EFE/EPA/MIRIAM ALSTER / POOL

Rumbo a cumplirse el 76 aniversario de la creación del estado de Israel, si bien las relaciones bilaterales con los EE.UU. reafirman su carácter estratégico, al mismo tiempo denotan los desencuentros existentes que saltan a la vista de la opinión pública, en ambos países y a nivel internacional.

Como regularidad, cuando los micro objetivos israelíes han apostado por desafiar los macro objetivos de la superpotencia, o al menos aspirar a ello, el gobierno de los EE.UU. ha interpuesto freno mediante el empleo de una agenda de contención, de tipo soft power.

En esta oportunidad, en que los actores son la administración Biden y la coalición de ultraderecha nacionalista y religiosa, encabezada por el seis veces primer ministro y líder del Likud, Benjamín Netanyahu, las discrepancias han sido evidentes, en medio de acontecimientos sobresalientes y vertiginosos que están teniendo lugar en Medio Oriente.

Desde el 30 de diciembre de 2022, en que la coalición ultraderechista se hiciera del gobierno, Israel había estado sumido en un calvario, matizado por manifestaciones y demostraciones callejeras, que han contado con la participación de centenares de miles de personas en las principales ciudades del país.

En este contexto, prevaleció la oposición a los intentos del ejecutivo de imponer cambios enfilados contra algunos derechos civiles y a debilitar la independencia del poder judicial (Corte Suprema), que ha desempeñado un rol de garante del sistema democrático representativo que beneficia, sustancialmente, a la población judía.

Ya sea por anhelo de las fuerzas radicales de derecha que integran la coalición de gobierno, o por interés propio de Netanyahu, con tres causas pendientes ante la justicia, lo cierto es que, de imponerse lo proyectado, el país estaría bajo amenaza de mayor polarización.

Al mismo tiempo, el gobierno israelí había sostenido una escalada de provocación, acompañada de una ola represiva injustificada contra la población palestina que, como era previsible, ha apelado también a la resistencia posible hasta el desenlace de ataque armado de Hamás contra el estado de Israel, desde la franja de Gaza.

Lo descrito subraya que Israel se encuentra inmersa en una crisis existencial, cuyo gobierno trata de paliar, recurriendo al recurso de la seguridad del país, al que ha apelado Netanyahu, de modo reiterado, en momentos menos favorable para su desempeño como primer ministro, o cuando ha estado cuestionado por la justicia local.

Por otra parte, la expresión de radicalidad religiosa, con proyección política, es un resultado de la evolución de ese segmento social judío, que tuvo como elemento catalizador la posibilidad de paz entre Israel y Palestina (acuerdos de Oslo), cuyo paso trascendental hubiera sido la concreción de los dos estados; proyecto pendiente, que todavía goza de respaldo de la comunidad internacional y de los EE.UU., reafirmado formalmente por la administración Biden.

En estos momentos, la administración Biden y la coalición israelí tienen varios temas clave de coincidencia en materia de política exterior, que determinan la relación estratégica bilateral, como son la animosidad hacia la República Islámica de Irán y sus aliados en la región, así como el esfuerzo de continuidad en favor de la aplicación de los Acuerdos de Abraham.

Merece referir que el debate en el establishment estadounidense es realidad, el cual ha tenido en la propia figura del presidente Biden a un exponente crítico de la ejecutoria del gobierno de coalición israelí ultranacionalista y a su primer ministro actual, quien ha sido recurrente en sus diferencias políticas con los presidentes Clinton, Obama y Biden, es decir administraciones demócratas.

A lo apuntado se añaden los análisis y artículos publicados, que involucran a reconocidos académicos y expertos estadounidenses liberales, neoconservadores y pro sionistas, cuyos enfoques ilustran el instante político por que atraviesa la relación bilateral, marcada por la cooperación y la tirantez; un episodio ya visto, pero ahora reiterado en circunstancias muy peculiares, a partir de los acontecimientos del 7 de octubre de 2023.

