Desde los padres fundadores en los Estados Unidos de América (EUA) germinó una nación de cosmovisión triunfalista, chovinista y violenta que conformó al país con una política de despojo, que más adelante se trasnacionalizó como continuidad de una herencia imperial, practicando su política exterior como continuidad de su política doméstica, los métodos, doctrinas, estrategias, han estado ligado a la forma de apropiarse de otros pueblos, transformar su cultura e imponer la forma imperial de dirigir y obedecer.