Los altos índices de criminalidad e ingobernabilidad a lo que se encuentra sometido Ecuador ante la amenaza del crimen organizado transnacional ha llevado al país a tomar medidas extremas con el fin de eliminar este fenómeno que se ha visto agudizado desde el periodo del presidente Lenín Moreno hasta nuestros días.
El presidente Daniel Noboa declaró al país en estado de “conflicto armado interno” y ordenó a las fuerzas armadas “neutralizar” a los grupos criminales autorizando el uso de la fuerza. La cooperación en temas de seguridad de los Estados Unidos no se hizo esperar, evidenciando que la militarización del enfrentamiento es la respuesta.