Existe una relación de temas y asuntos contrapuestos entre ambos, que no pasan inadvertidos por políticos, académicos y la prensa, sobre todo de aquellas acciones que la administración Biden ha estado implementando, que resultan señales evidentes de contraposición al desempeño del ejecutivo que encabeza Netanyahu.

Algunos de esos eventos importantes, previo a lo acontecido el 7 de octubre de 2023, han sido los siguientes:

  1. La no condena oficial del gobierno de Israel a Rusia por la ejecución de la Operación Militar Especial en Ucrania (Si bien el ejecutivo saliente no se movió en esa dirección, la coalición actual, encabezada por Netanyahu, tampoco lo hizo en primera instancia);
  2. No envío de suministro militar israelí a Kiev, en el lapso del primer año de dicha campaña militar, como fue reclamado por el presidente ucraniano, así como la negativa por parte de Tel Aviv a la materialización de una visita a ese país por parte de Volodímir Zelenski;
  3. Campaña de desestimulo a la inversión en Israel, sobre todo de procedencia europea, principalmente, promovida por Washington, ante lo que identificaron como momento de “desaceleración” económica del país.

En este acápite de los vínculos bilaterales con China, habría que tomar en consideración los recelos de Washington en los últimos años ante el incremento de intercambios entre Tel Aviv y Beijing, que involucra el ámbito inversionista en el sector de las altas tecnologías, que se enmarca en la lógica evolutiva de la presencia china en Medio Oriente, con particular destaque en el avance de la Iniciativa de la Franja y la Ruta en los países del Golfo Pérsico.

Para Gedaliah Afterman[1] “los avances tecnológicos en áreas como inteligencia artificial, computación cuántica, tecnologías de vigilancia, están redefiniendo las estrategias de seguridad nacional”,[2] que representan prioridades evidentes en ese contexto regional.

Ejemplo ilustrativo de la aseveración fue el anuncio en junio de 2023, por parte de Netanyahu, de una posible visita suya a la República Popular China, que no se concretó antes del 7 de octubre de 2023, pero mostró la intencionalidad sionista de estimular esa proyección de política exterior en pleno ascenso del disenso estadounidense respecto a Beijing.

No obstante, el ataque de Hamás al estado de Israel cambió la percepción del gabinete sionista y de Netanyahu, en particular, respecto al supuesto papel que podría desempeñar el gigante asiático ante ese escenario de marcada complejidad.[3]

“Quizás Israel necesitaba pensar que al menos los chinos serían un poco más considerados con sus preocupaciones de seguridad nacional y jugarían un rol un poco más balanceado, en vez de ponerse completamente del lado de los países árabes”,[4] observó la académica Yun Sun.[5]

Con la implementación en curso de la Operación Espadas de Hierro contra Hamás (contra la población civil gazatí, principalmente, como ha quedado demostrado), los desencuentros entre la administración Biden y el gobierno de coalición israelí ultranacionalista se han incrementado ostensiblemente.

Washington defiende el derecho de defensa, y para ello ha brindado ayuda multimillonaria a su aliado estratégico en Medio Oriente, pero ha rechazado los ataques indiscriminados contra la población civil gazatí, como parte de su narrativa de control de daños, a la par que, mediante el decreto presidencial de la Casa Blanca (enero, 2024) se pretende sancionar a los colonos israelíes que cometan arbitrariedades disímiles contra los palestinos en Cisjordania.

El capítulo de la liberación de los rehenes a cambio de prisioneros palestinos ha representado otro escenario de desencuentro entre ambos gobiernos, agravado en espiral por la habilidad de Hamás de vincular ese citado proceso con el alto al fuego prolongado, con la intencionalidad marcada de favorecer las gestiones cataríes, egipcias y estadounidenses sobre un fin de las hostilidades y, por ende, abrir el sendero a una potencial negociación en favor de la creación de un estado palestino.

La rotundidad de la negativa de Netanyahu sobre la propuesta de Hamás se hizo patente, a propósito del quinto viaje del secretario de Estado Anthony Blinken por Medio Oriente, con escala en Jerusalén,[6] quien ratificó la decisión de su gobierno y propia, de eliminar a Hamás, para cuyo propósito se requerirá meses en la implementación de la Operación Espadas de Hierro.

Precisamente, sobre este particular altos funcionarios de Inteligencia estadounidenses estimaron que sólo un tercio de los combatientes de Hamás en Gaza han sido abatidos, según reportó el influyente diario israelí Haaretz, en su sesión “Israel at War”.[7]

Resulta evidente que Netanyahu está administrando la crisis actual con la mirada puesta en las elecciones presidenciales de los EE.UU., en momentos en que Trump emerge como potencial candidato del Partido Republicano, en cuyo anterior mandato se puso en vigor los Acuerdos de Abraham y el reconocimiento de Jerusalén como capital de Israel.

Lo anterior explica la determinación israelí de mantener la respuesta bélica con desenfado frente a cualquier otra acción análoga de los aliados de Hamás en la región, sin aparente temor a una escalada, a lo que Tel Aviv está acostumbrado teniendo en cuenta las experiencias precedentes de este tipo, con relevancia en lo acontecido la guerra de Yom Kippur en 1973.

Sin embargo, ese episodio estuvo acompañado por una dinámica negociadora clave, capitalizada por Washington, bajo la conducción de Kissinger, cuyo papel determinante en la paz entre Egipto e Israel, tuvo a la postre un beneficio tangible para el estado judío, lo cual representó además antecedente notorio de la firma de los Acuerdos de Camp David.

Vinculado con todo lo anterior, no se puede desestimar tampoco el peso específico y la sensibilidad política que entraña para el estado de Israel el intercambio de prisioneros palestinos por rehenes israelíes.

Steven A. Cook, experto del Council on Foreign Relations, recuerda el intercambio de un millar de palestinos presos en cárceles israelíes por el soldado Gilad Shalit, quien estuvo bajo custodia de Hamás por cinco años, en 2011, en un acuerdo que fue alcanzado con los auspicios de Egipto y Alemania, el cual tuvo notoriedad en la opinión pública, tanto local como internacional.

Al cierre de este artículo, los medios internacionales de prensa se hicieron eco de la decisión de Moody´s de bajar la certificación crediticia de Israel; decisión esta repudiada por Netanyahu, y que en su proyección resulta evidente el accionar de la mano de la administración Biden en su estrategia de soft power contra el gobierno de coalición ultranacionalista y su primer ministro.


[1] El Dr. Gedaliah Afterman es jefe del programa de Política sobre Asia en el Abba Eban Institute for International Diplomacy, en el Interdisciplinary Center, Herzliya, Israel.

[2] Ver: https://www.infobae.com/america/mundo/2024/01/31/el-rol-de-china-en-medio-oriente-xi-jinping-encarna-la-falta-de-agilidad-de-beijing-en-la-region/.

[3] Ver: https:/www.cfr.org/blog/fickle-friends-sino-israeli-ties-buckle-amid-war-hamas.

[4]  Ver: https://www.infobae.com/america/mundo/2024/01/31/el-rol-de-china-en-medio-oriente-xi-jinping-encarna-la-falta-de-agilidad-de-beijing-en-la-region/.

[5] Yun Sun es codirectora del programa China en el Stimson Center. Especialista en política exterior china y en las relaciones entre los EE.UU.-China. Desde 2011 hasta inicios de 2014 fue visitante asociada en Brookings Institution. Al mismo tiempo, fue nombrada por el Programa de Desarrollo Global, donde se enfocó en los procesos de toma de decisión en seguridad nacional china y en las relaciones China-África.

[6] Ver: “Blinken meets Netanyahu, set to brief leaders on cease-fire, hostage talks”, Haaretz Daily Brief (7- 2-2024). Dorsey, James M. “Blinken finds a hardened political landscape as he tours the Middle East”. The Turbulent World. JamesMDorsey.net. Podscat. 82. 15:31 (8-2-2024).

[7] Ver: Israel at war: What you need to know-day 126. Haaretz. Israel al War. Israel News, Friday (09.02.2024).

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